El gobierno de Uruguay anunció una serie de medidas económicas para contener la apreciación del peso uruguayo y preservar la competitividad de las exportaciones, tras una reciente desvalorización del dólar en el país de 3,1% en una semana, la más marcada de la región. Las decisiones fueron anunciadas por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Banco Central del Uruguay (BCU), luego de que el dólar se convirtiera en la moneda más depreciada frente a otros países de referencia como Rusia, Colombia, Brasil y Chile.
El ministro de Economía, Gabriel Oddone, explicó que el fortalecimiento del peso “afecta la competitividad de las exportaciones y de quienes compiten en la importación; tiene afectación en la actividad, inversión y empleo. De persistir, este fenómeno va a afectar la competitividad”. En ese marco, el gobierno decidió intervenir en el mercado cambiario mediante compras de dólares a futuro, coordinación con empresas públicas y medidas legislativas y regulatorias anticipadas.

Entre las acciones anunciadas, el MEF coordinará con la petrolera ANCAP y la eléctrica UTE la compra de dólares para cumplir con sus obligaciones internacionales, evitando así presión sobre el tipo de cambio. Además, se busca “profundizar” el mercado financiero en pesos dentro del país, para reducir la necesidad de emitir dólares en los mercados internacionales y convertirlos luego a pesos.
Oddone también adelantó que algunas medidas previstas para mediados de año se aplicarán en febrero, incluyendo regulaciones en productos medicinales y fitosanitarios, con el objetivo de agilizar procesos y facilitar la formación de precios en la economía uruguaya. “Los acontecimientos que están ocurriendo nos precipitan a actuar de manera más rápida y las medidas se anticiparán para febrero”, dijo el ministro en conferencia de prensa.
El BCU, por su parte, redujo la tasa de política monetaria en 100 puntos básicos hasta 6,5%, ingresando en una etapa expansiva. Según el comunicado del Banco Central, la decisión se fundamenta en la “proyección de desalineamiento de la inflación respecto a la meta” y busca crear condiciones monetarias para que la inflación converja hacia el 4,5% fijado como objetivo.

El fortalecimiento del peso uruguayo había pasado desapercibido hasta hace pocos días. El país se encontraba “a mitad de tabla” respecto a la depreciación del dólar en la región, pero en la última semana escaló al primer lugar en apreciación. Este comportamiento idiosincrásico de la moneda generó preocupación en el gobierno, que hasta hace poco prefería observar sin intervenir. “Estamos preocupados con la evolución reciente del tipo de cambio y preocupados no quiere decir que solo lo observamos sino que estamos actuando para que esta actitud idiosincrásica llegue a su fin”, afirmó Oddone.
El contexto internacional y geopolítico también influye en la dinámica del dólar y otros activos financieros, aunque el foco principal del gobierno es proteger la competitividad económica interna. Un dólar más débil reduce los ingresos de los exportadores y puede afectar la inversión y el empleo, especialmente en sectores que dependen de la venta al exterior.

El paquete de medidas, según el ministro, enviará “señales que van a afectar directamente el tema del nivel de precios”, mitigando el impacto de la depreciación global de la divisa estadounidense en la economía local. La combinación de intervención directa en el mercado cambiario, compras de dólares a futuro y regulación de precios busca equilibrar la oferta y la demanda de divisas sin generar turbulencias en los mercados internacionales.
Analistas locales consideran que la estrategia busca también prevenir efectos secundarios sobre la inflación y mantener la estabilidad económica en un contexto global incierto. La acción combinada de política monetaria y fiscal refleja un enfoque proactivo ante la volatilidad externa, con especial atención en los sectores exportadores y el mercado doméstico de bienes y servicios.
El gobierno señala que estas medidas no implican cambios de fondo en la política cambiaria, sino que son intervenciones puntuales para enfrentar un escenario excepcional. Se espera que las compras de dólares a futuro y la participación de empresas públicas contribuyan a moderarlo impacto de la apreciación del peso y den tiempo para implementar ajustes estructurales en la formación de precios y en la competitividad de los sectores productivos.
En síntesis, Uruguay enfrenta un fortalecimiento abrupto de su moneda —el peso uruguayo— que amenaza la competitividad de sus exportaciones y puede presionar la estabilidad de precios, situación que el gobierno interpreta como resultado de dinámicas globales y también de factores internos. Ante este escenario, el equipo económico del gobierno de Yamandú Orsi ha anunciado una batería de medidas que combinan reducción de tasas de interés, compras de divisas a futuro, participación de empresas públicas y aceleración de regulaciones, con el objetivo de contener el impacto de la apreciación del peso e impulsar condiciones más favorables para los sectores exportadores, según consignó Infobae.