Alfredo Sayus, criador de caballos Percherón de la cabaña La Narcisa, volvió a participar de la 138° Exposición Rural de Palermo con "Malandra", un ejemplar de tres años que impresiona por su porte y mansedumbre. El productor bonaerense, que heredó la actividad de su padre hace cuatro décadas, destacó el valor de preservar la tradición familiar y transmitirla ahora a sus hijas. Según informó La Nación, la presencia de la cabaña volvió a captar la atención de visitantes y especialistas por las características de esta raza.
Aunque su principal actividad profesional está fuera del sector agropecuario, Sayus nunca abandonó el proyecto iniciado por su padre en la localidad bonaerense de Udaquiola. Desde hace 40 años, la familia desarrolla la crianza de ejemplares Percherón, una raza reconocida mundialmente por su gran porte, fortaleza y temperamento dócil.
Durante su participación en Palermo presentó a "Malandra", un macho gris y blanco de tres años que refleja el trabajo de selección genética realizado por la cabaña. Los ejemplares de esta raza pueden superar los 800 kilos y alcanzar una tonelada de peso, además de medir entre 1,55 y 1,68 metros de altura.
"Esta raza despierta muchas preguntas, pero la naturaleza es sabia. A tanto volumen y tantos kilos se le agregó un genio que es maravilloso para criarlo. Es muy manso y dócil", explicó Sayus.
Para el criador, participar en la exposición representa mucho más que exhibir un animal. Considera que la competencia permite comparar el trabajo realizado con el de otros establecimientos y conocer las tendencias de la actividad.

"Creo que es importante la competencia. Cuando uno está en su casa, le gusta lo de uno. En Palermo vemos hacia donde se está produciendo y en qué se puede mejorar y crecer. Es una vidriera", afirmó.
El Percherón es una raza originaria de la región de Perché, Francia, históricamente utilizada para trabajos de tiro por su extraordinaria fuerza y resistencia. En la Argentina predominan los ejemplares de pelaje tordillo y negro, y siguen siendo valorados tanto por sus cualidades funcionales como por su docilidad.
La historia de Sayus con los caballos comenzó en la infancia, acompañando a su padre en el campo. Ese vínculo terminó convirtiéndose en una tradición familiar que hoy encuentra continuidad en sus hijas, quienes también participan activamente de la actividad.
"Mi viejo era ganadero así que es algo que viví desde siempre en mi casa. Y en una familia así, casi que te hacen montar antes de aprender a caminar. Cuando uno es chico, el héroe de todo niño es el padre, y si él estaba arriba de un caballo yo quería ser como él", recordó.
El productor aseguró que la relación entre las nuevas generaciones y los animales surge de manera natural y considera que el verdadero protagonista es el propio caballo.
"Yo no trabajo de esto y, sin embargo, ellas ya lo adquirieron. Pero la magia la hace el animal. En el momento que vos interactuás con un caballo, es difícil que no te produzca nada. Se da una cosa muy linda", expresó.
Finalmente, manifestó su deseo de que la tradición continúe en el futuro, aunque aclaró que la decisión será de sus hijas. "Ellas decidirán mañana qué querrán hacer, pero ojalá que podamos continuar con esto", concluyó.