Shell salió a desmentir de manera pública y categórica las versiones que circulaban en el mercado sobre una eventual venta de sus activos en Vaca Muerta y una posible salida de la Argentina. El encargado de hacerlo fue Wael Sawan, CEO global del grupo, durante la conferencia con analistas e inversores posterior a la presentación de los resultados del primer trimestre de 2026. Allí, el ejecutivo calificó los trascendidos como “fake news” y ratificó que el no convencional argentino sigue siendo parte central de la estrategia upstream de la compañía, según surge de la transcripción completa a la que accedió Energy Report.
La aclaración se produjo luego de que una analista del mercado planteara directamente si Shell estaba “poniendo activos en venta, como Vaca Muerta”. Sawan derivó la respuesta inicial a la CFO del grupo, Sinead Gorman, quien negó de plano cualquier decisión concreta sobre esos bloques. “No creo que hayamos dicho nada sobre ese activo concreto en este momento”, afirmó la ejecutiva, al tiempo que relativizó las versiones publicadas en la prensa internacional.
El mensaje fue reforzado por el propio Sawan, quien destacó el posicionamiento técnico y operativo de la compañía en desarrollos no convencionales y mencionó explícitamente a la Argentina como uno de los focos de ese crecimiento. “Hemos seguido perfeccionando nuestras fortalezas en áreas como el no convencional. Miren lo que estamos haciendo en Canadá y miren lo que estamos haciendo en Vaca Muerta”, sostuvo ante inversores.

Las declaraciones del CEO de Shell se conocieron después de una nota de Reuters que había señalado, citando fuentes cercanas al proceso, que la petrolera estaría sondeando el mercado para evaluar el interés por sus activos en la Cuenca Neuquina, luego de haber decidido no avanzar en la fase inicial del proyecto Argentina GNL, liderado por YPF. Según ese reporte, los bloques podrían alcanzar una valuación de varios miles de millones de dólares, aunque no existía certeza sobre una venta.
Durante la conferencia, tanto Sawan como Gorman buscaron despejar cualquier duda. Si bien aclararon que Shell analiza de forma permanente oportunidades de fusiones y adquisiciones a nivel global, remarcaron que no existe una decisión específica respecto de Vaca Muerta. “Analizaremos todas las oportunidades para invertir nuestro capital de forma sensata y maximizar el valor. No tenemos vacas sagradas”, señalaron, en una definición que apunta a la gestión global del portafolio, pero sin implicar una salida del país.
Tras su retiro del proyecto de GNL, la propia Shell había aclarado que su participación se había limitado a la etapa pre-FEED y que la Argentina seguía siendo considerada “un mercado de crecimiento potencialmente atractivo para la exportación de GNL”, una definición que ahora vuelve a cobrar relevancia.

Shell es uno de los jugadores históricos del sector energético argentino. Opera en el país desde 1914 y desembarcó en Vaca Muerta en 2012, cuando el desarrollo del shale aún estaba en una etapa incipiente. Hoy se ubica como la cuarta productora de la formación, detrás de YPF, Vista y Chevron, con una presencia consolidada tanto en producción como en infraestructura.
La compañía controla y opera bloques clave como Cruz de Lorena, Sierras Blancas, Coirón Amargo Suroeste (CASO) y Bajada de Añelo, además de participar en áreas asociadas con otros grandes jugadores del sector. En los tres primeros bloques, Shell posee el 90% de participación, en sociedad con Gas y Petróleo del Neuquén (GyP), bajo licencias de desarrollo otorgadas por 35 años en 2015.
En Bajada de Añelo, en tanto, la empresa opera con el 50% en asociación con YPF y se encuentra en plena fase de desarrollo, con la construcción de una planta de procesamiento que tendrá capacidad para 15.000 barriles diarios. A esto se suma su participación en áreas como La Escalonada, Rincón de la Ceniza, Bandurria Sur y Acambuco, junto a compañías como Total Austral, Equinor, PAE, Vista y Pluspetrol.
El despliegue operativo de Shell en Vaca Muerta se refleja en números concretos. La empresa cuenta con 930 km² netos de superficie, mantiene un equipo de perforación activo de manera continua y alcanza una producción del orden de 54.000 barriles de petróleo equivalente por día.
Para sostener ese volumen, Shell desarrolló infraestructura propia de procesamiento y transporte. La combinación de su planta de producción temprana y la Central de Procesamiento en Sierras Blancas permite procesar hasta 42.000 barriles diarios en el núcleo de sus áreas operadas.
Uno de los hitos más relevantes fue la construcción del oleoducto Sierras Blancas–Allen, de 105 kilómetros y 16 pulgadas de diámetro, en el que Shell tiene el 60% de participación. La obra incrementó en 125.000 barriles diarios la capacidad de evacuación de crudo y se convirtió en una pieza clave para destrabar el crecimiento de la producción no convencional.
Además, la compañía participa en otros proyectos estratégicos de transporte, como Vaca Muerta Norte, Vaca Muerta Sur y el proyecto VMOS, que permitirá exportar crudo desde Punta Colorada a partir de 2026.

El desmentido sobre Vaca Muerta se dio en un contexto de sólidos resultados financieros para Shell, aun con un escenario de precios internacionales del petróleo más bajos. La empresa reportó ganancias ajustadas por US$18.500 millones en 2025 y un flujo de fondos operativos de US$43.000 millones.
También informó US$5.100 millones en reducciones estructurales de costos, alcanzadas tres años antes de lo previsto, y reafirmó su objetivo de crecer a un ritmo superior al 10% del flujo de caja libre por acción hasta 2030. En paralelo, distribuyó a los accionistas el extremo superior de su rango objetivo, con recompras de acciones por US$3.500 millones y un aumento del dividendo del 4%.
Más allá de los ajustes de portafolio a nivel global —entre ellos, la salida del downstream argentino en 2017, hoy en manos de Raízen—, el mensaje hacia el mercado fue claro. Shell no está vendiendo sus activos en Vaca Muerta ni evalúa retirarse del país. Por el contrario, ratificó su apuesta por el shale argentino como uno de los pilares de su estrategia upstream de largo plazo.