El Gobierno argentino, representado por el canciller Pablo Quirno, participa desde este martes en Washington de una cumbre internacional sobre minerales críticos organizada por la administración de Estados Unidos, un foro que reúne a países considerados socios estratégicos y que apunta a fortalecer la cooperación y las inversiones en sectores clave como el litio, el cobre y las tierras raras. El encuentro, que se desarrollará formalmente el miércoles, es relevante porque se inscribe en la disputa global por el acceso a insumos esenciales para la transición energética, la industria tecnológica y la seguridad nacional.
Quirno arribó a la capital estadounidense pasada la medianoche del martes, en medio de una ola de frío extremo, y comenzó su agenda oficial durante la mañana con una reunión a puertas cerradas en el Atlantic Council. Allí mantuvo encuentros con autoridades del influyente centro de estudios y con directivos de empresas con intereses en la Argentina, en un contexto marcado por la búsqueda de financiamiento y asociaciones para el desarrollo de proyectos mineros de gran escala.
Durante la tarde, el canciller tiene previsto trasladarse al Departamento de Estado, donde se reunirá con el vicesecretario Christopher Landau, un funcionario con trayectoria y conocimiento de América Latina. Si bien la agenda oficial del encuentro no fue difundida, se espera que incluya un repaso de temas bilaterales sensibles y de interés mutuo. Desde la Cancillería argentina evitaron hacer comentarios sobre versiones que señalaban la posible inclusión de cuestiones como la situación del gendarme argentino Nahuel Gallo en Venezuela o eventuales políticas migratorias de Estados Unidos que podrían impactar en ciudadanos argentinos.
El eje central de la visita será la cumbre sobre minerales críticos convocada por el gobierno estadounidense y calificada como “histórica” por el propio Departamento de Estado, según información oficial difundida en la previa del encuentro. La reunión contará con la participación de los países del G7, además de India, Corea del Sur, Australia, México, Nueva Zelanda y Argentina, un grupo que Washington considera clave para diversificar las cadenas de suministro y reducir la dependencia de mercados dominados por China.
Del encuentro participarán altas autoridades del gobierno estadounidense, entre ellas el secretario de Estado Marco Rubio, el vicepresidente JD Vance y funcionarios de las áreas económica, energética y de seguridad. De acuerdo con fuentes oficiales, la jornada podría concluir con la firma de un acuerdo marco de cooperación, orientado a facilitar inversiones, intercambio tecnológico y coordinación regulatoria en el sector de minerales estratégicos.
Para Estados Unidos, los minerales críticos —que incluyen, además del litio, al níquel, el cobalto, el grafito y diversas tierras raras— son considerados insumos indispensables para la fabricación de baterías, vehículos eléctricos, sistemas de defensa y tecnologías de punta. En ese marco, la política exterior estadounidense busca consolidar alianzas con países que cuenten con reservas significativas y estabilidad institucional para desarrollar proyectos de largo plazo.
En ese escenario, Argentina aparece como un actor relevante. El país integra el denominado Triángulo del Litio, junto con Bolivia y Chile, una región que concentra una porción significativa de las reservas mundiales de ese mineral clave para la transición energética. Además, posee un alto potencial en cobre, oro y otros minerales que resultan estratégicos para las economías industrializadas.
Según datos oficiales, en agosto de 2024 Argentina y Estados Unidos ya habían firmado un Memorándum de Entendimiento para fortalecer la cooperación en minerales críticos, un antecedente que ahora se busca profundizar a través de esta cumbre. Aquel acuerdo apuntó a mejorar el clima de inversiones, promover estándares ambientales y sociales y facilitar el acceso a financiamiento internacional para proyectos mineros.
Fuentes diplomáticas señalaron que la participación argentina en el encuentro tiene como objetivo posicionar al país como un proveedor confiable de minerales estratégicos, en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y por la necesidad de asegurar cadenas de suministro resilientes. En paralelo, el Gobierno busca atraer capitales extranjeros que permitan acelerar el desarrollo de proyectos mineros, especialmente en provincias del noroeste y Cuyo.
Más allá de la cumbre multilateral, la agenda de Quirno en Washington incluye reuniones bilaterales con funcionarios y empresarios estadounidenses. En esos encuentros, se espera que el canciller destaque las oportunidades de inversión en el sector minero argentino, así como los cambios regulatorios y económicos impulsados por el Gobierno para mejorar la competitividad y la previsibilidad.
Desde el entorno del canciller subrayaron que el diálogo con empresas privadas es un componente central de la visita, dado que muchos de los proyectos de litio y cobre requieren inversiones de miles de millones de dólares y plazos de ejecución prolongados. En ese sentido, la estabilidad macroeconómica, el acceso a divisas y la seguridad jurídica aparecen como factores clave para atraer nuevos emprendimientos.
La presencia argentina en la cumbre también se inscribe en una estrategia más amplia de alineamiento con Estados Unidos en temas económicos y de política exterior. Para Washington, contar con socios en América Latina que puedan aportar minerales críticos es una pieza central de su estrategia frente al avance de China en el control de cadenas de suministro globales.
El trasfondo del encuentro está marcado por la creciente competencia estratégica entre Estados Unidos y China por el acceso a recursos naturales críticos. En los últimos años, Beijing consolidó una posición dominante en el procesamiento y la refinación de varios de estos minerales, lo que generó preocupación en Washington y en otras capitales occidentales.
En ese contexto, la cumbre busca avanzar en mecanismos de cooperación que permitan diversificar proveedores, compartir tecnología y establecer estándares comunes. Para Argentina, el desafío consiste en aprovechar esa ventana de oportunidad sin perder autonomía en la gestión de sus recursos naturales y garantizando beneficios económicos de largo plazo.
La participación en el foro de Washington representa, para el Gobierno argentino, una oportunidad para reforzar su perfil internacional y para colocar al país en el centro de una discusión clave para el futuro energético y tecnológico global. El resultado de las negociaciones y los eventuales acuerdos que surjan del encuentro marcarán el rumbo de la relación bilateral con Estados Unidos en un sector considerado estratégico para las próximas décadas. Según El Economista.