La campaña tabacalera 2026 ya tiene precio de referencia definido en la provincia de Misiones, tras un acuerdo alcanzado esta semana entre autoridades provinciales, asociaciones de productores y empresas compradoras. El entendimiento establece un incremento del 30% respecto del valor inicial de la campaña anterior, una suba que supera levemente la inflación acumulada en el NEA, pero que no logró conformar al sector productivo, que advierte que los costos crecientes, la calidad del tabaco y el promedio de compra seguirán erosionando los ingresos reales de los productores.
La definición se produjo luego de una reunión realizada en la ciudad de Leandro N. Alem, donde se consensuó el precio del tabaco Burley Clase BF1 en $4.062 por kilo, respetando el patrón tipo vigente al inicio del acopio. Además, se fijó un precio promedio de $3.400 por kilo, que será la referencia general para la comercialización de la hoja durante la próxima campaña.
Desde el ámbito oficial se indicó que las empresas acopiadoras adherentes deberán ajustarse a la grilla de precios establecida y que las firmas debidamente habilitadas podrán iniciar el acopio una vez refrendada el acta del acuerdo, proceso que comenzará formalmente en los próximos días. La definición permitió, al menos, despejar la incertidumbre inicial y evitar el inicio unilateral de la compra de tabaco, una posibilidad que generaba fuerte preocupación entre los productores.

A pesar de que el aumento acordado se ubicó por encima de la inflación regional, el malestar en el sector tabacalero quedó rápidamente expuesto. Referentes gremiales advirtieron que el porcentaje acordado no refleja la realidad económica que enfrentan los productores y que el resultado final de la campaña dependerá menos del precio nominal y más del promedio de liquidación y de la clasificación de la hoja, factores que suelen reducir de manera significativa el ingreso efectivo.
Desde las asociaciones de productores señalaron que el margen para extender la negociación fue limitado. En un contexto de desregulación del mercado, las empresas cuentan con la herramienta de iniciar el acopio sin acuerdo previo, lo que deja a los productores con escaso poder de presión. Ese escenario condicionó las discusiones y terminó inclinando la balanza hacia un cierre que, si bien evita un conflicto inmediato, no resuelve los problemas estructurales del sector.
El acuerdo llega luego de una campaña 2025 que, en términos productivos, fue una de las más voluminosas de los últimos años en Misiones. El buen desempeño climático, los rindes sólidos por hectárea y el ingreso al mercado formal de parte del tabaco que en campañas anteriores se comercializaba de manera informal hacia Brasil explicaron ese crecimiento en los volúmenes. Sin embargo, esa mayor producción no se tradujo en una mejora equivalente de los ingresos.
Por el contrario, los costos de producción continuaron aumentando con fuerza. Insumos, mano de obra, energía y logística registraron incrementos muy por encima de los precios percibidos por el tabaco, lo que dejó a muchos productores en una situación financiera ajustada. A este escenario se sumaron retrasos significativos en los pagos por parte de algunas empresas compradoras, un factor que agravó la falta de liquidez y elevó el endeudamiento en las chacras.

Otro de los puntos de tensión durante la negociación fue la estimación de los volúmenes de cosecha para la campaña 2026, un dato clave para la definición de precios. Mientras las empresas manejaban proyecciones cercanas a los 39 millones de kilos, desde el sector productivo se planteaba un escenario sensiblemente menor, en torno a los 30 millones de kilos. Finalmente, el acuerdo dejó la estimación en un rango intermedio, de 35 a 36 millones de kilos, aunque persisten dudas sobre cómo impactará esa cifra en el ritmo de compras y en la clasificación del tabaco.
En la práctica, los productores advierten que un mayor volumen suele traducirse en mayor exigencia en la selección, lo que empuja una porción significativa de la producción hacia categorías de menor precio. De este modo, el valor de referencia acordado pierde peso frente al promedio final que efectivamente se paga, un fenómeno recurrente en el mercado tabacalero misionero.
Desde el sector también remarcan que el incremento del 30% debe analizarse en un contexto de ingresos deteriorados. Muchos productores arrastran pérdidas de campañas anteriores y enfrentan dificultades para sostener la actividad sin recurrir a financiamiento informal o a la reducción de inversiones básicas, lo que pone en riesgo la calidad futura de la producción.
El acuerdo fue firmado con la participación de autoridades provinciales y referentes de toda la cadena tabacalera. Por el Gobierno de Misiones estuvieron presentes el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, y el subsecretario de Tabaco, Carlos Federico Pereira. Por el sector productivo participaron representantes de las principales asociaciones, mientras que las empresas y cooperativas estuvieron representadas por firmas con fuerte presencia en el acopio y procesamiento del tabaco.
La presencia de cooperativas y empresas privadas reflejó la necesidad de garantizar el inicio ordenado de la campaña, en un contexto donde el tabaco Burley sigue siendo una de las economías regionales más relevantes para miles de familias rurales de Misiones. La actividad genera empleo directo e indirecto y cumple un rol central en el entramado social y económico de numerosas localidades del interior provincial.
Sin embargo, el trasfondo del acuerdo vuelve a poner en evidencia las tensiones estructurales del sector. La dependencia de pocas empresas compradoras, la falta de alternativas comerciales y la presión de costos configuran un escenario complejo para los pequeños y medianos productores, que reclaman reglas más equilibradas y previsibilidad a largo plazo.
De cara a la campaña 2026, el desafío no será solo sostener el nivel de producción, sino también lograr que el precio acordado se traduzca en ingresos reales suficientes para cubrir costos y permitir la continuidad de la actividad. Mientras tanto, el acuerdo alcanzado funciona como un punto de partida, aunque lejos de despejar las preocupaciones que atraviesan al corazón del sector tabacalero misionero.