El Puerto de Corío, ubicado en Punta de Bombón, provincia de Islay, Arequipa, se perfila como un nuevo eje del comercio internacional en Sudamérica. Con capacidad proyectada de 100 millones de toneladas al año, este megaproyecto busca conectar directamente la producción de Brasil, Bolivia y el sur peruano con los mercados de Asia y el Atlántico, ofreciendo rutas más rápidas y costos logísticos significativamente menores. El proyecto, que aún se encuentra en etapa de estudios y planificación, ha generado interés estratégico entre exportadores, importadores y operadores logísticos de toda la región.
Según expertos en logística, Corío podría reducir los costos de exportación hacia Asia entre un 20% y 40%, además de disminuir días de tránsito y liberar capital de trabajo para las empresas. “El mapa del comercio sudamericano está cambiando. Y el nuevo centro de gravedad está en Punta de Bombón”, señalaron analistas de comercio internacional consultados por medios locales.
El puerto se distingue por su profundidad natural de 26 a 28 metros, lo que permitirá recibir Ultra Large Container Vessels (ULCV) de hasta 30.000 TEUs sin necesidad de dragados continuos. Esta característica lo diferencia de otros puertos peruanos: Chancay tiene 18 metros y requiere dragados, mientras que Matarani alcanza solo 12-14 metros y mueve alrededor de 12 millones de toneladas al año. La profundidad de Corío permitirá una eficiencia logística que lo posiciona como un puerto de clase mundial.
El megapuerto de Corío no solo beneficiará a exportadores peruanos, sino que también ofrecerá una vía directa a los productores de soja, minerales y otros commodities de Brasil y Bolivia. Se proyecta que, en su fase inicial, Brasil podría canalizar más de 56 millones de toneladas a través de Corío, superando cuatro veces el volumen actual de Matarani.
Para los exportadores, esto implica acceso directo a los mercados asiáticos sin depender del Canal de Panamá, con menores costos logísticos y reducción de inventarios. Los importadores también podrán beneficiarse, adquiriendo maquinaria, tecnología y bienes de consumo de manera más rápida y económica, con menor necesidad de mantener stocks de seguridad.
Además, los traders y operadores logísticos en ciudades como Bogotá, São Paulo y Santa Cruz podrían usar Corío como un puente bioceánico, conectando el Atlántico y el Pacífico con rutas eficientes que antes no existían o eran más costosas.

El proyecto comenzó a cobrar forma después de más de 20 años de planificación y estudios técnicos. La inversión inicial asciende a 2.000 millones de dólares, destinados a la primera fase con una capacidad de 15 millones de toneladas. La fase completa del megaproyecto podría alcanzar 7.000 millones de dólares, consolidando a Corío como el megapuerto de las Américas.
Más allá de la infraestructura portuaria, 15.947 hectáreas ya están saneadas para desarrollo industrial y logístico, lo que abre oportunidades para almacenes, plantas de producción y servicios vinculados, incluyendo potenciales proyectos de hidrógeno verde y zonas de valor agregado.
Pese a su potencial, el proyecto enfrenta desafíos significativos. Entre ellos:
Retrasos en la ejecución, dado que aún no existe fecha de inauguración confirmada.
Competencia regional, con puertos como Chancay ya operativos y con ventaja de “primeros en llegar”.
Infraestructura terrestre limitada, ya que la Carretera Interoceánica Sur necesita mejoras para soportar el volumen proyectado.
Impacto ambiental y social, considerando la cercanía al Santuario Lagunas de Mejía, sitio RAMSAR protegido.
Factores geopolíticos, con interés de países como China, Estados Unidos, Corea y Portugal, que pueden generar oportunidades pero también tensiones estratégicas.
Especialistas recomiendan a las empresas regionales anticiparse al impacto del puerto, incluso antes de su operación:
Simular rutas logísticas, comparando tiempos y costos actuales con escenarios que incluyan Corío.
Contactar a navieras para conocer sus planes en el Pacífico Sur y negociar condiciones anticipadamente.
Digitalizar la cadena de suministro, utilizando IoT y blockchain para rastreo en tiempo real.
Explorar oportunidades en Arequipa, considerando la cercanía a las zonas industriales y logísticas del puerto.
Diversificar puertos, manteniendo alternativas en Chancay y Matarani mientras Corío se consolida.
Seguir fuentes oficiales, como la Autoridad Portuaria Nacional (APN), ProInversión y el Gobierno Regional de Arequipa.
Proteger contratos y seguros, incluyendo cláusulas de fuerza mayor por riesgos ambientales o geopolíticos.
El potencial de Corío va más allá del transporte de carga: se espera que genere un boom económico local, impulsando el sector hotelero, financiero y servicios relacionados, con un aporte al PBI de la macrorregión sur que podría ascender a miles de millones de dólares anuales.
Mientras Chancay abrió los ojos de Perú sobre la importancia de los puertos modernos, Corío se perfila como el complemento estratégico del sur, ofreciendo una alternativa real al Canal de Panamá y consolidando un corredor bioceánico que podría transformar el comercio sudamericano en la próxima década.
Para empresas y operadores logísticos, la pregunta ya no es “qué es Corío”, sino “cuándo empiezo a prepararme”. Según reporta Infobae, los actores que anticipen los cambios mediante diversificación de rutas, negociación temprana y alianzas estratégicas podrán capturar la mayor parte del beneficio de este megaproyecto.