La empresa láctea Milagros del Sol, ubicada en Open Door, partido de Luján, logró transformar una planta que permanecía prácticamente paralizada en un emprendimiento industrial con presencia en todo el país y proyección internacional. Impulsada por Javier Semino, la firma produce actualmente 10.000 kilos diarios de dulce de leche y 3.000 kilos de queso, abastece comercios de distintas provincias y trabaja para obtener la habilitación del Senasa que le permita comenzar a exportar a mercados como Brasil, Estados Unidos e Israel.
La historia de la empresa comenzó sobre las instalaciones donde durante años funcionó La Salamandra, una tradicional fábrica de productos lácteos que atravesó diferentes cambios de propietarios hasta quedar prácticamente inactiva. En ese escenario, Semino vio una oportunidad para desarrollar un proyecto propio basado en el agregado de valor a la producción lechera.
Su vínculo con el campo venía desde mucho antes. Nacido en Goldney y radicado desde joven en Mercedes, trabajó junto a su padre y su hermano como contratista rural y luego se dedicó al transporte de alfalfa para establecimientos vinculados al polo. Más tarde desarrolló un tambo propio, aunque desde el comienzo apostó por industrializar la leche en lugar de comercializarla como materia prima.

Con esa visión decidió hacerse cargo de la planta, que atravesaba una situación crítica. La producción era mínima, la infraestructura necesitaba inversiones y gran parte de la actividad estaba detenida. El primer paso fue aportar leche de su propio tambo, reactivar la elaboración de quesos y aprender el oficio de fabricar dulce de leche.
La empresa fue bautizada Milagros del Sol, combinando los nombres de sus dos hijas, una idea que surgió durante un encuentro familiar y que terminó identificando a una marca que hoy comercializa productos en prácticamente todo el país.
Actualmente elabora 15 variedades de dulce de leche, entre ellas las versiones tradicional, repostera y diferentes sabores especiales. También produce presentaciones en envases de vidrio, formatos individuales y líneas destinadas a terceros, mientras que los productos saborizados forman parte exclusivamente de su marca.

La diversificación alcanzó también al segmento quesero. La firma produce diariamente variedades como cremoso, barra, gouda, ricota, bocconcinos y queso llanero, un producto muy demandado por la comunidad venezolana residente en Argentina y que se convirtió en uno de los nichos de mayor crecimiento para la empresa.
Con el paso de los años, la calidad de sus elaboraciones comenzó a ser reconocida en distintos certámenes nacionales. Sus productos fueron distinguidos en concursos realizados en Cañuelas, Tandil, Suipacha y en la exposición Todo Láctea, consolidando la presencia de la marca dentro de la industria.
Además, la empresa participó recientemente de la feria Caminos y Sabores, donde presentó toda su línea de productos, desde dulces de leche y quesos hasta una nueva línea de alfajores elaborados con producción propia. Entre los próximos lanzamientos figura un dulce de leche saborizado pensado para el público infantil.

El crecimiento de Milagros del Sol mantiene un fuerte componente familiar. Una de las hijas de Semino, contadora, se ocupa de la administración de la empresa, mientras que la otra, profesora de Educación Física con experiencia laboral en Nueva Zelanda e Italia, regresó al país para incorporarse a la coordinación de distintas áreas de la planta, incluyendo el proceso de envasado y etiquetado, recientemente automatizado.
Cada jornada comienza antes del amanecer con el encendido de una caldera alimentada a leña que consume alrededor de 30.000 kilos semanales de combustible. A partir de allí, la producción continúa durante toda la jornada con un equipo de trabajadores que combina experiencia y capacitación permanente.
El empresario sostiene una participación activa en todas las áreas del negocio. Supervisa la producción, colabora con la logística, participa en la distribución y acompaña el trabajo cotidiano dentro de la fábrica. Ese conocimiento integral del proceso productivo le permite intervenir rápidamente cuando surge algún inconveniente.

El camino, sin embargo, no estuvo exento de dificultades. Poco después del inicio de la actividad, una falla en la caldera obligó a detener la producción durante varios meses mientras la empresa debía seguir afrontando costos fijos y compromisos económicos. Esa situación puso en riesgo la continuidad del proyecto, aunque finalmente logró recuperarse.
La compañía también desarrolló una política de fuerte compromiso con su comunidad. Semino promueve la incorporación laboral de jóvenes de la zona e incentiva la continuidad de los estudios ofreciendo oportunidades de trabajo a quienes mantienen un buen desempeño escolar. Para el empresario, el crecimiento de una empresa también implica generar oportunidades y construir vínculos de confianza con quienes forman parte del equipo.
En materia comercial, Milagros del Sol distribuye sus productos desde Misiones hasta Ushuaia, con una importante presencia en la Ciudad de Buenos Aires, especialmente en comercios orientados al turismo ubicados en La Boca, San Telmo y la calle Florida. Además, cuenta con un local propio en Mercedes, donde comercializa toda su línea de productos.

El próximo desafío será la apertura de mercados internacionales. La empresa ya recibió consultas comerciales desde Brasil, Estados Unidos e Israel, aunque para concretar esas operaciones necesita obtener la habilitación sanitaria correspondiente del Senasa. Ese paso marcaría una nueva etapa para una pyme que nació del esfuerzo familiar y que hoy busca competir también fuera del país.
Con una producción en crecimiento, una estructura familiar y una estrategia basada en el agregado de valor, Milagros del Sol se consolidó como uno de los casos de recuperación industrial más destacados dentro de la cadena láctea argentina. La historia de la empresa y el recorrido de su fundador fueron difundidos por el medio especializado Bichos de Campo, que dio a conocer el proceso mediante el cual una planta prácticamente paralizada volvió a convertirse en una fábrica en plena expansión.