El perfumista argentino Lucas Fierro logró un hito sin precedentes al consagrarse ganador absoluto del Global Alchemy Awards en París, el certamen más prestigioso del sector, y se convirtió en el primer creador no europeo en obtener ese reconocimiento. El premio, obtenido con su fragancia L’essence de la vie, no solo marca un logro personal, sino que proyecta a la perfumería argentina en el centro de una industria global dominada históricamente por firmas y narices europeas, con impacto directo en términos de desarrollo productivo, innovación y posicionamiento internacional.
El galardón fue otorgado en la capital francesa, epicentro mundial de la moda y las fragancias, donde Fierro compitió con perfumistas consagrados que ya habían sido premiados en otros certámenes internacionales. La relevancia del reconocimiento reside en que el Global Alchemy Awards convoca exclusivamente a ganadores previos y exige que cada participante demuestre ser el autor individual de la obra presentada, sin equipos ni respaldos corporativos.
Según informó La Nación, en una nota firmada por Gabriela Origlia, Fierro presentó una fragancia de perfil cítrico y floral, con identidad propia y un enfoque contemporáneo que logró destacarse en un entorno altamente competitivo. L’essence de la vie combina notas de yuzu, una fruta asiática de aroma intenso, reforzadas con pomelo, un bouquet floral de jazmín y rosa, flor de naranjo y una base de sándalo, ámbar gris y vainilla, que aporta profundidad y persistencia.

Fierro nació en Colonia Barón, una localidad ubicada a unos 50 kilómetros de Santa Rosa, La Pampa, y se mudó con su familia a Buenos Aires hace casi tres décadas. Hoy, con 35 años, es responsable de una pyme radicada en Quilmes, donde lidera la producción de esencias para diversas compañías nacionales e internacionales. La empresa, que emplea a cinco personas, elabora perfumes profesionales y fragancias destinadas a múltiples usos industriales y comerciales.
El origen de su trayectoria profesional está estrechamente ligado a Bianchi Esencias, la firma donde se formó y que terminó heredando junto a un socio tras la decisión de su fundador, Héctor Bianchi, de legarles el negocio. Bianchi había desarrollado una extensa carrera en Givaudan, la multinacional suiza líder mundial en sabores y fragancias fundada en 1895, antes de crear su propio emprendimiento en la Argentina. Fierro trabajó junto a él durante ocho años y reconoce que su aprendizaje fue eminentemente práctico, basado en la observación, el entrenamiento olfativo y la experiencia directa.
El camino hasta el premio en París no fue inmediato. Fierro venía participando desde hace años en certámenes internacionales y en 2023 obtuvo el Beauty Awards, logro que le permitió ser invitado al Global Alchemy Awards, un concurso de acceso restringido. Allí, los participantes deben atravesar instancias de validación técnica para certificar la autoría de la fragancia antes de competir.
El premio mayor incluye el patrocinio de un laboratorio europeo, la posibilidad de fabricar y comercializar el perfume en Europa y apoyo para el posicionamiento de marca. Para una pyme argentina, se trata de una oportunidad estratégica que abre mercados de alto valor agregado y visibilidad global. Fierro señaló que el impacto del reconocimiento es inmediato en términos de reputación y demanda, y que posiciona a la empresa en un lugar completamente distinto dentro del sector.
La fragancia ganadora había sido concebida originalmente bajo el nombre “Caldén”, en homenaje al árbol característico de La Pampa, pero debió ser rebautizada debido a que el reglamento exigía un nombre en francés. El título definitivo fue sugerido por un amigo del perfumista y terminó sintetizando el espíritu de la creación.
En el certamen, las fragancias se presentan sin envase ni identificación, lo que garantiza que la evaluación se centre exclusivamente en la composición olfativa. Tras obtener el premio, Fierro inició contactos con un proveedor de China, que produce frascos para grandes marcas internacionales, con el objetivo de materializar el diseño del envase y avanzar en la comercialización del producto.
Desde una perspectiva industrial, el caso de Fierro refleja el potencial de los emprendimientos argentinos de base creativa para insertarse en nichos globales de alta exigencia. En un mercado dominado por grandes grupos multinacionales y estrategias de marketing masivo, su enfoque reivindica el rol del autor, la experimentación y el conocimiento técnico como factores diferenciales.

El perfumista compara el proceso de creación con una orquesta sinfónica, donde cada materia prima funciona como un instrumento y el desafío consiste en construir armonía, capas y equilibrio. Esa mirada artesanal, aplicada con rigor profesional, es la que le permitió destacarse en París y captar la atención de un jurado acostumbrado a evaluar producciones de altísimo nivel.
Fierro también cuestiona el exceso de secretismo que caracteriza a parte de la industria, al considerar que limita el desarrollo colectivo y la profesionalización del sector. En la Argentina, sostiene, existen perfumistas de gran nivel que, aunque enfrentan dificultades para competir con grandes marcas, logran fidelizar a un público exigente que busca propuestas más allá de lo comercial.
El reconocimiento obtenido en París no solo valida una trayectoria personal, sino que instala a la perfumería argentina en un nuevo plano de visibilidad internacional. En un contexto donde la economía del conocimiento y las industrias creativas ganan peso como motores de crecimiento, el logro de Fierro funciona como un caso testigo del valor que pueden generar el talento local, la formación técnica y la apuesta por la calidad.