La Patagonia argentina atravesó en enero de 2026 una de las temporadas de incendios forestales más intensas de los últimos 20 años, con más de 220.000 hectáreas afectadas en Chubut y Río Negro. Frente a un escenario marcado por el cambio climático, la sequía prolongada y la acumulación de material combustible, una startup local apuesta a la tecnología satelital y la inteligencia artificial para detectar focos ígneos en etapas tempranas y reducir el impacto ambiental, económico y social del fuego. La iniciativa es impulsada por Satellites On Fire, una empresa argentina fundada tras los incendios de Córdoba de 2020, según informó Forbes.
El avance del fuego en el sur del país volvió a encender las alarmas. En Chubut, las llamas consumieron más de 45.000 hectáreas, incluyendo sectores del Parque Nacional Los Alerces, uno de los principales reservorios de bosque nativo de la Argentina. En Río Negro, los focos se expandieron sobre áreas rurales, forestales y zonas cercanas a localidades habitadas, en un contexto agravado por la escasez de lluvias y temperaturas superiores a los promedios históricos. Registros satelitales internacionales coinciden en que enero fue el mes más crítico de las últimas dos décadas en la región patagónica.
De acuerdo con especialistas, el patrón que explica la magnitud de los incendios se repite cada año con mayor intensidad: olas de calor, baja humedad, vientos fuertes y suelos secos luego de largos períodos de déficit hídrico. A esto se suma un factor estructural: la acumulación de vegetación tras años con lluvias intensas, que luego se transforma en combustible altamente inflamable cuando llega la sequía. El resultado es un fuego más veloz, difícil de contener y con capacidad de avanzar sobre grandes extensiones en pocas horas.

Para Franco Rodríguez Viau, cofundador de Satellites On Fire, lo que ocurre en la Patagonia no es un caso aislado, sino parte de una tendencia global. “Hay regiones del mundo que todos los años enfrentan temporadas de incendios extremadamente severas. Depende de variables como la temperatura, la humedad, las precipitaciones y la humedad del suelo, pero los patrones se repiten”, explicó el emprendedor en declaraciones reproducidas por Forbes. Según detalló, Argentina y Chile hoy presentan condiciones similares a las de zonas críticas como California o Australia.
La escala del problema también cambió de forma drástica. “Hoy los incendios están quemando el doble de superficie que hace 20 años”, señaló Viau, de acuerdo con Forbes. Esa aceleración obliga a repensar las estrategias de prevención y combate: en incendios de gran magnitud, una diferencia de minutos puede definir si un foco se controla o se transforma en un frente fuera de control.

La historia de la startup está directamente vinculada a una experiencia personal. El proyecto nació después de los incendios que arrasaron Córdoba en 2020, cuando más de 300.000 hectáreas fueron devastadas. “Tuve amigos y familiares que perdieron sus casas. Ver esos paisajes completamente quemados fue un quiebre”, relató Viau a Forbes. A partir de ese impacto, una idea surgida como proyecto académico evolucionó hacia una plataforma tecnológica con alcance operativo.
Hoy, Satellites On Fire procesa información proveniente de más de diez satélites, con actualizaciones cada cinco minutos. Mediante modelos propios de inteligencia artificial, el sistema identifica anomalías térmicas y detecta focos ígneos en fases muy tempranas, incluso horas antes que los sistemas tradicionales utilizados en gran parte de América Latina.
Las alertas se envían de manera automática a través de WhatsApp, SMS y correo electrónico a distintos actores clave: bomberos, parques nacionales, empresas forestales, gobiernos provinciales, compañías energéticas y organizaciones vinculadas a la gestión del territorio. Además, la plataforma incluye modelos predictivos que estiman cómo podría propagarse el incendio en las horas siguientes, una herramienta clave para la toma de decisiones operativas.
Desde la empresa advierten que la innovación tecnológica no alcanza por sí sola. “La alerta temprana es clave, pero pierde valor si no existe capacidad operativa para responder rápido. Si tardás tres horas en llegar a un incendio, la destrucción ya está hecha”, sostuvo Viau, según Forbes. En temporadas críticas, además, se multiplican los focos simultáneos, lo que pone al límite los recursos humanos y materiales disponibles en las provincias.
En ese sentido, la experiencia acumulada por la startup refuerza un diagnóstico compartido por especialistas en manejo del fuego: la prevención efectiva se sostiene sobre tres pilares. El primero es la concientización social, ya que una colilla mal apagada o un fuego mal controlado puede desencadenar una catástrofe. El segundo es el manejo del combustible vegetal, mediante políticas activas como cortafuegos y quemas controladas, una práctica extendida en países como Australia. El tercero es la detección temprana integrada a una respuesta rápida, con medios suficientes para actuar cuando el incendio aún es incipiente.
La magnitud de los incendios en la Patagonia no solo genera daños ambientales, sino también un fuerte impacto económico. La destrucción de bosques nativos, infraestructura rural, viviendas y servicios turísticos implica pérdidas millonarias, además de consecuencias ecológicas que pueden tardar décadas en revertirse. A esto se suma el costo de los operativos de combate, las evacuaciones —que esta temporada alcanzaron a más de 3.000 personas— y la pérdida de biodiversidad.
En este contexto, los especialistas coinciden en que el cambio climático dejó de ser una amenaza futura para convertirse en una variable estructural. “Cuando tenés períodos de mucha lluvia seguidos de sequías extremas, el resultado es una enorme cantidad de combustible seco. Cualquier ignición escala muy rápido”, resumió Viau en diálogo con Forbes.
Mientras el fuego sigue avanzando en distintas regiones del país, Satellites On Fire se prepara para una nueva fase de crecimiento. La startup trabaja en el cierre de una ronda de inversión semilla, en la medición más precisa del impacto de su tecnología —incluyendo emisiones de CO₂ evitadas— y en el desarrollo de una plataforma integral de inteligencia contra incendios. El objetivo es sumar drones, cámaras en tierra y seguros paramétricos que permitan mejorar la cobertura y la capacidad de respuesta ante eventos extremos.
La Patagonia, mientras tanto, continúa sumando hectáreas quemadas. Y la pregunta que se repite cada verano ya no es si volverá a arder, sino cuán preparados estarán los sistemas de prevención y respuesta para llegar a tiempo.