Toyota Argentina y el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI Argentina) firmaron un acuerdo estratégico para el desmantelamiento, reciclado y tratamiento de vehículos fuera de uso de las marcas Toyota y Lexus, con el objetivo de maximizar la recuperación de materiales, extender la vida útil de piezas y profundizar el desarrollo técnico en línea con los estándares globales de la compañía y su compromiso con una movilidad cada vez más sustentable. La iniciativa posiciona a Toyota como la primera automotriz del país en establecer una alianza de este tipo con CESVI.
El convenio establece un marco de trabajo conjunto y no exclusivo que permitirá el intercambio de información técnica, el análisis de procesos y la identificación de oportunidades de mejora en materia de desmantelamiento, reciclado y disposición final de vehículos al final de su vida útil. La cooperación se alinea con los lineamientos ambientales globales de Toyota y apunta a cubrir todo el ciclo de vida del vehículo, desde la fabricación hasta su retiro del mercado.
La alianza se inscribe en la estrategia que Toyota Argentina viene desarrollando desde hace más de cinco años a través de su programa de economía circular, orientado a recuperar residuos del proceso productivo para reintroducirlos como materia prima en la fabricación de autopartes. Actualmente, la compañía produce 15 autopartes bajo este esquema, lo que contribuye a la optimización de recursos, a la reducción del uso de suelo destinado a disposición de residuos y a la disminución de la huella de emisiones de CO₂, mediante la implementación de logística inversa junto a su red de proveedores.

Con el nuevo acuerdo, la automotriz busca ampliar el alcance de estas prácticas. El foco ya no se limita al contenido reciclable en las etapas iniciales de fabricación, sino que incorpora de manera sistemática las instancias finales del ciclo de vida de los vehículos. En ese punto, CESVI Argentina aporta su experiencia en el desarme legal de unidades, su capacidad de investigación técnica y su infraestructura para el tratamiento y disposición de componentes, incluyendo aquellos asociados a vehículos electrificados, como baterías de unidades híbridas y eléctricas (HEV/EV).
En términos operativos, el acuerdo contempla que CESVI lleve adelante el proceso de desarme, la clasificación de piezas, la evaluación de su estado y la definición de alternativas de reutilización, segunda vida o disposición final, siempre bajo estrictos criterios de seguridad, calidad y cumplimiento normativo. Toyota, por su parte, acompañará el desarrollo de los proyectos mediante la definición de estándares, el seguimiento de procesos y el análisis técnico de resultados, con el objetivo de generar conocimiento aplicable tanto a la industria local como a los lineamientos globales del grupo.
Los primeros resultados ya muestran el alcance de la iniciativa. Durante 2025, CESVI recibió más de 200 vehículos Toyota para su tratamiento. De ese total, se desarmaron más de 180 unidades, lo que permitió recuperar más de 1.200 piezas. Cerca de 500 autopartes ya fueron reinsertadas en el mercado formal, contribuyendo a la extensión de la vida útil de componentes, a la reducción de residuos y a una mayor trazabilidad en el circuito de repuestos.
Desde la compañía destacan que el acuerdo refuerza un posicionamiento que ya tiene reconocimiento internacional. La planta de Toyota Argentina fue señalada por su casa matriz como referente global en economía circular, a partir de la implementación de mejoras continuas —kaizen— con impacto ambiental positivo. En ese marco, la alianza con CESVI permite trasladar esa lógica más allá del ámbito productivo y extenderla a la gestión integral del vehículo una vez finalizada su vida útil.
Para CESVI Argentina, el convenio también representa un salto cualitativo en su rol dentro del ecosistema automotriz. La organización, dedicada a la investigación y análisis de la seguridad vial y automotriz, fue pionera en el país con la creación de CESVIAUTO, el primer centro de reciclado de vehículos legales. Desde su puesta en marcha, el centro ya procesó más de 65.000 unidades, bajo principios de economía circular, cumplimiento normativo y protección ambiental.

El acuerdo con Toyota fortalece esa experiencia al incorporar vehículos de tecnologías más complejas, como los híbridos y eléctricos, que presentan desafíos específicos en materia de gestión de baterías, componentes electrónicos y materiales de alto valor. El trabajo conjunto permitirá desarrollar mejores prácticas para el tratamiento seguro de estos elementos y evaluar alternativas de reutilización o segunda vida, un aspecto clave en la transición hacia una movilidad de menor impacto ambiental.
En un contexto donde la industria automotriz enfrenta crecientes exigencias regulatorias, presión por reducir emisiones y una demanda social por modelos productivos más responsables, la iniciativa apunta a consolidar un enfoque sistémico. La economía circular deja de ser un concepto asociado únicamente a la fabricación y se convierte en un eje transversal que abarca diseño, producción, uso, recuperación y reciclado.
La alianza también genera externalidades positivas para el mercado: fomenta la formalización del circuito de autopartes, mejora la seguridad al reducir la circulación de piezas de origen dudoso y promueve la transparencia en el tratamiento de vehículos fuera de uso. A su vez, el desarrollo de conocimiento técnico local contribuye a elevar estándares y a preparar a la industria para un parque automotor cada vez más diverso en tecnologías.
Con este acuerdo, Toyota Argentina y CESVI consolidan un modelo de cooperación entre industria y centro técnico que busca convertir el final de la vida útil de los vehículos en una nueva oportunidad para la innovación, la eficiencia y la sustentabilidad. El desafío, hacia adelante, será escalar estas prácticas, incorporar aprendizajes y replicar soluciones que permitan reducir el impacto ambiental del sector automotor en su conjunto.