El presidente Donald Trump confirmó este martes que Estados Unidos y Corea del Sur intentarán alcanzar un nuevo entendimiento comercial luego del sorpresivo aumento de aranceles al 25% sobre las importaciones provenientes del país asiático, una medida anunciada el lunes que reavivó la tensión bilateral y encendió alarmas en Seúl por su impacto potencial en una economía fuertemente orientada a las exportaciones. El endurecimiento arancelario fue justificado por Washington en el incumplimiento de compromisos asumidos por el gobierno surcoreano y en la falta de ratificación parlamentaria de un acuerdo bilateral alcanzado el año pasado.
“Llegaremos a un acuerdo”, afirmó Trump, al buscar bajar el tono del conflicto un día después de anunciar el incremento de los gravámenes. La declaración presidencial llegó en un contexto de negociaciones estancadas y reproches cruzados por inversiones prometidas, acceso a mercados y regulaciones consideradas discriminatorias por la administración estadounidense.
Según explicó el jefe negociador comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, Washington había reducido previamente los aranceles a productos surcoreanos del 25% al 15% a cambio de una serie de compromisos por parte de Seúl. Entre ellos figuraban inversiones por USD 350 mil millones en territorio estadounidense, una mayor apertura al ingreso de automóviles fabricados en Estados Unidos y la eliminación de determinadas barreras no arancelarias en sectores clave.
En declaraciones a Fox Business Network, Greer señaló que esos compromisos no se materializaron. De acuerdo con su explicación, Corea del Sur aún no logró la aprobación parlamentaria necesaria para habilitar las inversiones prometidas y tampoco cumplió con los acuerdos en áreas como agricultura, industria y servicios digitales. Esa falta de avances, sostuvo, fue determinante para que la Casa Blanca decidiera revertir la rebaja arancelaria y aplicar el aumento anunciado esta semana.
La decisión fue comunicada por el propio Trump a través de sus redes sociales. En un mensaje publicado en Truth Social, el mandatario escribió: “Dado que el Poder Legislativo de Corea no ha promulgado nuestro Histórico Acuerdo Comercial, lo cual es su prerrogativa, por la presente incremento los ARANCELES de Corea del Sur sobre autos, productos madereros, farmacéuticos y todos los demás ARANCELES recíprocos”. El mensaje fue citado por Reuters y provocó una reacción inmediata del gobierno surcoreano.
El anuncio tomó por sorpresa a las autoridades en Seúl, que convocaron a una reunión de emergencia para coordinar una respuesta y evaluar los pasos a seguir. El Ministerio de Comercio e Industria informó que su titular, Kim Jung-kwan, participó de manera remota desde Canadá, donde se encontraba de visita oficial.
En un comunicado oficial, el gobierno surcoreano buscó transmitir calma y evitó escalar el conflicto. “Nuestro gobierno pretende transmitir su compromiso con la aplicación del acuerdo arancelario a la parte estadounidense, al tiempo que responde de una manera tranquila y comedida”, señaló el texto difundido por Seúl. La declaración no incluyó anuncios de represalias ni precisó plazos para una eventual definición.
El ministro de Exteriores surcoreano, Cho Hyun, confirmó este miércoles que su país estableció contacto con el Departamento de Estado tras el anuncio de Trump. En ese marco, sostuvo que “no existe un vínculo directo con Coupang ni con la ley de plataformas online”, al rechazar versiones que vinculaban la suba de aranceles con recientes medidas regulatorias adoptadas por Seúl.
Desde la óptica de Washington, el conflicto se inscribe en un problema estructural del vínculo comercial bilateral. Greer recordó que el déficit comercial de Estados Unidos con Corea del Sur alcanzó los USD 65 mil millones durante la administración de Joe Biden, una cifra que calificó como insostenible. “Tiene que cambiar”, remarcó el funcionario, según declaraciones reproducidas por Fox Business Network.
A ese desequilibrio se suman las preocupaciones estadounidenses por el marco regulatorio surcoreano en el ámbito digital. Washington manifestó inquietudes por una ley aprobada a fines del año pasado que refuerza el control sobre los servicios digitales, así como por un proyecto de regulación de plataformas online, al considerar que ambas iniciativas podrían discriminar a empresas estadounidenses.
Fuentes cercanas a las negociaciones consultadas por Reuters indicaron que la decisión de Trump podría estar influida por medidas recientes adoptadas por Corea del Sur contra Coupang, una compañía estadounidense de comercio electrónico que denunció haber recibido un trato injusto por parte de las autoridades regulatorias locales. No obstante, el gobierno surcoreano negó que exista una relación directa entre ese caso y la escalada arancelaria.
Uno de los puntos centrales del conflicto es el proceso legislativo en Corea del Sur. El Parlamento no tiene previsto celebrar una sesión plenaria hasta febrero, instancia en la que podrían someterse a votación cinco proyectos de ley necesarios para habilitar las inversiones comprometidas en Estados Unidos. Legisladores del gobernante Partido Demócrata expresaron su expectativa de aprobar esas iniciativas en ese mes, aunque el calendario legislativo introduce incertidumbre en el corto plazo.
A comienzos de este mes, el ministro de Finanzas surcoreano, Koo Yun-cheol, declaró a Reuters que el gobierno planea implementar el paquete de inversiones “lo antes posible”. Sin embargo, advirtió que la incertidumbre en torno a un próximo fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre los aranceles podría retrasar el proceso. Además, reconoció que la inversión de USD 350 mil millones probablemente no comenzará en el primer semestre de 2026, en parte debido a la debilidad de la moneda surcoreana.
Mientras tanto, la confirmación de Trump de que buscará disminuir la tensión abre una ventana para la negociación, aunque el aumento arancelario ya está en marcha y presiona a Seúl para acelerar definiciones políticas y legislativas. Según reconstruyó Infobae a partir de fuentes oficiales y reportes internacionales, el desenlace dependerá de la capacidad de ambos gobiernos para destrabar los compromisos pendientes y de la voluntad del Parlamento surcoreano de avanzar con las leyes necesarias para sostener el acuerdo.