Nora Baltuska, productora ganadera e ingeniera agrónoma de Sarmiento, Chubut, consolidó a la cabaña Santa Elena como una referencia de la ganadería bovina patagónica tras obtener importantes reconocimientos en la 38° Fiesta Provincial del Ternero. Su trabajo combina selección genética, bienestar animal, eficiencia productiva y cuidado del suelo en una región caracterizada por condiciones climáticas exigentes.
La reciente consagración de Santa Elena incluyó el premio al Mejor Ternero de la exposición, además del lote Gran Campeón Cruza o Careta y distinciones en la raza Hereford. Los resultados reflejan años de trabajo enfocados en la mejora genética y la adaptación de los animales al ambiente patagónico.
Para Baltuska, la actividad trasciende lo productivo. “Para mí no es solamente un trabajo, es una forma de vida”, afirmó la productora, quien regresó a su ciudad natal en 2005 luego de estudiar Agronomía en La Plata para incorporarse plenamente al establecimiento familiar.

La historia de Santa Elena se remonta a comienzos del siglo XX, cuando los bisabuelos de Baltuska llegaron desde Lituania y se instalaron en la zona de Sarmiento. La familia inició su actividad con la producción ovina, luego desarrolló la lechería y finalmente se especializó en la producción bovina.
Actualmente, el establecimiento trabaja con rodeos Hereford puro registrado y puro de pedigrí, además de Angus puro controlado. Todos los animales forman parte de un esquema de selección permanente que busca mejorar características productivas, reproductivas y de adaptación.
Uno de los principales desafíos de producir en el sur argentino es el ambiente. Los inviernos rigurosos, los fuertes vientos y las limitaciones de infraestructura de riego obligan a maximizar cada recurso disponible. A pesar de estas condiciones, Santa Elena logró este año un indicador destacado: 73 kilos de producción por hectárea en sistemas de cría, un resultado que la productora considera especialmente valioso por el contexto de sequía registrado en la región.

La estrategia productiva de Santa Elena se apoya en la selección genética adaptada al ambiente, el manejo eficiente de los recursos forrajeros y el cuidado del suelo junto al bienestar animal. Estos factores permiten sostener la productividad en un contexto desafiante y mejorar continuamente los resultados del establecimiento.
Baltuska explica que la adaptación del rodeo es fundamental para la sustentabilidad del sistema. “La vaca madre tiene que pasar el invierno con el recurso que le da el campo. Si necesito suplementarla constantemente, entonces esa vaca no funciona en mi ambiente”, sostuvo.
El establecimiento también incorporó prácticas asociadas al manejo regenerativo y al pastoreo rotativo, buscando mejorar la productividad sin comprometer la salud de los recursos naturales. La medición permanente de indicadores productivos permite identificar oportunidades de mejora y tomar decisiones basadas en datos.
Otro aspecto distintivo de Santa Elena es el enfoque sobre el bienestar animal. Según Baltuska, la mansedumbre forma parte de los criterios de selección genética porque impacta directamente en la productividad y en la seguridad de quienes trabajan con los animales.
“No usamos palos ni picanas eléctricas. Trabajamos respetando a los animales porque además eso nos permite trabajar de forma más segura”, explicó.

En un sector históricamente asociado a la participación masculina, Baltuska se convirtió en una de las referentes de la ganadería patagónica. Destaca que siempre contó con el respaldo de su familia para desarrollarse profesionalmente y valora el espíritu de colaboración existente entre productores de la región.
Mientras continúan llegando reconocimientos en exposiciones y remates, la familia ya proyecta nuevas inversiones vinculadas al riego mediante perforaciones y sistemas alimentados con energía solar. El objetivo es seguir mejorando la eficiencia productiva y fortalecer la competitividad de la ganadería bovina en la Patagonia.

La experiencia de Santa Elena demuestra que la combinación de innovación, genética, sustentabilidad y bienestar animal puede generar resultados destacados incluso en uno de los ambientes más desafiantes del país.