El mercado automotor argentino cerró 2025 con un fuerte crecimiento impulsado por la apertura importadora y el boom de vehículos electrificados, un escenario que encendió alertas en las marcas tradicionales. Toyota, líder en ventas por quinto año consecutivo, mantuvo el primer puesto en patentamientos, pero perdió participación de mercado frente al avance de marcas chinas y la llegada masiva de autos eléctricos e híbridos importados, un fenómeno que está reconfigurando la competencia en el sector.
Según datos oficiales del sector, las ventas de autos 0km crecieron 48% durante 2025 y superaron las 600.000 unidades en todo el país. El salto estuvo explicado, en gran medida, por una mayor oferta de vehículos importados y por la incorporación de modelos con nuevas tecnologías de propulsión, que comenzaron a ganar peso en las decisiones de compra de los consumidores argentinos.
En ese contexto, los vehículos electrificados —eléctricos puros e híbridos— representaron el 4,6% del total de las unidades vendidas en el año. El dato marca un récord histórico para este tipo de motorizaciones en Argentina y está directamente vinculado a la política de arancel de importación 0%, que habilitó un cupo anual de 50.000 unidades para este tipo de vehículos.
El beneficio impositivo aceleró el ingreso de modelos provenientes, principalmente, de China, donde la industria automotriz logró una fuerte ventaja competitiva en costos, volumen y desarrollo tecnológico. Marcas de ese origen, junto con otras asiáticas y europeas, aprovecharon la ventana regulatoria para ampliar su presencia en el mercado local con precios más competitivos y una oferta más diversificada.
:quality(75):max_bytes(102400)/https://assets.iprofesional.com/assets/jpg/2026/01/610691.jpg)
A pesar de este cambio de escenario, Toyota se consolidó como la automotriz líder en Argentina, con 97.081 unidades patentadas y una cuota de mercado del 16,8%, el mejor registro de su historia en términos absolutos. La Toyota Hilux volvió a ser el vehículo más vendido del país, seguida por el Toyota Yaris, un desempeño que reafirma el peso de la marca tanto en producción nacional como en exportaciones.
Sin embargo, el liderazgo no alcanzó para sostener la participación lograda en años anteriores. En 2024, Toyota había cerrado el año con una cuota del 21,7%, tras patentar 84.756 unidades. La comparación interanual muestra una pérdida cercana a los cinco puntos porcentuales, una señal que dentro del sector se interpreta como consecuencia directa de la expansión del mercado a un ritmo superior al crecimiento de la marca japonesa.
En otras palabras, Toyota vendió más autos, pero no logró acompañar la velocidad de expansión del mercado total, que fue traccionado por nuevos jugadores y por segmentos en los que la automotriz japonesa aún no tiene una presencia dominante en Argentina.
El avance de los autos eléctricos e híbridos importados plantea un desafío estratégico para las marcas tradicionales con fuerte anclaje en la producción local. Mientras los modelos fabricados en el país continúan sujetos a estructuras de costos más elevadas y a una carga impositiva mayor, los vehículos electrificados que ingresan bajo el régimen de cupo lo hacen con condiciones arancelarias más favorables, lo que les permite competir con precios más agresivos.
Desde el sector automotor advierten que este fenómeno podría profundizarse si se mantiene o amplía el esquema de incentivos a la importación de vehículos de nuevas tecnologías. La combinación de demanda contenida, mayor disponibilidad de modelos y cambios en las preferencias de los consumidores está generando un reordenamiento del mapa de ventas, con ganadores emergentes y líderes históricos que deben ajustar su estrategia.
Toyota, pionera a nivel global en tecnología híbrida, cuenta con experiencia y know-how en este segmento, pero en Argentina su oferta electrificada sigue siendo limitada en volumen frente a la avalancha de importados. Mientras tanto, la marca continúa apoyándose en su fortaleza en pick-ups y compactos, dos segmentos clave del mercado local, aunque cada vez más disputados.
El crecimiento de las marcas chinas también responde a una estrategia de largo plazo. Muchas de ellas desembarcaron en el país con portafolios centrados en SUVs, eléctricos e híbridos, segmentos en expansión y con alto atractivo para el público urbano. La rápida adaptación a las regulaciones y la agresiva política comercial les permitió ganar participación en un mercado que, hasta hace pocos años, estaba dominado por un puñado de terminales tradicionales.
De cara a 2026, el sector automotor enfrenta un escenario de alta competencia y redefinición. La sostenibilidad del crecimiento dependerá de la estabilidad macroeconómica, de la continuidad de las reglas de importación y de la capacidad de las automotrices para ampliar su oferta tecnológica. Para Toyota, el desafío será defender el liderazgo sin resignar participación, en un mercado que avanza hacia una mayor diversidad de marcas y motorizaciones.
El cierre de 2025 dejó una señal clara: el liderazgo en volumen ya no garantiza hegemonía en el mercado. La transición tecnológica y la apertura comercial están acelerando cambios estructurales que obligan a las automotrices históricas a repensar su posición en la Argentina que viene, un escenario que IProfesional viene siguiendo de cerca a partir de la evolución del negocio automotor y sus nuevas reglas de competencia.