La ganadería arranca 2026 con mejores incentivos para invertir en pasturas por el cambio en los precios relativos

La mejora en la relación entre el valor de la hacienda y las semillas forrajeras abre una ventana de inversión tras campañas marcadas por sequías y escasez

La ganadería arranca 2026 con mejores incentivos para invertir en pasturas por el cambio en los precios relativos
viernes 06 de febrero de 2026

La campaña 2026 se inicia con un escenario favorable para la ganadería argentina, impulsado por un cambio significativo en los precios relativos entre la hacienda y las semillas forrajeras, que mejora el poder de compra de los productores. El diagnóstico fue difundido el 4 de febrero de 2026 por el medio especializado TodoAgro y resulta relevante porque, en algunos casos, la relación hacienda/semillas llegó a duplicarse, generando condiciones propicias para recomponer pasturas degradadas y apostar por genética de mayor calidad en distintas regiones productivas del país.

El nuevo contexto combina dos factores clave. Por un lado, una mejora en los valores de la hacienda, reflejada en los precios del Mercado Ganadero de Cañuelas (MAG). Por otro, una normalización en la oferta de semillas forrajeras, luego de varias campañas atravesadas por eventos climáticos adversos que redujeron la disponibilidad y presionaron los precios al alza. Esa conjunción redefine las decisiones de inversión para el sector ganadero.

Un escenario que se revierte tras campañas difíciles

Las temporadas anteriores estuvieron marcadas por sequías sucesivas que impactaron tanto en la productividad ganadera como en la oferta de semillas. Esa combinación derivó en una menor disponibilidad de material forrajero y en aumentos de precios que limitaron la capacidad de reposición de pasturas. Según el análisis difundido por TodoAgro, ese proceso comenzó a revertirse con el ingreso de una nueva pre-campaña, caracterizada por mayores volúmenes disponibles —con algunas excepciones puntuales— y valores más estabilizados.

En paralelo, la recuperación del precio de la hacienda modificó de manera sustancial la relación de intercambio. De acuerdo con comparaciones realizadas entre los valores en dólares del novillo arrendamiento del MAG para diciembre de 2024 y diciembre de 2025, el poder de compra del productor mostró una mejora interanual marcada, con impacto directo sobre la posibilidad de adquirir semillas forrajeras.

El poder de compra de la hacienda

Al analizar listas de precios de pre-campaña de distintas empresas semilleras, el informe señala una fuerte recuperación del poder de compra de la hacienda. “Mientras que el precio promedio de las especies consideradas disminuyó un 9% en el último año, lo más interesante es visualizar el poder de compra del ternero: con los valores actuales de las semillas consideradas y del ternero destetado, se puede comprar en 2025 un 41% más de semillas forrajeras que para el mismo caso en 2024”, explicó Juan Lus, especialista en semillas forrajeras e integrante de la Comisión de Ensayos de la Cámara de Semilleristas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en declaraciones a TodoAgro.

Para el especialista, este nuevo marco “permite avizorar un escenario muy fértil para la inversión en pasturas, ya que la relación semilla/carne ha mejorado en general, con especial incidencia en los segmentos genéticos de mayor valor, donde pueden encontrarse diferencias más marcadas”. En ese sentido, agregó que “con este escenario, no sólo el año se presenta como una oportunidad para invertir en pasturas, muchas de ellas malogradas por las sucesivas sequías, sino que particularmente es mejor aún para hacerlo con genética de calidad”.

Alfalfa: diferencias según genética y latencia

En el caso de la alfalfa, uno de los pilares de los sistemas ganaderos, el comportamiento de precios mostró matices. Para las alfalfas sin latencia, los valores se mantuvieron relativamente estables, mientras que los segmentos de menor valor genético registraron una leve suba. Aun así, la mejora en el valor del ternero permitió compensar ese movimiento.

Según el relevamiento citado por TodoAgro, “el ternero destetado en 2025 puede comprar un 22% más de semilla de alfalfa que en 2024”. Además, Lus destacó que la relación mejora a medida que se avanza hacia materiales de mayor calidad genética, donde la diferencia a favor del productor resulta más marcada.

Para las alfalfas de latencia intermedia, el incremento de costos fue más evidente. Los materiales premium mostraron subas cercanas al 8%, mientras que los de menor valor genético registraron aumentos de hasta el 20%. A pesar de ello, la relación con el precio de la hacienda continúa siendo más favorable que en la campaña anterior.

Festuca y raigrás: una mejora contundente

La situación resulta especialmente positiva en festuca. Más allá de las diferencias entre segmentos genéticos, el análisis indica que el ternero destetado puede adquirir, en promedio, un 41% más de semilla que en la campaña pasada. En los materiales de mayor valor, la ventaja es aún mayor: “Para el caso del material premium considerado, el mismo ternero en 2025 podría comprar un 65% más de semilla de calidad que en 2024”, señaló Lus a TodoAgro.

En el raigrás anual, el impacto es todavía más significativo. La estabilización del abastecimiento y las excelentes cosechas de 2025 provocaron una caída de precios superior al 60% en algunos casos. Sumado al mayor poder de compra del ternero, ese contexto permitiría duplicar la cantidad de semilla adquirida en la campaña 2025/26 respecto del ciclo anterior.

Cereales de invierno y agropiro

Para los cereales de invierno, el panorama es similar al del raigrás anual. Los precios de la semilla retrocedieron, mientras que la mejora en el valor de la hacienda potencia la relación de intercambio. De acuerdo con el análisis difundido, con el mismo ternero es posible duplicar la cantidad de semilla comprable frente a la campaña previa.

El agropiro, una especie clave para ambientes complejos y sistemas de cría, también muestra señales claras de oportunidad. “Para el caso del agropiro, los valores de la semilla han sufrido un fuerte retroceso, con lo que, para esta nueva campaña, con el mismo ternero, podrían comprarse en promedio un 71% más de semilla que la campaña pasada”, destacó el especialista.

Un contexto que invita a recomponer pasturas

El diagnóstico general es coincidente: el 2026 se presenta como un año estratégico para invertir en la recomposición de pasturas, especialmente luego de campañas en las que la falta de agua aceleró procesos de degradación. La mejora en los precios relativos reduce el costo de oportunidad de invertir en semillas y abre la posibilidad de incorporar materiales de mayor calidad genética, con impacto directo en la productividad y la estabilidad de los sistemas ganaderos.

“Sin dudas, con este contexto tan favorable, sumado a la degradación que las pasturas han sufrido en años anteriores, es factible pensar que sería un año muy beneficioso para invertir seriamente en pasturas, especialmente aquellas de calidad”, concluyó Lus en declaraciones a TodoAgro.

En un escenario donde la ganadería busca consolidar su recuperación, el cambio en la relación entre hacienda y semillas forrajeras aparece como una señal concreta para planificar inversiones de mediano plazo, con efectos que trascienden una sola campaña y apuntan a mejorar la base productiva del sector.

 



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