El norte neuquino fortalece su posicionamiento como uno de los destinos turísticos más atractivos de la Patagonia argentina. Localidades como Huinganco, Andacollo, Las Ovejas, Varvarco y Manzano Amargo impulsan una estrategia conjunta basada en la integración territorial, la valorización de sus paisajes, el desarrollo de experiencias guiadas y el crecimiento de servicios turísticos, con impacto directo en la economía regional. La temporada de verano 2026 muestra altos niveles de ocupación y una creciente demanda de visitantes que buscan naturaleza, cultura y propuestas auténticas.
La región se distingue por una característica clave: el turista no recorre pueblos aislados, sino que transita un corredor de atractivos interconectados. Esa lógica territorial permite ampliar la estadía promedio, diversificar las actividades y distribuir mejor el movimiento económico entre comunidades cercanas. En los últimos meses, eventos como la Fiesta del Mote y el incremento de visitantes durante los fines de semana confirmaron el crecimiento de la actividad, con alojamientos completos y una ocupación que se extendió de una localidad a otra.

Uno de los pilares del desarrollo turístico es el senderismo de montaña. Huinganco se proyecta como capital provincial de esta actividad, con más de 31 senderos que atraviesan áreas naturales protegidas, zonas forestales y antiguos caminos mineros. Entre las experiencias más valoradas se encuentra la Ruta del Oro, un circuito que recupera la historia de los antiguos pirquineros y permite conocer de manera didáctica cómo era la búsqueda artesanal del mineral. La actividad, guiada por prestadores locales, combina educación patrimonial con contacto directo con el territorio.
El turismo de naturaleza se complementa con propuestas culturales que fortalecen la identidad regional. En Huinganco y Andacollo, los museos comunitarios, los recorridos por el casco histórico y los monumentos locales ofrecen una lectura profunda de la historia social y migratoria del norte neuquino. En Andacollo, el monumento Madre Patria, ubicado en el cerro Las Mariposas, sintetiza el vínculo entre los pueblos originarios, los inmigrantes y la tradición religiosa que caracteriza a la zona. La capilla de Nuestra Señora del Rosario de Andacollo, con su valor simbólico, forma parte de los circuitos culturales más visitados.

El corredor turístico se extiende por la ruta 43, bordeando el río Nahueve y conectando parajes y pequeñas localidades que suman propuestas de descanso, gastronomía y recreación. Balnearios naturales, miradores panorámicos y paradores con servicios permiten que el viaje se transforme en una experiencia progresiva, donde cada parada aporta un nuevo atractivo. Espacios como el mirador La Puntilla, considerado uno de los más amplios de la provincia, ofrecen vistas privilegiadas del paisaje cordillerano y se integran como puntos estratégicos dentro del recorrido.
El desarrollo del turismo termal es otro de los grandes diferenciales de la región. En áreas cercanas al Domuyo y a Manzano Amargo, las aguas que brotan de la tierra superan los 45 grados, lo que las convierte en un recurso natural con alto valor recreativo y potencial bienestar. Las termas atraen visitantes de distintas provincias, interesados tanto en el descanso como en las propiedades tradicionales atribuidas a estas aguas. La presencia de guías y prestadores habilitados permite, además, promover prácticas responsables y seguras para quienes utilizan estos espacios.

La riqueza natural se expresa también en fenómenos únicos, como la confluencia entre el río Varvarco y el río Neuquén, donde la diferencia de tonalidades del agua genera un contraste visual que se transformó en atractivo turístico. A esto se suman paisajes volcánicos, formaciones rocosas singulares como Los Bolillos y sectores encajonados como el cajón del Atreuco, que aportan valor escénico y potencial para actividades de interpretación ambiental.
El patrimonio arqueológico ocupa un lugar central dentro de la oferta regional. El parque arqueológico Colomichicó, con más de 800 bloques con petroglifos, es reconocido como uno de los más importantes de América Latina. Su acceso controlado, mediante guías habilitados y centros interpretativos, permite preservar el sitio y, al mismo tiempo, generar empleo local vinculado al turismo cultural. La propuesta atrae a visitantes interesados en la historia prehispánica y en experiencias educativas de jornada completa.

La gastronomía funciona como un hilo conductor que atraviesa toda la experiencia turística. Platos tradicionales como el chivito, las empanadas regionales, el mote con huesillo, el ñaco y bebidas como la chupilca forman parte de una identidad culinaria que se transmite de generación en generación. Restaurantes, comedores de hosterías y emprendimientos familiares fortalecen una oferta basada en productos locales y recetas con arraigo territorial, lo que agrega valor cultural al viaje.
El crecimiento del turismo también se apoya en infraestructura y políticas de incentivo. Las hosterías administradas en distintas localidades del norte neuquino ofrecen promociones de financiación y descuentos, lo que amplía el acceso a visitantes de diferentes perfiles. Al mismo tiempo, desde las oficinas de turismo se promueve la planificación responsable del viaje, con información clara sobre acampe habilitado, registro previo para actividades de montaña y contratación de guías certificados.

La articulación entre comunidades, prestadores, organismos públicos y servicios turísticos muestra una evolución hacia un modelo de desarrollo regional integrado. Más que competir entre sí, las localidades construyen una narrativa común que potencia la identidad del norte neuquino como destino diverso, auténtico y sustentable. Esa estrategia no solo incrementa el flujo de visitantes, sino que genera empleo, dinamiza economías locales y fortalece el arraigo de las poblaciones.
Con paisajes imponentes, patrimonio cultural activo y una red creciente de servicios, el norte neuquino deja de ser un destino emergente para consolidarse como una opción turística madura, con proyección nacional. La combinación entre naturaleza, historia viva y hospitalidad comunitaria se convierte en su mayor activo, y marca un camino de crecimiento sostenido para los próximos años.