El Gobierno de Río Negro presentó ante la mesa consultiva regional del SENASA una serie de reclamos estratégicos para reactivar la fruticultura, en un contexto marcado por cambios estructurales en la política agropecuaria nacional, mayores exigencias sanitarias y un escenario climático cada vez más desafiante. El encuentro se realizó en los últimos días y reunió a autoridades nacionales, provinciales y representantes técnicos del sector, con el objetivo de alinear prioridades y definir una agenda de trabajo común.
El secretario de Fruticultura de Río Negro, Facundo Fernández, participó del encuentro y expuso los principales puntos que la provincia considera clave para sostener la actividad. Según explicó, tras la asunción del nuevo gobierno nacional se produjeron modificaciones profundas en el esquema de políticas públicas, y el desafío ahora es avanzar sobre objetivos concretos que permitan recuperar previsibilidad productiva.
Uno de los ejes centrales fue la necesidad de financiamiento estructural, especialmente para la instalación de mallas antigranizo, una herramienta considerada indispensable frente a la recurrencia e intensidad de los eventos climáticos extremos. Actualmente, poco más del 10% de la superficie frutícola cuenta con este tipo de protección, un nivel que la provincia considera insuficiente para garantizar estabilidad productiva.

Desde el gobierno rionegrino se insistió en la necesidad de créditos de largo plazo, con tasas acordes a los tiempos de la producción frutícola. Fernández advirtió que muchos productores tecnológicamente eficientes no pueden avanzar en inversiones clave si no cuentan con herramientas financieras adecuadas. En ese sentido, remarcó que la repetición de emergencias agropecuarias no resuelve el problema de fondo y que es necesario un salto estructural en materia de protección climática.
Durante la reunión también se expuso un análisis de los daños provocados por recientes tormentas de granizo, datos que fueron utilizados para fundamentar la urgencia de avanzar en un esquema de financiamiento específico. Según se informó, quedó abierta la posibilidad de trabajar en conjunto con el Banco Nación para diseñar líneas crediticias acordes a las necesidades del sector.
Otro punto destacado de la agenda fue el manejo sanitario, en particular la posibilidad de retomar un programa regional de supresión de la carpocapsa, una de las principales plagas que afectan a la producción de peras y manzanas. La propuesta incluye el uso de tecnología de aplicación de feromonas líquidas mediante drones, una estrategia que permitiría mejorar la eficiencia del control y reducir costos operativos.
Desde la provincia señalaron que la iniciativa cuenta con el respaldo técnico del INTA y del SENASA, y que se acordó comenzar a trabajar de manera experimental por bloques productivos. Además, se destacó la necesidad de avanzar en el plano fitosanitario-diplomático, especialmente para lograr que Brasil apruebe estos métodos de confusión sexual y reconozca la tecnología como válida para el comercio bilateral.
En ese marco, Fernández confirmó que ya se puso en marcha una mesa de trabajo específica para abordar exclusivamente este tema, con participación de los organismos nacionales competentes. El objetivo es acelerar los tiempos de validación y evitar que las exigencias sanitarias se conviertan en una barrera comercial para la fruta rionegrina.

El secretario también valoró el clima de diálogo con el Gobierno nacional y aseguró que existe una buena receptividad a los planteos provinciales. Sin embargo, advirtió que los tiempos productivos no coinciden con los financieros, y que cada campaña se vuelve más difícil de sostener si no se implementan cambios urgentes. La falta de previsibilidad, sostuvo, impacta directamente en la planificación de las chacras y en la toma de decisiones de inversión.
Un capítulo relevante del encuentro estuvo vinculado al comercio exterior, un aspecto considerado clave para mejorar la rentabilidad del sector. Desde Río Negro se destacó el trabajo conjunto con Cancillería para avanzar en la apertura de nuevos mercados, una demanda prioritaria de productores y empacadores.
Entre los objetivos planteados se encuentran los mercados limítrofes, como la habilitación de la pera argentina en Bolivia, y destinos de mayor valor agregado como Vietnam, Israel y Corea, especialmente para la pera y la cereza. Según se indicó, en este punto se registraron avances significativos en los últimos meses, con gestiones que muestran un mayor dinamismo respecto de reuniones anteriores.
Desde el sector empacador se sigue con atención este proceso, ya que la diversificación de destinos es considerada fundamental para reducir la dependencia de mercados tradicionales y mejorar la competitividad del complejo frutícola patagónico. La apertura comercial, coincidieron los actores, debe ir acompañada de mejoras sanitarias y logísticas para consolidar el crecimiento exportador.
La agenda presentada por Río Negro refleja una estrategia integral, que combina financiamiento, sanidad, tecnología y comercio exterior como pilares para sostener la fruticultura en un contexto adverso. La provincia busca dejar atrás esquemas de emergencia y avanzar hacia políticas de mediano y largo plazo que permitan recuperar volumen, calidad y rentabilidad.
En un escenario marcado por la volatilidad climática, los cambios regulatorios y la presión de los mercados internacionales, el desafío para la fruticultura rionegrina será transformar estos reclamos en políticas concretas, capaces de dar previsibilidad a uno de los sectores productivos más emblemáticos de la región.