India puso en funcionamiento la primera “ruta roja” del mundo, un tramo de autopista especialmente diseñado para proteger a la fauna silvestre, que atraviesa áreas cercanas al Parque Nacional Pench, entre los estados de Madhya Pradesh y Maharashtra. La infraestructura incorpora pasos elevados cubiertos de vegetación y túneles subterráneos para permitir el cruce seguro de especies como tigres, leopardos y ciervos, en un intento por reducir atropellamientos y evitar la fragmentación del hábitat.
La obra forma parte de una autopista de alta velocidad que atraviesa una región donde la expansión vial y la biodiversidad conviven en tensión desde hace años. El proyecto busca mantener la conectividad ecológica sin frenar el desarrollo del transporte terrestre, un desafío clave en uno de los países con mayor crecimiento de infraestructura del mundo.
La denominada “ruta roja” debe su nombre a la señalización especial incorporada en determinados sectores del trazado. Los elementos pintados de rojo alertan a los conductores sobre la cercanía de pasos de fauna y zonas sensibles, con el objetivo de que reduzcan la velocidad y extremen la precaución. Esta señalización se complementa con estructuras específicas de cruce.

Entre las soluciones implementadas se encuentran los llamados ecoductos, pasos elevados cubiertos de vegetación que permiten a los animales atravesar la autopista sin entrar en contacto con el tránsito. También se construyeron túneles subterráneos diseñados para distintas especies, desde grandes felinos hasta animales de menor porte. Estas obras buscan evitar que la carretera se convierta en una barrera infranqueable dentro de un ecosistema donde los desplazamientos naturales son esenciales para la supervivencia.
El área cercana al Parque Nacional Pench es hábitat de tigres de Bengala, leopardos, ciervos y otras especies protegidas. La fragmentación del territorio por rutas y desarrollos urbanos ha sido una de las principales amenazas para estos animales, ya que interrumpe sus corredores biológicos y aumenta el riesgo de colisiones con vehículos.
Las autoridades consideran que esta infraestructura representa un modelo de integración entre transporte moderno y conservación ambiental. En lugar de modificar las rutas migratorias de la fauna, el proyecto se enfocó en adaptar la ingeniería vial para respetarlas. La experiencia ya es observada por otros países que enfrentan problemas similares en zonas donde las carreteras atraviesan reservas naturales.
En las últimas décadas, distintos países implementaron pasos de fauna en autopistas, pero este proyecto es señalado como el primero en integrar señalización específica, múltiples ecoductos y túneles en un mismo corredor bajo una estrategia de conservación integral.

Especialistas en planificación territorial sostienen que este tipo de obras puede reducir de manera significativa los accidentes con animales, mejorar la seguridad vial y proteger la biodiversidad. Además, permiten mantener la conectividad ecológica, un factor clave para evitar el aislamiento genético de las poblaciones silvestres.
Con esta inauguración, India incorpora un nuevo enfoque en materia de infraestructura: diseñar carreteras que no solo conecten ciudades, sino que también preserven los ecosistemas que atraviesan. La experiencia de la “ruta roja” abre el debate sobre cómo equilibrar crecimiento económico y protección ambiental en regiones donde ambos objetivos suelen entrar en conflicto.