Una empresa minera canadiense inició en enero de 2026 su primer programa de perforación profunda en el proyecto Taguas, ubicado en la cordillera de la provincia de San Juan, luego de que estudios geofísicos avanzados identificaran un corredor con anomalías compatibles con un sistema de pórfido de cobre y oro en profundidad. La iniciativa busca evaluar el potencial mineral de la zona y representa un nuevo paso en la exploración de metales estratégicos en el país.
La compañía anunció que la decisión de avanzar con las perforaciones se apoya en los resultados obtenidos a partir de relevamientos de Polarización Inducida (IP) y Magnetotelúrica (MT), dos métodos que permiten analizar las propiedades eléctricas del subsuelo a grandes profundidades. Estos estudios delinearon un corredor con orientación norte-sur caracterizado por alta cargabilidad y una zona profunda de resistividad moderada a baja, respuestas que en determinados contextos geológicos suelen asociarse a la presencia de sulfuros metálicos.
A partir de esa información, la minera puso en marcha una campaña de perforación destinada a comprobar si esas anomalías corresponden efectivamente a un sistema mineralizado de importancia económica. El programa contempla un total preliminar de 4.500 metros perforados, utilizando una única plataforma, con una finalización estimada hacia abril, sujeta a las condiciones operativas y logísticas propias de la alta montaña.

El primer sondaje está diseñado para alcanzar una profundidad cercana a los 1.500 metros y apunta al núcleo de baja resistividad identificado entre los sectores conocidos como Cerro Taguas Norte y Cerro Campamento. Según explicó la empresa, este punto fue priorizado por la convergencia de múltiples indicadores geológicos, geoquímicos y geofísicos que sugieren la posible presencia de un sistema de pórfido profundo, un tipo de yacimiento que concentra grandes volúmenes de cobre, oro y, en algunos casos, molibdeno.
Desde la conducción de la compañía destacaron que la integración de técnicas de geofísica de penetración profunda con información geológica y geoquímica histórica permitió mejorar de manera sustancial la orientación de los sondeos. En ese sentido, el CEO de la firma, Juan Gavidia, señaló que la campaña inicial constituye un paso clave para evaluar el verdadero potencial del proyecto en profundidad y definir los próximos pasos del programa exploratorio.
El proyecto Taguas no es nuevo dentro del portafolio de la empresa, pero en los últimos años fue objeto de una revisión estratégica que amplió su alcance. En una etapa anterior, la atención estaba centrada en un recurso de oro y plata oxidado cercano a la superficie, que había sido evaluado en una Evaluación Económica Preliminar (PEA) publicada en 2021. Sin embargo, los nuevos trabajos apuntan a investigar la posible existencia de una mineralización de sulfuros subyacente, asociada a un sistema magmático de mayor escala.

Como parte de ese reposicionamiento, la compañía completó un modelo geológico actualizado y diseñó un estudio geofísico específicamente orientado a identificar blancos exploratorios a profundidades de hasta 1.500 metros. La reinterpretación de datos históricos de perforación, combinada con los nuevos relevamientos IP y MT, permitió priorizar los objetivos que actualmente están siendo evaluados mediante perforación profunda.
El análisis integrado de registros de perforaciones previas y estudios espectrales VNIR-SWIR también aportó información relevante. Estos trabajos permitieron identificar vectores geoquímicos y de alteración compatibles con un sistema de pórfido a lo largo de un corredor de aproximadamente 2,5 kilómetros, que se extiende entre Cerro Campamento y Cerro IV. En esa franja se observaron gradientes de temperatura crecientes, enriquecimiento de cobre y molibdeno en profundidad y la presencia de vetillas de cuarzo tempranas, indicadores típicos de sistemas magmático-hidrotermales.
Si bien la perforación profunda previa es limitada en algunos sectores del proyecto, la empresa consideró que la convergencia de estos indicadores resulta alentadora y suficiente para justificar una evaluación más profunda del sistema. Los estudios geofísicos que respaldan esta hipótesis fueron realizados por una firma especializada con base en Argentina y cubrieron un área de 4 kilómetros cuadrados, utilizando una grilla de medición de 400 por 400 metros.
El relevamiento magnetotelúrico permitió modelar la resistividad del subsuelo hasta profundidades cercanas a los 1.500 metros, mientras que el estudio de polarización inducida alcanzó niveles de entre 800 y 1.000 metros. La interpretación conjunta de ambos métodos delineó un corredor continuo de alta cargabilidad coincidente con una zona profunda de baja resistividad, abierta tanto hacia el norte como hacia el sur, lo que amplía el potencial exploratorio del área.

La empresa aclaró que estas anomalías son de carácter interpretativo y que no confirman por sí mismas la existencia de un yacimiento económicamente viable. No obstante, subrayó que los resultados son consistentes con los modelos geológicos utilizados a nivel internacional en la exploración de pórfidos de cobre y oro, uno de los principales objetivos de la minería metálica a gran escala.
El avance del proyecto Taguas se inscribe en un contexto de creciente interés internacional por la minería argentina, en particular en provincias cordilleranas como San Juan, que cuentan con una larga tradición minera, infraestructura desarrollada y un marco regulatorio orientado a atraer inversiones. El desarrollo de proyectos de cobre y oro en etapa exploratoria es observado con atención por el sector, en un escenario global marcado por la transición energética y la mayor demanda de metales estratégicos.
La compañía informó que los resultados de la campaña de perforación se darán a conocer a medida que estén disponibles, una vez completados los análisis de laboratorio y los procesos de verificación técnica correspondientes. Esos datos serán determinantes para definir la continuidad del programa y el eventual diseño de nuevas fases de exploración en profundidad.