Laura Fernández, candidata del Partido Pueblo Soberano, ganó las elecciones presidenciales celebradas este domingo en Costa Rica con cerca del 50% de los votos y se convirtió en la presidenta electa del país, de acuerdo con el conteo preliminar del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). El resultado, confirmado pasadas las 21 horas, marcó una diferencia amplia respecto de su principal contendiente, Álvaro Ramos, y fue interpretado como un giro significativo en el escenario político nacional por tratarse del primer triunfo presidencial de esa agrupación.
Según los datos oficiales difundidos por el TSE, Fernández obtuvo casi la mitad de los sufragios emitidos, mientras que Ramos alcanzó poco más del 32%. En tercer lugar se ubicó Claudia Dobles, con alrededor del 4% de los votos. El resto de las candidaturas quedó muy por detrás, en una elección que consolidó rápidamente una tendencia favorable a la aspirante oficialista conforme avanzó el escrutinio.
La relevancia del resultado radica no solo en la magnitud de la ventaja, sino también en el carácter inédito del triunfo del Partido Pueblo Soberano, que por primera vez accede a la Presidencia de la República. La elección inaugura, además, un período de transición política que culminará con la toma de posesión presidencial prevista para el 8 de mayo, fecha establecida por la normativa electoral costarricense.

Durante su primer discurso tras confirmarse la victoria, Fernández planteó un mensaje de ruptura con prácticas políticas tradicionales y reivindicó el mandato recibido en las urnas. “La Tercera República llega para cambiar ciertas reglas del juego político nacional”, afirmó la presidenta electa ante simpatizantes reunidos en la sede partidaria. En ese mismo mensaje, subrayó que “el pueblo costarricense exige acabar con la corrupción, exige acabar con la demagogia y con la ineficiencia del Estado”, y sostuvo que el proceso electoral demostró la fortaleza democrática del país al desarrollarse en paz y libertad.
La jornada electoral estuvo marcada por una alta expectativa ciudadana y un flujo constante de votantes desde las primeras horas del día. Los centros de votación abrieron con normalidad y registraron filas continuas, especialmente durante la mañana y en el tramo previo al cierre de las urnas. El movimiento se replicó tanto en las principales áreas urbanas como en comunidades rurales, fronterizas y costeras, lo que reflejó una participación sostenida a lo largo del territorio nacional.
En San José, Alajuela, Heredia y Cartago, así como en cantones alejados de la capital, las autoridades electorales reportaron un desarrollo ordenado del proceso. El TSE realizó llamados reiterados a la ciudadanía para ejercer el voto de manera informada y recordó la prohibición de realizar propaganda política durante el día electoral, una disposición contemplada en la legislación vigente para resguardar la equidad de la contienda.
El transporte público operó con normalidad en la mayor parte del país, lo que facilitó el traslado de los electores hacia los centros de votación. De acuerdo con la información oficial, no se registraron incidentes de gravedad vinculados con el proceso, y el despliegue logístico y policial permitió garantizar tanto el orden público como la seguridad del material electoral.
El Tribunal Supremo de Elecciones destacó el comportamiento cívico de la ciudadanía y la eficiencia del sistema de transmisión de resultados preliminares, que permitió contar con datos confiables pocas horas después del cierre de las urnas. Esa agilidad fue clave para confirmar tempranamente la ventaja de Fernández y reducir la incertidumbre en una noche seguida con atención por la opinión pública.
Más allá de los recintos electorales, el clima de la elección se trasladó a calles, comercios y espacios públicos, donde la votación y el futuro político del país dominaron buena parte de las conversaciones. En redes sociales, miles de usuarios compartieron fotografías desde los centros de votación, mensajes de llamado al voto y opiniones sobre el desarrollo de la jornada, reflejando un contexto de participación activa y vigilancia ciudadana.
Tras el cierre de urnas, el país ingresó en una etapa de expectativa marcada por transmisiones especiales de los principales medios de comunicación y el seguimiento permanente de los informes del TSE. A medida que avanzó el escrutinio y se consolidó la diferencia a favor de la candidata del Partido Pueblo Soberano, comenzaron las celebraciones en la sede partidaria y se multiplicaron los mensajes de felicitación provenientes de distintos sectores políticos y sociales.
El anuncio oficial de la ventaja irreversible se produjo pasadas las 9 de la noche, cuando el flujo de información proveniente de las juntas receptoras de votos permitió confirmar una brecha clara entre la fórmula ganadora y sus competidores. Desde entonces, el TSE continúa actualizando los datos conforme avanza el conteo, al tiempo que recordó que la declaratoria oficial de elección se realizará una vez concluido el escrutinio definitivo.
La victoria de Fernández se explica, según analistas y observadores del proceso, por una campaña centrada en un discurso de renovación política, eficiencia institucional y combate a la corrupción, ejes que lograron captar el respaldo de un electorado demandante de cambios en la gestión del Estado. El resultado también redefine el mapa político costarricense y plantea nuevos desafíos de gobernabilidad para la administración entrante.
En los próximos meses, Costa Rica atravesará un período de transición en el que se espera la conformación del nuevo equipo de gobierno y la definición de las prioridades legislativas y administrativas. Mientras tanto, el Tribunal Supremo de Elecciones mantendrá la difusión de los datos oficiales hasta completar el conteo final, cerrando formalmente un proceso electoral que volvió a poner en primer plano la tradición democrática del país, según informó Infobae.