Uruguay consolida su atractivo inmobiliario: usos mixtos y nuevos perfiles extranjeros impulsan la inversión

La llegada de extranjeros con proyectos productivos y el auge de los desarrollos de usos mixtos redefinen el mapa inmobiliario uruguayo y abren oportunidades de inversión

Uruguay consolida su atractivo inmobiliario: usos mixtos y nuevos perfiles extranjeros impulsan la inversión
jueves 22 de enero de 2026

El mercado inmobiliario uruguayo atraviesa una etapa de redefinición impulsada por la llegada de nuevos perfiles de extranjeros, el crecimiento de los desarrollos de usos mixtos y un marco de estabilidad económica y jurídica que vuelve a posicionar al país como un destino atractivo para vivir e invertir. El fenómeno quedó expuesto durante la tercera edición del Real Estate Summit realizado recientemente en Punta del Este, donde empresarios y referentes del sector analizaron hacia dónde crecen las ciudades, qué buscan hoy las familias y las empresas, y cuáles son las inversiones más rentables para la construcción.

El cambio de escenario no es menor. Tras la fuerte ola de inversiones inmobiliarias de argentinos durante la pandemia, el mercado comenzó a recibir en los últimos dos años a un público diferente, proveniente principalmente de Estados Unidos y Europa, con un perfil más orientado al desarrollo de negocios y a una radicación de mediano y largo plazo. Según coincidieron los especialistas, este giro en la demanda tendrá un impacto directo en el repunte de las operaciones inmobiliarias en el corto y mediano plazo.

En ese contexto, Diego Lacurcia, gerente general de Sierra Atlántica, explicó que el perfil del extranjero que llega al país cambió de manera significativa. “Seguimos teniendo el público argentino y brasileño, que es constante y que viene con una billetera, pero ahora se suma un público americano y europeo que llega con una doble billetera, no solo para vivir sino para desarrollar emprendimientos y negocios”, señaló.

Lacurcia, cuya empresa se especializa en servicios de relocation para empresarios y compañías que se instalan en Uruguay, sostuvo que el contexto internacional —marcado por tensiones geopolíticas, conflictos bélicos en Europa y problemas económicos en Estados Unidos— volvió a poner a Uruguay “en el mapa” como una opción confiable. En ese marco, destacó que el país ofrece un ecosistema atractivo que combina impuestos previsibles, seguridad jurídica, calidad de vida y estabilidad macroeconómica, un diferencial poco frecuente en la región.

Uno de los cambios más relevantes en la conducta del nuevo público extranjero es la forma de vincularse con el mercado inmobiliario. Según explicó Lacurcia, quienes llegan desde Estados Unidos y Europa suelen optar primero por alquilar durante uno o dos años, evaluar su adaptación al país y recién después avanzar en la compra de una propiedad. “Estamos en pleno proceso de decisión. Este cambio de tendencia se dio en los últimos dos años y estoy convencido de que hacia fines de 2026 o 2027 vamos a ver un crecimiento fuerte en la compra de real estate”, afirmó.

Dentro de esas nuevas preferencias, aparecen también oportunidades concretas de inversión. Lacurcia destacó el interés de los estadounidenses por zonas históricas de Montevideo, como Ciudad Vieja, un barrio que combina valor patrimonial, cercanía al puerto y potencial de reconversión urbana. Ese atractivo abre un abanico de proyectos vinculados a vivienda, oficinas y servicios, especialmente bajo esquemas de usos mixtos.

 

La tendencia hacia los desarrollos de usos mixtos fue otro de los ejes centrales del encuentro. Gervasio Ruiz de Gopegui, gerente de Emprendimientos de IRSA, explicó que hoy muchas personas buscan un mayor contacto con la naturaleza y con entornos visualmente agradables, pero sin resignar servicios ni asumir las responsabilidades de una casa tradicional. “Antes el sueño era la casa con jardín y piscina; hoy muchos quieren vivir cerca del verde, pero no ocuparse del mantenimiento”, señaló.

Ese cambio cultural se refleja en proyectos que integran vivienda, trabajo, comercio y espacios recreativos en un mismo entorno. IRSA desarrolla actualmente el Distrito Calcagno, ubicado junto al lago homónimo y frente al Parque Roosevelt, en una de las zonas hacia donde se expande la mancha urbana de Montevideo. Se trata de un emprendimiento de usos mixtos que responde tanto a las nuevas formas de habitar como al avance del trabajo híbrido, que redujo la necesidad de trasladarse diariamente al centro de la ciudad.

Ruiz de Gopegui explicó que, si bien los hogares tienden a reducir su superficie, esa menor cantidad de metros cuadrados se compensa con amenities y espacios comunes que elevan la calidad de vida. “Ya no alcanza con una piscina o un gimnasio; el valor está en el barrio. Un distrito es un barrio planificado, con una curaduría arquitectónica y una propuesta integral que se transforma en el principal amenitie”, afirmó. Para el ejecutivo, este modelo llegó para quedarse y marca una de las inversiones más atractivas para la construcción en los próximos años.

Desde una mirada sectorial más amplia, Alfredo Kaplan, presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (APPCU), sostuvo que el desarrollo inmobiliario del país no es producto del azar. Según explicó, el ciclo sostenido de la construcción responde a decisiones de política pública adoptadas por distintos gobiernos, que generaron previsibilidad y estímulos a largo plazo.

Kaplan destacó en particular el rol de la Ley de Vivienda Promovida, una norma votada por todos los partidos políticos y que hoy explica más de la mitad de la construcción que se realiza en Montevideo. “No es casualidad, es causalidad”, remarcó. A eso se suma el impulso a los megaproyectos, que cuentan con beneficios tributarios y, recientemente, con una extensión de cinco años en el plazo para su presentación, tras un decreto del Poder Ejecutivo.

El dirigente empresarial recordó además que el actual presidente, Yamandú Orsi, había señalado antes de asumir que “las cosas buenas que se hacen no las vamos a tocar”, en referencia a los instrumentos de promoción vigentes. Para Kaplan, esa continuidad es clave para sostener un sector que genera alrededor de 55.000 puestos de trabajo directos, además de un importante volumen de empleo indirecto.

Otro factor estructural que impulsa la demanda inmobiliaria es el cambio en la composición de los hogares. Hace dos décadas, el promedio era de 3,8 personas por vivienda, mientras que hoy se ubica en torno a 2,1. Esa reducción implica una mayor necesidad de unidades habitacionales, tanto para compradores finales como para inversores que adquieren propiedades destinadas al alquiler, con distintos niveles de rentabilidad.

En ese contexto, los especialistas coincidieron en que Uruguay enfrenta un escenario favorable para el desarrollo inmobiliario, apalancado en la llegada de inversores y compradores extranjeros, la consolidación de los proyectos de usos mixtos y un marco institucional estable. Según análisis recientes difundidos por Forbes, estos factores posicionan al país como uno de los mercados más atractivos de la región para el real estate de mediano y largo plazo. El desafío, señalaron, pasa ahora por agilizar los tiempos burocráticos y acompañar el crecimiento urbano con una planificación integral que permita capitalizar plenamente una tendencia que ya empezó a marcar el rumbo del sector.



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