El gobernador Elías Suárez encabezó una reunión de trabajo para evaluar la situación climática en todo el territorio provincial tras las intensas lluvias de los últimos días, definir prioridades de intervención y coordinar la asistencia a las familias afectadas. El encuentro se realizó con la participación de ministros y funcionarios de áreas operativas y resultó clave para ordenar el despliegue de recursos en las zonas más comprometidas.
Durante la reunión se presentó un relevamiento preliminar de los impactos registrados tanto en la Capital como en distintos puntos del interior, con especial atención en las ciudades de Añatuya y Bandera, donde se detectaron mayores complicaciones por acumulación de agua. Las autoridades analizaron la situación barrio por barrio, evaluaron el estado de la infraestructura y definieron medidas para mitigar los efectos del temporal y prevenir nuevos problemas ante la posibilidad de que continúen las precipitaciones.
El diagnóstico permitió ordenar las acciones de corto plazo, priorizando la atención a familias damnificadas, la asistencia social directa y el monitoreo permanente de los sectores más vulnerables. Desde el Ejecutivo provincial señalaron que el objetivo central es garantizar una respuesta rápida y coordinada ante cada emergencia, con presencia territorial efectiva del Estado.
Uno de los ejes destacados del encuentro fue la articulación entre las distintas áreas operativas. Equipos del Ministerio de Desarrollo Social, a través de Defensa Civil y las áreas de Desarrollo, trabajan de manera conjunta con el Ministerio de Gobierno, la Subsecretaría del Agua y la Policía de la Provincia. Este esquema de coordinación permitió desplegar personal y recursos en múltiples puntos del territorio para realizar tareas de monitoreo, asistencia directa y prevención.
Las acciones se concentraron especialmente en la Capital, La Banda y localidades del interior como Guampacha, Villa Robles, El Arenal, Campo Gallo y Las Delicias, entre otras. En estos lugares se llevaron adelante operativos de control de zonas anegadas, acompañamiento a familias afectadas, evaluación de daños y seguimiento de la evolución del clima. Las autoridades confirmaron que los equipos continuarán trabajando durante los próximos días en función de cómo evolucione la situación meteorológica.
La presencia territorial de los organismos provinciales busca no solo atender la emergencia inmediata, sino también anticiparse a eventuales complicaciones. En ese sentido, se reforzaron las tareas de prevención en sectores críticos, con especial énfasis en desagües, escurrimiento de agua y control de áreas con antecedentes de anegamientos. El enfoque apunta a reducir riesgos y minimizar el impacto de posibles nuevas lluvias.
Del encuentro participaron funcionarios clave del gabinete provincial. Estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Víctor Araujo; el ministro de Desarrollo Social, Ángel Niccolai; el ministro de Gobierno, Bernardo Herrera; el subsecretario del Agua, Sergio Saltz; y el representante de la Unidad Ejecutora de Riego, Pablo Paz. Cada área expuso el estado de situación correspondiente a su competencia y presentó los recursos disponibles para sostener el operativo.

Desde el Ministerio de Desarrollo Social se informó que los equipos territoriales intensificaron el contacto con las comunidades más afectadas para canalizar la ayuda de forma directa. La asistencia incluye acompañamiento a familias damnificadas, relevamientos sociales y articulación con municipios para garantizar una respuesta integral. A la vez, Defensa Civil mantiene activos sus protocolos de emergencia para actuar ante cualquier contingencia.
La Subsecretaría del Agua aportó información técnica sobre el comportamiento de las precipitaciones, el estado de los cursos hídricos y los riesgos asociados al exceso de agua en determinadas zonas. Estos datos resultan fundamentales para la toma de decisiones operativas, ya que permiten anticipar escenarios y orientar los recursos hacia los puntos con mayor vulnerabilidad.
La Policía de la Provincia, por su parte, cumple un rol central en las tareas de prevención y acompañamiento territorial. Además de colaborar en los operativos de seguridad en zonas afectadas, participa en los dispositivos de asistencia y en el ordenamiento de la circulación en sectores con calles anegadas o complicaciones para el tránsito.
La situación climática de los últimos días volvió a poner en evidencia la necesidad de contar con mecanismos de respuesta rápida ante fenómenos meteorológicos intensos. En ese marco, la reunión encabezada por Suárez funcionó como instancia de coordinación política y técnica, con el objetivo de unificar criterios de intervención y asegurar que todas las áreas trabajen bajo una misma planificación.
Fuentes del Ejecutivo indicaron que el relevamiento continuará actualizándose de manera permanente, ya que el escenario puede modificarse en función de la evolución del clima. Por ese motivo, se resolvió mantener activos los canales de comunicación entre los ministerios y los equipos territoriales, con reportes periódicos sobre la situación en cada localidad.
Además de la atención inmediata, el encuentro también permitió abrir un espacio de análisis sobre la necesidad de fortalecer las políticas de prevención a mediano plazo. Si bien la prioridad actual es acompañar a las familias afectadas y estabilizar las zonas comprometidas, dentro del gobierno provincial reconocen que los eventos climáticos extremos requieren planificación sostenida, inversión en infraestructura hídrica y fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana.
La coordinación interministerial, destacaron desde la gobernación, es uno de los principales activos frente a este tipo de contingencias. La experiencia acumulada en operativos anteriores permitió activar con rapidez los protocolos y desplegar equipos en territorio apenas se registraron las lluvias más intensas. Ese esquema de trabajo conjunto busca consolidarse como una política permanente ante situaciones de emergencia.
Mientras continúan las tareas de asistencia y monitoreo, el gobierno provincial pidió a la población mantenerse informada por los canales oficiales y extremar precauciones en las zonas donde persisten dificultades por acumulación de agua. La prioridad, remarcaron, es proteger a las personas y reducir al máximo los riesgos derivados del fenómeno climático.