Estados Unidos reafirmó este miércoles su política de un dólar fuerte, confirmó el secretario del Tesoro, Scott Bessent, al negar de manera enfática cualquier intervención oficial para apoyar al yen japonés en medio de una reciente oleada de volatilidad en los mercados cambiarios provocada por declaraciones presidenciales y especulación internacional. La postura de Washington apunta a estabilizar los mercados de divisas y disipar la incertidumbre entre inversores, tras una fuerte caída reciente del índice dólar.
En una entrevista con la cadena CNBC, Bessent fue consultado sobre si el Gobierno había intervenido en el mercado con acciones dirigidas a frenar la depreciación del yen frente al dólar. “En absoluto”, respondió el funcionario al ser preguntado sobre cualquier apoyo deliberado a la moneda japonesa, desmintiendo así versiones que circulaban en mercados financieros y entre analistas. Al mismo tiempo, reafirmó el compromiso estadounidense con los fundamentos económicos sólidos y la fortaleza del dólar como prioridad de política económica.
“El enfoque del Gobierno está en establecer los fundamentos correctos para la economía, y eso se traduce en una moneda robusta”, explicó Bessent en la entrevista, subrayando que Washington no haría comentarios sobre acciones específicas más allá de su compromiso con una política de dólar fuerte.
La reacción de los mercados fue inmediata. Tras las declaraciones, el índice dólar, que mide el valor de la moneda estadounidense frente a una cesta de divisas globales, recuperó terreno, subiendo un 0,5% hasta 96,391 puntos. Esto siguió a un descenso del índice a 95,86 unidades el martes, su nivel más bajo desde febrero de 2022, en un contexto de pérdidas acumuladas de casi el 2% en lo que va del año y un retroceso de cerca del 9,4% en el año anterior.
La volatilidad reciente se intensificó luego de que el presidente Donald Trump minimizara la caída del dólar al señalar que el valor de la moneda le parecía “genial”, una apreciación que operadores de mercado interpretaron como una señal para aumentar ventas de la divisa estadounidense en anticipación a decisiones de política monetaria de la Reserva Federal. Esta lectura contribuyó a la depreciación del dólar en sesiones previas a la declaración de Bessent, reavivando preocupaciones sobre la dirección del billete verde.
A su vez, la expectativa por la próxima decisión de política monetaria de la Reserva Federal ha reforzado la sensibilidad de los mercados a comentarios de figuras políticas y financieras, generando movimientos bruscos en los principales pares de divisas.

En el plano internacional, la caída sostenida del yen japonés ha sido uno de los focos de atención más importantes. La moneda japonesa se ha debilitado de manera constante desde octubre, acercándose rápidamente a su nivel más bajo frente al dólar desde 1986, lo que ha generado inquietud entre inversores y gobiernos por el impacto en los mercados globales y las economías ligadas al comercio internacional.
La semana pasada, la Reserva Federal de Nueva York realizó chequeos sobre el par dólar/yen en los mercados, lo que alimentó especulaciones sobre una posible intervención coordinada entre Estados Unidos y Japón para frenar la depreciación del yen. Estas versiones cobraron fuerza ante la percepción de que autoridades de ambos países podrían estar en conversaciones para alinear acciones frente a los desequilibrios cambiarios, una posibilidad que había generado cierto nerviosismo entre operadores y analistas.
Aunque Bessent descartó cualquier intervención directa en apoyo del yen, la especulación persiste en los mercados, en parte debido a que el propio secretario no cerró por completo la puerta a posibles medidas verbales o futuras acciones de política monetaria que puedan influir en las expectativas y en los flujos cambiarios. “No excluimos la posibilidad de medidas verbales o acciones que puedan ser necesarias en el momento apropiado”, indicó sin ofrecer detalles adicionales, lo cual fue interpretado por algunos expertos como una postura flexible ante escenarios futuros.
El contexto de la depreciación del yen también ha generado declaraciones importantes desde Japón. El ministro de Finanzas japonés, Satsuki Katayama, afirmó el martes que las autoridades responderán “de manera apropiada” a los movimientos cambiarios, incluyendo la posibilidad de coordinar acciones con Estados Unidos si fuera necesario. Estas palabras fueron recibidas con atención por los mercados, dado el historial de intervenciones de Japón en mercados de divisas para contener movimientos excesivos de su moneda.
Adicionalmente, la primera ministra japonesa Sanae Takaichi ha respaldado políticas de estímulo fiscal a gran escala para reactivar la economía, a pesar del elevado endeudamiento del país. Esta estrategia ha sido objeto de debate entre inversores y analistas respecto a su impacto en la fortaleza del yen y en la percepción de los mercados sobre la economía japonesa a largo plazo.
En el sector financiero, analistas han señalado que las declaraciones de Bessent, aunque contundentes, no necesariamente eliminan la posibilidad de que Washington y otras autoridades utilicen herramientas de política o intervenciones verbales para influir en los mercados. Según Pat Locke, estratega de divisas en JPMorgan Chase & Co., la postura reafirmada por el secretario del Tesoro “no descarta completamente intervenciones puntuales en el futuro si las condiciones del mercado lo requieren”, aunque enfatizó que la base de la fortaleza del dólar seguirá siendo el entorno económico estadounidense.
Bessent, por su parte, destacó que la fortaleza del dólar se sustentará en políticas económicas internas, incluyendo la reducción del déficit comercial y la atracción de inversiones extranjeras. Resaltó además los efectos positivos esperados de la denominada One Big Beautiful Bill, una iniciativa legislativa que, según el secretario, incrementará la competitividad de Estados Unidos como destino de capitales internacionales y contribuirá a afianzar la posición de la economía estadounidense en el mediano y largo plazo.
La reafirmación de la política de dólar fuerte por parte de Estados Unidos se produce en un momento de alta sensibilidad cambiaria a nivel global, con economías enfrentando presiones inflacionarias, ajustes de tasas de interés y tensiones geopolíticas que afectan el comportamiento de las monedas. La claridad de Washington sobre su enfoque podría contribuir a mitigar la volatilidad, aunque analistas advierten que los mercados seguirán reaccionando con base en datos económicos, decisiones de bancos centrales y eventos internacionales.
Con la próxima reunión de la Reserva Federal en agenda, la mirada de los mercados se centrará en cualquier señal sobre tasas de interés, crecimiento económico y perspectivas de la política monetaria estadounidense. Estos factores jugarán un papel clave en la evolución del dólar y en las dinámicas de otros pares de divisas, incluidos el euro y el yen japonés.
En definitiva, la reafirmación de un dólar fuerte por parte del secretario del Tesoro busca enviar una señal de firmeza y previsibilidad a los mercados globales, en un momento donde la confianza de los inversores se ha visto desafiada por movimientos bruscos y especulaciones sobre intervenciones cambiarias, según informó Infobae.