El exministro de Economía Domingo Cavallo planteó que el Gobierno nacional debería priorizar reformas cambiarias y financieras para consolidar la acumulación de reservas, reducir el riesgo país y sentar las bases de una reactivación sostenida de la economía, antes de avanzar con cambios laborales o una mayor apertura comercial. El diagnóstico fue expuesto en un documento publicado en su blog personal, en el que analizó la estrategia económica actual y advirtió sobre los riesgos de sostener la calma cambiaria mediante altas tasas de interés reales y operaciones de carry trade, según informó Infobae.
En el texto, difundido a fines de enero, Cavallo evaluó positivamente la política de remonetización por compra de reservas impulsada por el Banco Central, alineada con la denominada “fase 4” del programa económico del gobierno de Javier Milei. Según el exfuncionario, la acumulación de divisas propias en la autoridad monetaria contribuyó a la baja del riesgo país y mejoró las expectativas financieras. Sin embargo, alertó que esa estrategia puede volverse frágil si se apoya en diferencias pronunciadas entre las tasas de interés en pesos y el ritmo de ajuste del tipo de cambio.
Cavallo sostuvo que el Ejecutivo no debería confiarse en la estabilidad cambiaria lograda a partir de ese esquema. “El Gobierno no debe entusiasmarse con la calma cambiaria conseguida a través de fuertes diferencias entre las tasas de interés en pesos y el ritmo de ajuste del tipo de cambio nominal”, escribió, y explicó que ese mecanismo suele ocultar un contexto recesivo en amplios sectores de la producción de bienes y servicios destinados al mercado interno, según consignó Infobae.

En su análisis, el exministro afirmó que, en la coyuntura actual, la compra de reservas por parte del Banco Central es la política monetaria más apropiada para sostener la recuperación. Señaló que la acumulación de dólares libres fortalece la hoja de balance de la autoridad monetaria y reduce el riesgo país, lo que a su vez acerca la posibilidad de que la Argentina recupere el acceso al financiamiento internacional a tasas compatibles con su crecimiento potencial.
Cavallo estimó que ese umbral debería ubicarse en torno al 7% anual, contemplando un crecimiento del 5% y una inflación internacional del 2%. No obstante, aclaró que la política de compra de reservas no debe confundirse con la adquisición de divisas destinada al pago de deuda externa, responsabilidad que, según subrayó, corresponde al Tesoro Nacional y a los tesoros provinciales, y no al Banco Central.
En ese punto, remarcó que el pago de intereses y amortizaciones de deuda debería financiarse exclusivamente con superávit fiscal primario o con nuevo endeudamiento, pero nunca con emisión monetaria. De lo contrario, advirtió, se pondría en riesgo la estabilidad del programa económico y la credibilidad de la política de déficit cero.
Uno de los ejes centrales del planteo de Cavallo fue su crítica a las tasas de interés reales elevadas. Consideró peligroso que el costo del dinero en pesos se mantenga muy por encima de la inflación, especialmente en un contexto de baja del riesgo país. A su juicio, si disminuye el costo del endeudamiento en dólares, también deberían descender las tasas reales en moneda local.
El economista atribuyó la persistencia de tasas altas a la continuidad de restricciones cambiarias que afectan a empresas e intermediarios financieros, lo que mantiene latente la expectativa de una eventual liberalización total del mercado de capitales. Esa incertidumbre, explicó, incentiva estrategias de carry trade que pueden revertirse de forma abrupta y generar inestabilidad cambiaria.
Por ese motivo, Cavallo sostuvo que “lo mejor que podría hacer el gobierno” es avanzar de manera decidida hacia la eliminación completa del cepo, con garantías explícitas de que no será reinstalado. Entre las medidas que propuso se incluyen la declaración del dólar como moneda de curso legal, la derogación de la ley penal cambiaria y la liberalización de la intermediación financiera para expandir el crédito bancario tanto en pesos como en dólares.
En el documento, Cavallo volvió a advertir sobre los peligros de una moneda apreciada en términos reales, especialmente cuando la desaceleración inflacionaria depende de restricciones cambiarias y tasas elevadas. Según explicó, ese esquema no solo demora la reactivación económica, sino que también aumenta el costo financiero de la deuda pública y reduce el margen fiscal para invertir en infraestructura.
Además, señaló que el atraso cambiario suele manifestarse a través de un crecimiento de las importaciones superior al de las exportaciones, una mayor demanda de dólares para turismo y atesoramiento, y un deterioro del superávit comercial. En ese contexto, alertó que el riesgo de una reversión del carry trade sigue siendo elevado, aun cuando el cierre de los mercados financieros externos luce hoy menos probable que en el pasado.
Cavallo dedicó una parte del análisis a recordar experiencias previas, en particular durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando la acumulación de reservas se apoyó en la entrada de capitales de corto plazo atraídos por tasas altas. Según describió, ese esquema derivó en una apreciación del peso que terminó revirtiéndose de forma abrupta en 2018, cuando se produjo la salida simultánea de inversores.
En ese marco, recordó debates que mantuvo en aquel momento con Federico Sturzenegger, entonces presidente del Banco Central, sobre los riesgos del esquema de metas de inflación. A su juicio, la combinación de endeudamiento externo y carry trade alimentó una crisis cambiaria que erosionó la estabilidad económica y política.
Uno de los puntos más destacados del planteo de Cavallo fue su definición sobre el orden de las reformas estructurales. A diferencia de otros enfoques, sostuvo que las reformas cambiaria y financiera deberían preceder a la laboral y a la apertura de la economía. Argumentó que avanzar en esos frentes en un contexto de atraso cambiario y tasas altas dificulta su implementación y amplifica los costos sociales.
Según el exministro, una reforma financiera y cambiaria integral permitiría reducir rápidamente la incertidumbre, bajar las tasas reales, expandir el crédito y reactivar el mercado interno sin generar presiones inflacionarias significativas. En ese escenario, consideró, sería más factible avanzar luego con cambios laborales y una mayor integración comercial.

Hacia el cierre, Cavallo planteó que esquemas como la dolarización completa o un régimen de metas de inflación más convencional solo serán viables una vez que el Banco Central haya acumulado reservas propias en una magnitud comparable a la base monetaria. Mientras tanto, insistió en que la prioridad debe ser consolidar la estabilidad macroeconómica con reglas claras y previsibles.
El mensaje central del exministro apunta a evitar que la calma financiera actual se transforme en una fuente de vulnerabilidad futura. Para ello, propuso acelerar decisiones de fondo que, a su entender, permitirían sostener la acumulación de reservas, reducir el riesgo país y reactivar la economía sobre bases más sólidas, en un año clave para la consolidación del programa económico.