El Primer Ministro de Corea del Sur, Kim Min-seok, emprendió este jueves un viaje de cinco días a Estados Unidos en un momento crítico para la industria de semiconductores, una de las más importantes para la economía global. El viaje, que incluye escalas en Washington y Nueva York, tiene como objetivo principal abordar las crecientes tensiones comerciales entre ambos países, especialmente en lo que respecta a los aranceles propuestos por la administración de EE.UU. a los productos surcoreanos.
Kim, quien no ofreció declaraciones a su salida desde el aeropuerto de Incheon, al oeste de Seúl, fue acompañado por varios funcionarios clave de su gobierno. Este es el primer viaje oficial al extranjero del Primer Ministro desde que asumió su cargo, y además, marca la primera visita en solitario de un jefe de Gobierno surcoreano a EE.UU. desde la instauración de la democracia en Corea del Sur en 1987.
La principal agenda de Kim Min-seok durante su estadía en EE.UU. es gestionar una posible reunión con el vicepresidente estadounidense, JD Vance. En este encuentro, se espera que ambos funcionarios discutan temas relacionados con los aranceles del 100% propuestos por EE.UU. a las empresas surcoreanas de semiconductores que no inviertan en fábricas dentro de su territorio. La medida, anunciada previamente por el gobierno estadounidense, ha generado gran preocupación en Seúl, ya que afectaría gravemente a las empresas surcoreanas que dominan la producción de chips a nivel mundial.
La oficina del Primer Ministro no ha confirmado oficialmente la reunión con Vance, pero la cita sería un paso crucial para negociar soluciones ante las tensiones comerciales. Además de las reuniones con funcionarios del gobierno estadounidense, Kim Min-seok tiene programados encuentros con legisladores y miembros de la comunidad coreana residente en EE.UU., lo que subraya la importancia de este viaje no solo desde una perspectiva económica, sino también diplomática.
El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, advirtió recientemente que la imposición de aranceles del 100% a los semiconductores surcoreanos tendría repercusiones negativas no solo en la economía surcoreana, sino también en los precios dentro de Estados Unidos. "Si se aplican los aranceles del 100 %, esto probablemente resultará en un aumento del 100 % en los precios de los chips en EE.UU.", señaló Lee, subrayando que las empresas surcoreanas, junto con las taiwanesas, representan entre el 80% y el 90% del mercado global de semiconductores.
La preocupación sobre el impacto de los aranceles se ha visto intensificada por las declaraciones de Donald Trump, quien, durante su mandato, ya había firmado acuerdos sectoriales con Taiwán, pero había excluido los chips de memoria surcoreanos en el pacto comercial con Seúl. La administración Biden parece seguir una estrategia similar, centrando las medidas arancelarias en chips avanzados de empresas como Nvidia y AMD, mientras deja fuera los chips de memoria, los cuales son dominados por empresas surcoreanas como Samsung y SK hynix.
El gobierno surcoreano ha manifestado su disposición a buscar acuerdos bilaterales con EE.UU. para mitigar las posibles consecuencias económicas de los aranceles. Yeo Han-koo, el jefe negociador de Comercio de Corea del Sur, destacó que, aunque las medidas anunciadas hasta ahora solo afectan a ciertos tipos de chips, no se puede descartar una segunda fase de restricciones que podría incluir una ampliación a otros productos del sector.
Este panorama incierto ha llevado a las autoridades surcoreanas a explorar alternativas, incluida la búsqueda de nuevos aliados comerciales. En este sentido, el presidente Lee Jae-myung ha enfatizado la importancia de diversificar los mercados para las exportaciones surcoreanas de semiconductores, un paso que podría involucrar acuerdos con países como Italia, con los que ya se han iniciado conversaciones sobre cooperación en inteligencia artificial y tecnología avanzada.
La industria de semiconductores es crucial no solo para la economía surcoreana, sino también para la economía global, ya que los chips son esenciales para una amplia gama de productos, desde teléfonos móviles hasta vehículos autónomos y sistemas de inteligencia artificial. En este sentido, las políticas comerciales que afecten a este sector tienen el potencial de alterar cadenas de suministro globales y provocar efectos económicos a gran escala.
Las tensiones actuales sobre semiconductores se enmarcan en un contexto más amplio de disputas comerciales entre EE.UU. y varias potencias tecnológicas, como China, que también enfrenta restricciones por parte de Washington. Sin embargo, el caso de Corea del Sur es particularmente relevante debido al papel central que el país juega en el suministro global de chips, lo que hace que cualquier cambio en las relaciones comerciales con EE.UU. tenga repercusiones a nivel mundial.
Aunque aún se desconocen todos los detalles de las medidas arancelarias, el viaje del Primer Ministro surcoreano a EE.UU. refleja la seriedad con la que Seúl está manejando la situación. La búsqueda de un acuerdo con la administración Biden podría ser un paso clave para evitar un conflicto comercial mayor, que no solo afectaría a las economías de ambos países, sino también al suministro global de semiconductores, como destaca Infobae.