Un matrimonio argentino logró posicionar una marca de electrodomésticos de cocina de estilo profesional en algunos de los mercados más competitivos del continente, con una propuesta orientada al “chef casero” que busca diseño, potencia y calidad a precios más accesibles que los de las marcas premium tradicionales. Se trata de Kucht Appliances, una compañía nacida en Estados Unidos, con presencia en América del Norte, el Caribe y Sudamérica, que hoy comercializa más de 150 productos y despacha un contenedor diario desde sus centros logísticos. La historia, que combina visión comercial, diseño propio y una lectura temprana de la demanda, fue reconstruida por La Nación, en un artículo firmado por Gabriela Origlia.
La empresa fue fundada por Luciana Porta Ruiz y su esposo Nicolás Ruiz, ambos oriundos de San Carlos de Bariloche, aunque el proyecto tomó forma en el exterior. La marca comenzó a comercializarse en 2015, pero sus primeros diseños datan de 2013, cuando la pareja identificó un segmento poco atendido: consumidores que querían electrodomésticos “pro style”, con estética y prestaciones profesionales, sin pagar los valores de las marcas de lujo consolidadas.
Actualmente, Kucht Appliances tiene operaciones en Estados Unidos, Canadá, República Dominicana, Puerto Rico, Perú y Ecuador, y analiza un eventual desembarco en la Argentina. Su portafolio incluye cocinas a gas, hornos, heladeras, campanas de ventilación, baterías de ollas, sartenes y accesorios, con un catálogo que alcanza los 150 ítems.
El diferencial de la marca, según explican sus fundadores, es el equilibrio entre lujo, funcionalidad y servicio al cliente. Entre sus rasgos distintivos figuran cuatro años de garantía, atención personalizada y posibilidades de customización, aun cuando los productos se comercializan a través de grandes cadenas y retails independientes. “El objetivo es siempre lograr un equilibrio entre lujo, funcionalidad y buen servicio al cliente”, señaló Porta Ruiz en declaraciones recogidas por La Nación.
El camino emprendedor comenzó con la formación y experiencia internacional de Ruiz. Llegó a Estados Unidos en el año 2000 para estudiar Comercio Internacional en Nueva Jersey, mientras trabajaba en una empresa de electrodomésticos. Tras graduarse, se desempeñó como trader de cámaras fotográficas Canon entre Hong Kong y Estados Unidos. Ese recorrido le permitió conocer de cerca la dinámica del comercio global y las cadenas de suministro.
El punto de inflexión llegó con la irrupción del iPhone, que provocó una caída abrupta en el mercado de cámaras. “Cuando salieron los iPhone, cayeron las ventas de cámaras y él empezó a sondear otras oportunidades”, relató Porta Ruiz a La Nación. La idea que Ruiz tenía desde su primer empleo era clara: fabricar electrodomésticos de estilo profesional a un precio más accesible. El primer producto fue una cocina funcional y de diseño, que presentó en la KBIS, la feria de diseño y tendencias de cocinas y baños más grande de Estados Unidos.
Ese evento fue decisivo. Allí, la marca logró sus primeros contactos comerciales y comenzó a ganar visibilidad. En una primera etapa, Home Depot se interesó por el producto. Al año siguiente, con un stand más grande, se sumó Lowe’s, y luego otras cadenas. A partir de ese momento, el crecimiento fue sostenido.
Durante los primeros años, la empresa funcionó con estructura mínima. Porta Ruiz se ocupaba de la contabilidad y el marketing, mientras Ruiz lideraba el desarrollo de producto y la estrategia comercial. “Al comienzo era una firma chica. De todo nos encargábamos nosotros; comenzó con una inversión mínima, con plata prestada. Ahora somos unas 50 personas, muchos argentinos”, explicó la fundadora, según consignó La Nación.
El modelo productivo de Kucht se basa en un outsourcing selectivo de componentes. La empresa elige insumos alemanes, estadounidenses e italianos —en particular las hornallas y sistemas de fuego—, define el diseño propio y mantiene control sobre las especificaciones técnicas. El ensamblado final se realiza en Estados Unidos, China continental y Corea del Sur, lo que le permite combinar calidad, escala y costos competitivos.
El nombre de la marca también refleja una lógica estratégica. Surgió en un grupo familiar de WhatsApp, cuando buscaban una denominación que “sonara alemana”, en referencia al origen de algunos componentes. Fue Valentina Ruiz, hermana de Porta Ruiz, quien propuso la variante “Kucht”, pocos minutos antes de que venciera el plazo para registrar la marca.
Un factor inesperado aceleró el crecimiento. Pocas semanas antes del inicio de la pandemia de Covid-19, la empresa realizó una inversión relevante en stock. “A mediados de febrero teníamos un inventario importante y en marzo comenzaron las cuarentenas”, recordó Porta Ruiz. El confinamiento impulsó la cocina hogareña y la renovación de equipamiento, lo que favoreció a la compañía en un momento crítico para muchas industrias.
Hoy, Kucht Appliances se posiciona en un nicho intermedio entre el electrodoméstico estándar y el lujo extremo, con una estética profesional que apunta a consumidores exigentes, pero pragmáticos. Su crecimiento internacional, la diversificación de productos y la solidez de su cadena de abastecimiento explican por qué la empresa se convirtió en un caso de éxito del emprendedurismo argentino en el exterior.
Con la mirada puesta en nuevos mercados y el objetivo de llegar a la Argentina, la historia de Porta Ruiz y Ruiz muestra cómo una lectura temprana de la demanda, combinada con experiencia internacional y control del producto, puede transformar una idea nacida con recursos limitados en una marca global. Tal como destacó Gabriela Origlia en La Nación, el proyecto es también un ejemplo de cómo el talento argentino logra escalar en contextos altamente competitivos cuando encuentra el mercado adecuado.