Las empresas del complejo oleaginoso-cerealero argentino liquidaron USD 1.850 millones durante enero de 2026, lo que representó un incremento del 82% en comparación con diciembre del año pasado, según informaron la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC). El dato, difundido este 2 de febrero, refleja un fuerte repunte en el ingreso de divisas en un momento clave para la economía argentina y resulta relevante por el peso estructural que tiene el sector agroindustrial en el comercio exterior del país.
De acuerdo con el reporte de las entidades, el aumento de la liquidación estuvo explicado principalmente por el mayor volumen de embarques de trigo y cebada, a lo que se sumó la continuidad de las exportaciones de maíz y de productos industrializados de la soja, que siguen siendo los principales rubros del complejo. La información fue publicada inicialmente por el medio especializado TodoAgro, a partir de datos oficiales del sector exportador.
Desde CIARA-CEC señalaron que el ingreso mensual de divisas cumple un rol central para sostener el funcionamiento de la cadena comercial. En ese sentido, remarcaron que la liquidación permite garantizar la compra de granos a los productores en condiciones de mercado competitivas, al tiempo que aporta dólares al sistema financiero y al comercio exterior argentino.
Las entidades también aclararon que el proceso de liquidación está directamente vinculado a operaciones de exportación ya concretadas, cuyos plazos de cobro suelen anticiparse entre 30 y 90 días, dependiendo del tipo de producto. Por ese motivo, enfatizaron que no existen demoras en el ingreso de divisas y que las variaciones mensuales responden, en gran medida, a la dinámica propia de los embarques y a la estacionalidad de las ventas externas.
El desempeño de enero se dio en un contexto de intensa actividad exportadora vinculada a la campaña fina, con el trigo como protagonista. Tras una cosecha que mostró una recuperación en relación con ciclos anteriores, los envíos al exterior comenzaron a reflejarse con mayor fuerza en las estadísticas de liquidación. A ello se sumó la cebada, cuya demanda externa se mantuvo firme, especialmente para uso forrajero e industrial.
En paralelo, el maíz continuó aportando un flujo sostenido de divisas, consolidándose como uno de los principales granos exportados por la Argentina. En el caso de la soja, si bien la producción enfrenta desafíos estructurales, el complejo industrial mantuvo un ritmo constante de ventas externas de harina y aceite, productos de alto valor agregado que concentran una parte significativa de las exportaciones agroindustriales.
El peso del complejo oleaginoso-cerealero dentro de la economía argentina explica la relevancia de estos números. Según datos del INDEC, el sector representa cerca del 48% de las exportaciones totales del país, y en 2025 aportó aproximadamente el 47% del total exportado. Esta participación convierte al agro en la principal fuente de divisas genuinas de la Argentina y en un actor determinante para la estabilidad del balance externo.
Dentro de ese entramado, la harina de soja se mantiene como el principal producto de exportación del país, seguida por el aceite de soja y el maíz. La concentración en estos productos refleja tanto la capacidad industrial instalada como la dependencia de los mercados internacionales y de la evolución de los precios globales de los commodities.
No obstante, desde el sector advierten que el buen desempeño en materia de liquidaciones convive con señales de estancamiento productivo. Factores climáticos, costos crecientes y márgenes ajustados condicionan las decisiones de inversión y limitan el crecimiento del volumen producido. A esto se suma la fuerte dependencia de las variaciones de los precios internacionales, que impactan de manera directa en los ingresos por exportaciones y en la rentabilidad de la cadena.
En ese marco, los datos de enero son leídos como una señal positiva en el corto plazo, pero insuficiente para despejar los desafíos de fondo. La capacidad del agro para sostener un flujo elevado de divisas dependerá no solo del ritmo de los embarques, sino también de la evolución de la próxima cosecha, de las condiciones climáticas y del contexto internacional.
El comportamiento de la liquidación en los próximos meses será seguido de cerca tanto por el mercado como por las autoridades económicas. Tradicionalmente, el primer trimestre del año suele mostrar una dinámica particular, marcada por el cierre de negocios de la campaña fina y el inicio de las expectativas en torno a la cosecha gruesa. En ese sentido, el volumen registrado en enero podría anticipar un primer semestre con mayor ingreso de dólares, siempre que se mantenga la actual tendencia exportadora.
Desde CIARA y CEC insistieron en que la transparencia en la información y la correcta interpretación de los datos son claves para evitar lecturas erróneas sobre el comportamiento del sector. Subrayaron que la liquidación no es un acto discrecional, sino la consecuencia directa de operaciones comerciales concretas, sujetas a plazos y condiciones previamente acordadas.
Así, el aumento de más del 80% en las liquidaciones del agro durante enero refuerza el rol central del complejo oleaginoso-cerealero en la economía argentina, al tiempo que vuelve a poner en agenda la necesidad de generar condiciones que permitan sostener y ampliar la capacidad productiva y exportadora del principal motor de ingreso de divisas del país.