La petrolera Vista acordó la compra de la participación de la multinacional noruega Equinor en dos bloques estratégicos de Vaca Muerta, en una operación valuada en 712 millones de dólares, que se cerró a comienzos de febrero de 2026 en la Cuenca Neuquina y que resulta clave por su impacto directo en la producción de crudo y en el reordenamiento del mapa energético argentino. La transacción, informada por Forbes, confirma la salida definitiva de Equinor del país y consolida a Vista como uno de los principales actores del desarrollo no convencional.
Según se detalló, la compañía liderada por Miguel Galuccio adquirió el 30% del bloque Bandurria Sur y el 50% de Bajo del Toro, dos áreas operadas por YPF, que también participó del acuerdo con la compra de una porción de los activos. En el esquema final, la petrolera de mayoría estatal incorporó el 4,9% de Bandurria Sur y el 15% de Bajo del Toro y Bajo del Toro Norte, por un total de US$ 163 millones, mientras que Vista concentró la mayor parte del paquete accionario cedido por la firma noruega.
Bandurria Sur es hoy uno de los tres bloques de mayor producción de todo el shale argentino, con niveles cercanos a los 85.000 barriles diarios, lo que lo convierte en un activo central para cualquier estrategia de expansión en Vaca Muerta. En contraste, Bajo del Toro y Bajo del Toro Norte registran aún volúmenes marginales, aunque son considerados áreas con alto potencial exploratorio y productivo a mediano plazo.
Con esta adquisición, Vista refuerza su posición como segunda productora de petróleo del país, con una producción que ya supera los 150.000 barriles diarios y un nivel de inversiones acumuladas superior a los 6.500 millones de dólares desde su creación. El movimiento también confirma una tendencia creciente en el sector: la salida de algunas multinacionales tradicionales y la consolidación de compañías con foco exclusivo en el shale argentino.
“Esta adquisición nos permite incorporar dos activos de primer nivel en Vaca Muerta, fortaleciendo aún más nuestra posición en la cuenca. Los bloques son ideales para complementar el portafolio de Vista, ya que aportan tanto reservas y producción básica como un amplio inventario de pozos de alta productividad listos para perforar y apuntalar nuestro crecimiento”, afirmó Galuccio, en declaraciones citadas por Forbes.
Desde la empresa detallaron que la operación será financiada mediante una combinación de fondos propios y financiamiento bancario, otorgado por un consorcio de entidades encabezado por Santander, Citi e Itaú, por un monto de hasta US$ 600 millones, con un plazo de cuatro años. Este esquema le permite a Vista sostener su ritmo de expansión sin comprometer su estructura financiera en el corto plazo.

Para YPF, la transacción también representa un avance estratégico. Tras el cierre del acuerdo, la petrolera de bandera elevó su participación en Bandurria Sur al 44,9% y en Bajo del Toro y Bajo del Toro Norte al 65%, consolidando su control en áreas clave de la ventana petrolera neuquina. El objetivo es claro: asegurar volúmenes suficientes de crudo de cara a la ampliación de la infraestructura de transporte.
En ese sentido, ambas compañías miran con atención el avance del VMOS (Vaca Muerta Oil Sur), el nuevo oleoducto que permitirá sumar unos 180.000 barriles diarios de capacidad adicional hacia fines de 2026 y alcanzar cerca de 550.000 barriles diarios en 2027. El llenado de ese ducto será determinante para sostener el crecimiento de la producción y mejorar el perfil exportador del petróleo argentino.
La relación entre Vista e YPF no es nueva. En los últimos meses, ambas empresas profundizaron su asociación tras la adquisición del 50% de La Amarga Chica, uno de los bloques más productivos del shale. “Estamos profundizando una experiencia de trabajo muy positiva con YPF, iniciada con la adquisición del 50% de La Amarga Chica, donde ya alcanzamos importantes sinergias operativas. Compartimos una visión común: la clave para el desarrollo del shale pasa por ganar competitividad a partir de una mayor eficiencia y con la innovación como eje central”, señaló Galuccio, según publicó Forbes.
Para Equinor, la operación marca el final de un proceso iniciado más de un año atrás. La compañía noruega venía buscando desprenderse de sus activos en Argentina, aunque hasta ahora no había recibido ofertas que considerara acordes al valor estratégico de las áreas. El cierre del acuerdo con Vista y YPF le permitió concretar su salida en condiciones favorables, en línea con una estrategia global de reasignación de capital.
La retirada de Equinor se suma a la de otras multinacionales que, en los últimos años, optaron por reducir o abandonar su exposición en Vaca Muerta, en un contexto marcado por la volatilidad macroeconómica local y por la redefinición de prioridades a nivel global. En paralelo, empresas como Vista, con estructuras más ágiles y foco exclusivo en el shale, aprovecharon ese escenario para crecer a través de adquisiciones.

Más allá del impacto corporativo, la operación tiene implicancias relevantes para el sector energético argentino. La consolidación de jugadores con escala, la mayor coordinación entre operadoras y la expansión de la infraestructura de transporte son factores clave para sostener el crecimiento de Vaca Muerta y potenciar su aporte a las exportaciones, la balanza comercial y la generación de divisas.
En ese marco, el acuerdo entre Vista, YPF y Equinor aparece como una señal de confianza en el potencial del shale argentino, aun en un contexto global marcado por la transición energética y la competencia por inversiones. Con esta compra, Vista no solo amplía su base productiva, sino que reafirma su estrategia de largo plazo en la principal formación no convencional del país.