Lucas Llach advierte sobre el dólar y la apertura: “El atraso cambiario es el riesgo central del modelo”

En una entrevista en Forbes Studio, el economista analizó la economía argentina, el rumbo del gobierno de Javier Milei, el escenario 2026 y la causa Vicentin

Lucas Llach advierte sobre el dólar y la apertura: “El atraso cambiario es el riesgo central del modelo”
jueves 29 de enero de 2026

Lucas Llach advirtió que abrir la economía con un tipo de cambio atrasado o poco creíble constituye hoy el principal riesgo macroeconómico de la Argentina, en un contexto marcado por la desregulación, el ajuste fiscal y las reformas estructurales impulsadas por el gobierno de Javier Milei. El economista y académico de la Universidad Torcuato Di Tella expuso su diagnóstico en una entrevista reciente en la que también presentó su nuevo libro junto a Pablo Gerchunoff, analizó el desempeño económico reciente, proyectó el escenario 2026 y volvió a referirse a la causa judicial por Vicentin, derivada de su paso por el Banco Nación. La relevancia de sus definiciones radica en la combinación de experiencia en gestión pública, mirada académica y participación activa en el debate político y económico actual.

A punto de publicar Ved el trono a la noble igualdad, escrito a cuatro manos con Gerchunoff, Llach sostuvo que la Argentina arrastra constantes históricas que explican su dificultad para crecer de manera sostenida. Según su análisis, el país oscila entre dos tentaciones recurrentes: el proteccionismo y el atraso cambiario. Ambas responden, afirmó, a una demanda social persistente de salarios altos en dólares, aun cuando esos niveles no estén respaldados por mejoras estructurales en la productividad.

Lucas Llach advierte sobre el dólar y la apertura: “El atraso cambiario es el riesgo central del modelo”

El economista señaló que esa lógica atraviesa distintos gobiernos y signos políticos, desde las administraciones militares hasta las gestiones kirchneristas y el actual oficialismo libertario. En ese sentido, advirtió que rara vez convivieron en la Argentina una economía abierta y un tipo de cambio razonable, una combinación que considera indispensable para un desarrollo sostenible.

Desde su perspectiva, existe en el país una forma de capitalismo rentístico, estrechamente vinculada al Estado, que consolidó la idea de que defender a la industria implica necesariamente protegerla de la competencia externa. Llach cuestionó ese supuesto y afirmó que una parte significativa del entramado manufacturero argentino podría ser competitiva sin barreras, siempre que accediera a insumos más baratos y reglas estables. En ese marco, fue categórico al señalar que “es un poco autodenigrante pensar que la industria manufacturera argentina necesita la protección para, por ejemplo, ser rentable y exportable”, y citó el caso de Toyota como ejemplo de una empresa que produce y exporta desde el país en condiciones de competencia internacional.

El análisis se detuvo especialmente en el rumbo económico del gobierno de Javier Milei. Llach reconoció que el diagnóstico oficial está centrado en el orden fiscal, bajo la premisa de que equilibrar las cuentas públicas es una condición necesaria para estabilizar la economía. Sin embargo, puso el foco en la política cambiaria y monetaria, y sostuvo que un esquema que busque administrar el valor del dólar contradice la lógica de un modelo liberal. En ese sentido, cuestionó la pretensión de fijar valores de referencia para la divisa sin una validación plena del mercado.

Al evaluar el desempeño reciente, relativizó la idea de un fuerte repunte económico en 2025. Señaló que el crecimiento cercano al 4% respondió en gran medida a un efecto estadístico de comparación con un año previo de caída, más que a una expansión genuina de la actividad. No obstante, reconoció que el Gobierno debió enfrentar un factor político que denominó “riesgo Kuka”, en alusión a la incertidumbre sobre un eventual regreso del kirchnerismo, que influyó en las expectativas, la inflación y la dinámica económica.

Lucas Llach advierte sobre el dólar y la apertura: “El atraso cambiario es el riesgo central del modelo”

De cara al futuro, proyectó que 2026 será el verdadero año de prueba del modelo Milei. Si el oficialismo llega a ese período con el orden fiscal consolidado y sin un escenario electoral que reactive temores políticos, la clave será comprobar si la economía logra funcionar con mayor normalidad y si la inflación termina de desacelerarse de manera definitiva. En ese marco, insistió en que la apertura comercial combinada con un dólar atrasado constituye un terreno históricamente peligroso para cualquier gestión.

La conversación también abordó uno de los capítulos más sensibles de su paso por la función pública: la causa judicial vinculada a Vicentin, originada en decisiones tomadas durante su gestión en el Banco Nación en 2019. Llach explicó que la acusación se centra en la reestructuración de deuda otorgada a la empresa entre agosto y octubre de ese año. Frente a ese planteo, remarcó que la conducta del banco estatal no fue excepcional y que respondió a prácticas habituales del sistema financiero en un contexto de crisis.

Definió el proceso judicial como uno de los gajes del oficio de involucrarse en política y aseguró que no hubo ni corrupción ni negligencia en su actuación. Al repasar su paso por el Banco Nación, destacó especialmente el avance en la digitalización de servicios y el impacto que tuvo la expansión de las herramientas bancarias digitales.

En el tramo final, Llach se permitió una mirada más optimista sobre el futuro y el impacto de la tecnología. A contramano de las visiones apocalípticas, sostuvo que la inteligencia artificial no provocará desempleo masivo. Argumentó que la caída demográfica global reducirá la oferta de trabajadores, mientras que el aumento de la riqueza impulsará la demanda de servicios intensivos en mano de obra, como la gastronomía, el arte y la cultura.

Inspirado en una visión de largo plazo asociada a John Maynard Keynes, imaginó un escenario en el que los avances tecnológicos liberen tiempo para el desarrollo humano y el ocio creativo. En esa línea, planteó que el emprendedurismo podría dejar de ser el ideal dominante y dar paso a una mayor valoración de los artistas, pensadores y actividades culturales.

Ese equilibrio entre el análisis técnico y la dimensión humana también atravesó referencias a su vida personal. Llach sostuvo que su mayor orgullo no son los cargos ocupados ni los libros publicados, sino su familia y sus hijos, una reflexión que contrastó con la dureza de los debates económicos y políticos que protagoniza a diario en redes sociales y que, según contó en una entrevista con Forbes, terminó de delinear el perfil de un académico dispuesto a incomodar, incluso, a los propios.



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