La integración entre productores agrícolas, ganaderos, inversores y carnicerías está dando forma a un nuevo modelo de negocios en la localidad cordobesa de Sacanta. La iniciativa, desarrollada por la empresa Pretto Agronegocios, combina la producción de granos, la recría y el engorde de hacienda en feedlot, el financiamiento privado y la comercialización de carne dentro de una misma estructura, con el objetivo de mejorar la eficiencia y aumentar la producción.

El esquema también incorporó la producción y comercialización de carne de búfalo, una alternativa que busca ofrecer una proteína de menor costo para el mercado interno.
La empresa, que nació hace tres décadas como un emprendimiento familiar vinculado a la producción y venta de carne, evolucionó hacia un modelo integrado que hoy involucra distintas etapas de la cadena. Según explicó Rodrigo Bosch, director comercial y socio de la firma, uno de los principales objetivos fue acercar a quienes comercializan la carne con el proceso productivo.

"Había carniceros que hacía 25 años vendían carne y nunca habían visto cómo se producía un animal en un feedlot", señaló Bosch, al describir una de las motivaciones que impulsaron este sistema.
Una de las características centrales del modelo es la participación de los llamados "hoteleros", inversores que compran hacienda y la engordan dentro del feedlot pagando por el servicio. Una vez finalizado el ciclo, pueden vender los animales por su cuenta o comercializarlos con la propia empresa.
El sistema también abrió una oportunidad para los productores agrícolas, que pueden entregar maíz como forma de pago. Con ese cereal se adquieren terneros que permanecen a nombre del productor durante todo el proceso de engorde. "El animal sigue siendo propiedad del inversor. Eso para nosotros es muy importante", explicó Bosch.

La empresa consume alrededor de 8.000 toneladas de maíz por año, parte de producción propia y otra aportada por agricultores. Según Bosch, este mecanismo permite que quienes producen maíz obtengan un mejor rendimiento económico al evitar costos logísticos y comerciales asociados al traslado del grano.
El contexto económico también favoreció este tipo de negocios. De acuerdo con Bosch, la combinación de un maíz relativamente barato, mejores valores para la hacienda y una mayor demanda internacional volvió más atractivo el engorde a corral.
"Sabemos que producir un kilo de carne demanda, en promedio, ocho kilos de maíz", afirmó el directivo. Esa relación permite proyectar costos con mayor precisión y planificar la producción a mediano plazo, aunque el precio futuro de la hacienda continúe siendo una variable difícil de anticipar.

Además del negocio tradicional de carne vacuna, la empresa comenzó hace dos años a desarrollar el engorde y comercialización de búfalos. El proyecto arrancó con la compra de 300 animales y hoy, según Bosch, la demanda continúa creciendo.
"Entrás con una materia prima más barata y eso permite una diferencia de cerca del 20% respecto de la carne vacuna", indicó. También destacó que la carne bufalina presenta características nutricionales diferenciales, al ser más magra y contener mayor cantidad de hierro.
Para Bosch, el desafío del sector pasa por producir más carne para abastecer tanto al mercado interno como a la exportación. En ese sentido, sostuvo que Argentina necesita aumentar el peso promedio de faena y fortalecer la integración entre agricultura y ganadería para transformar una mayor cantidad de proteína vegetal en proteína animal.

"No es agricultura o ganadería, es la integración de los dos modelos de negocio. La Argentina tiene que transformar más proteína vegetal en proteína animal, es lo que hoy demanda el mundo", concluyó.
Según informó La Nación, en una nota de Belkis Martínez, el modelo desarrollado en Sacanta representa una apuesta por integrar todos los eslabones de la cadena cárnica, desde la producción de granos hasta la llegada de la carne al consumidor, con participación de productores, inversores y comercializadores.
