El empresario y exbanquero de Wall Street Michael Novogratz consolidó en los últimos años la transformación de Galaxy, su firma de servicios financieros vinculada a criptomonedas e inteligencia artificial, en un actor central de la nueva economía digital, con ingresos anuales superiores a los US$ 1.000 millones, a partir de una inversión estratégica realizada en Texas durante la peor crisis del sector cripto. La operación, concretada a fines de 2022, permitió reconvertir una fallida instalación de minería de bitcoin en uno de los mayores centros de datos de Estados Unidos, según informó Forbes.
La decisión se tomó en un contexto adverso. En diciembre de 2022, el mercado de activos digitales atravesaba uno de sus momentos más críticos tras el colapso de FTX, la caída de múltiples plataformas y una pérdida estimada de más de US$ 1,5 billones en valor de mercado. En ese escenario, Galaxy comprometió US$ 65 millones para adquirir Helios, un predio de 65 hectáreas en el condado de Dickens, al noroeste de Austin, que pertenecía a la minera Argo Blockchain y se encontraba en una situación financiera comprometida.
En ese momento, la compra fue interpretada como una maniobra defensiva, orientada a reducir riesgos operativos en un sector golpeado por el exceso de apalancamiento y la fragilidad de las contrapartes. Sin embargo, con el paso del tiempo, la inversión se reveló como uno de los activos más valiosos del grupo. “Probablemente será mi mejor inversión, con diferencia”, afirmó Novogratz en diálogo con Forbes.

La clave del giro estratégico estuvo en replantear el uso del activo. Hacia fines de 2023, con el precio del bitcoin aún lejos de su máximo histórico, Novogratz comenzó a cuestionar si la minería seguía siendo el destino óptimo para una instalación con acceso a energía barata, gran capacidad eléctrica y ubicación estratégica. En paralelo, el avance acelerado de la inteligencia artificial empezaba a generar una demanda inédita de infraestructura energética y centros de datos.
El cambio de paradigma quedó expuesto en 2024, cuando varias compañías del sector comenzaron a reconvertir activos mineros en plataformas para IA. Uno de los antecedentes más relevantes fue el acuerdo entre Core Scientific y CoreWeave, por US$ 3.500 millones, que redefinió el valor de este tipo de instalaciones. Galaxy ya mantenía una relación comercial con CoreWeave desde 2021, lo que facilitó un acuerdo de largo plazo.
En noviembre de 2024, Galaxy firmó un contrato de alquiler por 15 años para ceder el 25% de la capacidad del centro Helios —con una potencia inicial de 800 megavatios— a CoreWeave. En el plazo de un año, el cliente se comprometió a utilizar la totalidad de la capacidad disponible. Posteriormente, la aprobación del operador eléctrico ERCOT permitió avanzar en la ampliación del predio hasta 1.600 megavatios, consolidándose como uno de los mayores proveedores independientes de centros de datos del país.
Según proyecciones citadas por Forbes, Helios comenzará a generar ingresos este año, con una facturación anual superior a los US$ 1.000 millones, impulsada casi exclusivamente por contratos vinculados a inteligencia artificial. De este modo, Novogratz pasó a liderar simultáneamente dos negocios de fuerte crecimiento: infraestructura para IA y servicios financieros cripto.

La historia de Novogratz está atravesada por ciclos de auge y caída. Nacido en una familia militar, se formó en Princeton, donde fue campeón de lucha libre, y comenzó su carrera en Goldman Sachs a fines de los años 80. Tras ocupar posiciones clave en Asia y América Latina, fue nombrado socio en 1998. Sin embargo, poco después debió abandonar la firma en un contexto personal complejo.
Su segunda gran etapa llegó en Fortress Investment Group, donde lideró un fondo macro que llegó a administrar US$ 9.000 millones antes de la crisis financiera de 2008, que golpeó severamente tanto al fondo como a su patrimonio personal. Tras varios intentos fallidos de recuperación en los mercados tradicionales, decidió cerrar el fondo en 2015 y enfocarse en el naciente ecosistema de criptomonedas.
En 2018 fundó Galaxy, con la ambición de crear una plataforma integral de servicios financieros para activos digitales, inspirada en el modelo de los grandes bancos de inversión. Esa experiencia resultó clave durante el llamado “invierno cripto” de 2021 a 2023, cuando Galaxy logró preservar capital, mantener credibilidad y posicionarse para aprovechar oportunidades a precios deprimidos.
Uno de los movimientos más relevantes fue la recaudación de un fondo por US$ 620 millones en 2024 para adquirir activos vinculados a Solana con fuertes descuentos. Según datos citados por el medio estadounidense, esos activos hoy superan los US$ 1.200 millones en valor. En paralelo, Galaxy se consolidó como uno de los mayores prestamistas cripto a nivel global, con más de US$ 2.000 millones en préstamos originados solo en 2025.

El desempeño financiero acompañó el giro estratégico. En 2025, Galaxy reportó una ganancia neta de US$ 505 millones en el tercer trimestre, impulsada por volúmenes récord de operaciones y la revalorización de activos digitales. En mayo de ese año, la empresa comenzó a cotizar en el Nasdaq, lo que duplicó el patrimonio personal de Novogratz hasta unos US$ 7.000 millones.
Analistas del sector consideran que el valor de Helios podría incluso superar al del negocio cripto de Galaxy. “El valor que le asignamos a Helios es mayor que el de la plataforma de criptomonedas”, sostuvo Mark Palmer, analista de Benchmark, citado por Forbes. Otros especialistas estiman que el activo podría valer más de US$ 20.000 millones en un escenario de mercado favorable.
Hacia adelante, Galaxy enfrenta un dilema estratégico: mantener ambos negocios bajo una misma estructura o avanzar hacia una separación corporativa que permita a los inversores evaluar con mayor claridad cada unidad. Mientras tanto, la firma continúa expandiendo su rol como asesora de tesorerías corporativas con exposición a bitcoin y activos digitales, en un contexto de mayor interés institucional y expectativas de cambios regulatorios en Estados Unidos.
Para Novogratz, el objetivo final es que las criptomonedas dejen de ser un vehículo especulativo y se integren plenamente al sistema financiero. “Si en unos años no pueden usarse para operaciones cotidianas, habremos fracasado como industria”, señaló al medio estadounidense. Su apuesta por infraestructura, energía y escala busca justamente acelerar ese proceso.