El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) alcanzó un avance estratégico en el mejoramiento genético del arroz al lograr la regeneración in vitro de plantas de cultivares comerciales, entre ellos Gurí INTA CL, una de las variedades más utilizadas en sistemas productivos de la Argentina y otros países. El logro, encabezado por el Instituto de Genética Ewald A. Favret (IGEAF), fue dado a conocer el 4 de febrero de 2026 y resulta relevante porque sienta las bases para aplicar técnicas de edición génica directamente en variedades élite, con impacto potencial en la productividad, la sanidad y la calidad nutricional del cultivo.
Según informó el INTA, el avance se enmarca en una línea de investigación orientada a optimizar los protocolos biotecnológicos en arroz (Oryza sativa L.), uno de los cereales más importantes a nivel global. A diferencia de enfoques tradicionales que parten de materiales experimentales, el trabajo se focalizó en cultivares comerciales desarrollados por el propio organismo, lo que abre la posibilidad de acelerar la transferencia de innovaciones hacia el sistema productivo.
La investigación fue desarrollada por el grupo de Mejoramiento Biotecnológico de Cereales del Instituto de Genética del INTA y se apoyó en materiales provenientes del Programa de Mejoramiento Genético de Arroz de la Estación Experimental Agropecuaria Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos. En ese marco, los científicos lograron regenerar plantas y obtener modificaciones estables en el genoma de distintas variedades locales de interés productivo.
“El trabajo consistió en evaluar el potencial embriogénico de cultivares índica, como Gurí INTA CL, Angiru INTA CL, Puitá INTA CL y Memby Pora INTA CL, y de cultivares japónica, como Kira INTA y Koshinta, comparando la eficiencia en la formación de callos embriogénicos y la regeneración de plantas a partir del cultivo in vitro”, explicó Paula Faccio, investigadora del Instituto de Genética Ewald A. Favret del INTA.
Los resultados mostraron diferencias significativas entre los grupos evaluados. Las variedades índicas presentaron una mayor eficiencia en la formación de callos embriogénicos, con valores que oscilaron entre 40 % y 84 %, mientras que las japónicas alcanzaron registros más bajos, de entre 10 % y 40 %, bajo las mismas condiciones experimentales. Dentro del grupo índica, Gurí INTA CL fue la que mostró el mejor desempeño.
“Estas diferencias fueron estadísticamente significativas y, además, se logró regenerar plantas con modificaciones genéticas a partir del cultivo in vitro en todos los cultivares evaluados”, detalló Faccio. Este punto resulta central, ya que confirma la viabilidad técnica de avanzar hacia protocolos de edición génica aplicados directamente en materiales de alto valor agronómico.
Desde el INTA destacaron que la posibilidad de trabajar sobre variedades líderes representa un cambio de escala para el mejoramiento genético. En ese sentido, el responsable del área de Mejoramiento Biotecnológico de Cereales, Ezequiel Bossio, señaló que “estos resultados representan un paso clave para optimizar los protocolos de transferencia de ADN en arroz, una herramienta esencial para la incorporación de nuevas características agronómicas mediante edición génica”.
Bossio subrayó que el avance no solo tiene implicancias científicas, sino también productivas y económicas. “Estos avances sientan las bases para aplicar edición génica directamente en cultivares de alto valor agronómico, con el objetivo de desarrollar variedades más productivas, resilientes y alineadas con las demandas actuales”, afirmó el investigador del IGEAF.
Entre los objetivos específicos del programa de mejoramiento se encuentra la incorporación de resistencia a Pyricularia oryzae, el hongo causante del brusone, considerada la principal enfermedad del cultivo de arroz a nivel mundial. De acuerdo con los especialistas, contar con variedades resistentes permitiría reducir el uso de fitosanitarios, disminuir costos productivos y mitigar el impacto ambiental del cultivo.
Además, el desarrollo de nuevas variedades mediante edición génica podría contribuir a evitar barreras paraarancelarias en mercados internacionales con regulaciones cada vez más exigentes y responder a tendencias de consumo vinculadas a la alimentación saludable. En ese marco, el INTA también apunta a obtener arroces con menor índice glucémico, una característica valorada por consumidores y sistemas de salud.
Los resultados del trabajo fueron presentados en el XIII Congreso Brasileiro de Arroz Irrigado, realizado en Pelotas, Brasil, y en el Primer Congreso de Redes Biotecnológicas – REDBIO 2025, que tuvo lugar en Posadas, Misiones, donde la investigación recibió la Primera Mención en el área temática Biotecnología Vegetal.
“Este reconocimiento refuerza nuestro compromiso y nos motiva a seguir trabajando para facilitar la adopción de nuevas biotecnologías”, concluyó Bossio. Según indicó, el objetivo final es fortalecer el programa de mejoramiento de arroz del INTA, aportando soluciones concretas para el sector productivo y generando conocimiento científico aplicado que contribuya a la competitividad y sostenibilidad del cultivo en la Argentina.