Camet Norte, un pequeño balneario ubicado en la costa atlántica bonaerense, comenzó a consolidarse en los últimos meses como uno de los destinos emergentes más buscados por quienes priorizan tranquilidad, contacto con la naturaleza y costos moderados. El fenómeno se intensificó durante la temporada de verano 2026, cuando un número creciente de turistas eligió este punto del Partido de Mar Chiquita para escapar de la masividad que caracteriza a otros destinos tradicionales.
El atractivo central de Camet Norte radica en una combinación cada vez más difícil de encontrar en la costa: playas extensas y poco concurridas, un entorno natural sin urbanización intensiva, y precios accesibles tanto en alojamiento como en servicios básicos. A diferencia de balnearios más consolidados, el crecimiento aquí es paulatino, lo que permite preservar su identidad y evita los picos de saturación habituales en temporada alta.
Ubicado a pocos kilómetros de Mar del Plata, Camet Norte ofrece una alternativa cercana para quienes desean descanso sin resignar conectividad ni servicios esenciales. El acceso es simple por ruta y, aunque la infraestructura turística aún es limitada, comienza a expandirse de manera ordenada, acompañando la demanda creciente.
En este contexto, el perfil del visitante también se diferencia. Predominan familias, parejas y viajeros que buscan estadías más largas, alejadas del ritmo acelerado del turismo tradicional. La ausencia de grandes complejos hoteleros, boliches nocturnos o centros comerciales refuerza la idea de un destino pensado para el descanso y la vida al aire libre.

El crecimiento sostenido del balneario también despertó el interés del sector inmobiliario. Lotes y viviendas con valores por debajo del promedio de la costa atlántica comenzaron a captar la atención de pequeños inversores y desarrolladores que ven en Camet Norte una oportunidad a mediano y largo plazo. La clave, coinciden los actores del sector, es que el desarrollo se mantenga equilibrado y respete el entorno natural que hoy funciona como principal diferencial.
Uno de los factores que explica este proceso es el cambio en los hábitos turísticos posteriores a la pandemia. La búsqueda de destinos tranquilos, con menor densidad poblacional y mayor contacto con la naturaleza, se convirtió en una tendencia consolidada. Camet Norte parece responder de manera precisa a esa demanda, sin perder su carácter de balneario familiar.
Además, el costo de vida durante la temporada resulta sensiblemente más bajo que en ciudades vecinas. Tanto el alquiler temporario como la gastronomía y los servicios básicos presentan valores más accesibles, lo que amplía el abanico de turistas que pueden elegir el destino sin comprometer su presupuesto.
Desde el punto de vista ambiental, la zona conserva dunas, espacios verdes y una línea costera prácticamente intacta. Esta característica no solo atrae a visitantes, sino que plantea desafíos de planificación urbana para evitar un crecimiento desordenado que ponga en riesgo el equilibrio natural.

Las autoridades locales y referentes del sector coinciden en que el futuro de Camet Norte dependerá de mantener un desarrollo gradual, con inversiones que acompañen la demanda sin replicar los modelos de sobreexplotación que afectan a otros puntos de la costa bonaerense.
Mientras tanto, el balneario continúa ganando visibilidad a través del boca en boca y las redes sociales, donde viajeros destacan la calma, la amplitud de las playas y la sensación de estar descubriendo un destino aún no masificado. Esa combinación, cada vez más valorada, posiciona a Camet Norte como una de las joyas emergentes del litoral atlántico.
Con una identidad en construcción y un crecimiento que avanza sin prisa, el balneario se perfila como una opción atractiva tanto para el turismo como para quienes buscan invertir o establecerse lejos del ruido, pero cerca del mar. Su desafío será sostener ese equilibrio que hoy lo convierte en una rareza en la costa argentina.