La expansión del trabajo remoto en Latinoamérica expuso un problema operativo que hasta hace poco permanecía en segundo plano: cómo gestionar de forma ordenada, eficiente y trazable el hardware de colaboradores distribuidos en distintos países. En Argentina, tres emprendedores detectaron ese cuello de botella y lanzaron una solución específica que ya utilizan empresas tecnológicas de la región. Se trata de First Plug, una startup fundada en 2022 por Santiago Sucari, Ezequiel Lerner y Matías Lerner, que hoy cuenta con clientes como Cocos Capital, Tapi, Humand, Figma y Scale AI.
El problema que busca resolver First Plug es común a muchas organizaciones que crecieron con equipos remotos o híbridos: la compra, el envío, el seguimiento, el mantenimiento y, eventualmente, la recuperación del equipamiento tecnológico suelen quedar repartidos entre áreas como Recursos Humanos, IT u Operaciones, sin herramientas específicas. Esa fragmentación genera errores logísticos, falta de visibilidad sobre los activos y un impacto directo en la productividad y los costos.
En ese contexto, los fundadores de First Plug diseñaron una propuesta orientada a ordenar todo el ciclo de vida del hardware en un único sistema de gestión. La plataforma permite centralizar información y procesos vinculados a computadoras, periféricos y otros activos tecnológicos, desde la adquisición y el envío hasta la relocalización o el recupero cuando un colaborador cambia de rol o deja la empresa.
“Lo que empezó como una empresa construida en familia vendiendo dos computadoras con una presentación de Canva, se convirtió en una empresa de casi 20 personas operando en todo el mundo”, explicó Sucari, al describir la evolución del proyecto. El crecimiento estuvo impulsado por la demanda concreta de empresas en expansión, que necesitaban escalar sus operaciones remotas sin perder control.
La solución de First Plug funciona como un hub centralizado donde las compañías pueden visualizar, en tiempo real, qué equipos tienen, dónde están ubicados, cuál es su estado y qué acciones están pendientes. Ese enfoque reduce la dependencia de planillas manuales y correos dispersos, y permite tomar decisiones con información consolidada.
Desde la plataforma, los clientes pueden realizar seguimiento de envíos, gestionar incidencias técnicas, planificar reemplazos y coordinar recuperos de hardware en distintos países. Para empresas con presencia regional, esa visibilidad resulta clave para mantener estándares operativos homogéneos y evitar pérdidas de activos.
“A través de la tecnología buscamos brindar una herramienta simple que acompañe la operación diaria de las empresas y les permita escalar sin perder el control y la visibilidad sobre sus activos tecnológicos”, agregó el fundador. La propuesta apunta a profesionalizar un proceso que, en muchos casos, creció de manera improvisada durante la pandemia y se mantuvo así con la consolidación del trabajo remoto.
First Plug trabaja principalmente con startups, compañías de software y organizaciones tecnológicas en etapa de crecimiento, que suelen incorporar talento en distintos países de la región. En esos escenarios, la logística del hardware se vuelve un factor crítico para la experiencia del colaborador, ya que una demora o un error en el equipamiento impacta directamente en el inicio de tareas.
A diferencia de otros servicios estandarizados, First Plug adoptó un modelo de contratación flexible, adaptado a la realidad de cada cliente. “No trabajamos con planes cerrados, ya que cada operación tiene particularidades según el país, el volumen de equipos y el tipo de servicio requerido”, explicó Sucari. Esa flexibilidad fue uno de los factores que permitió sumar clientes de distintos tamaños y geografías.
Una vez contratado el servicio, todas las empresas acceden sin costo adicional a la plataforma de gestión, que actúa como soporte operativo y de control. El diferencial, según los fundadores, no está solo en la tecnología, sino también en el acompañamiento cercano y en la capacidad de adaptarse a contextos locales, un aspecto clave en una región con regulaciones y realidades logísticas diversas.
“Saber que la compra y la gestión de tecnología requieren confianza fue central desde el inicio. Trabajamos activamente para construirla en cada relación con nuestros clientes”, señalaron desde la compañía. Ese enfoque permitió que First Plug se posicione como un socio operativo más que como un proveedor puntual.
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Otro rasgo distintivo del proyecto es su condición de empresa bootstrapped. Desde su creación, First Plug se financia con ingresos propios, sin levantar inversión externa. En un ecosistema tecnológico donde el capital de riesgo suele ser un paso temprano, esta decisión les permitió validar la propuesta desde la operación real y mantener autonomía total en las decisiones estratégicas.
Según los fundadores, crecer sin inversión externa implicó desafíos, pero también ventajas: obligó a priorizar la rentabilidad, a escuchar de cerca a los clientes y a construir una solución alineada con necesidades concretas del mercado. Ese proceso derivó en una estructura liviana, enfocada en la eficiencia operativa.
De cara al futuro, la compañía apunta a consolidarse como una plataforma líder en adquisición y logística de hardware en Latinoamérica, con una propuesta integral de gestión centralizada de activos tecnológicos. La estrategia de crecimiento contempla alianzas estratégicas y partnerships que permitan ampliar el alcance regional y sumar valor a los clientes existentes.
“Vemos un fuerte potencial de crecimiento a través de alianzas que nos permitan ampliar nuestro alcance, sumar valor y seguir construyendo una solución cada vez más robusta para empresas con equipos remotos en la región”, indicó Sucari. En cuanto a nuevas rondas de financiamiento, aclaró que el foco actual está puesto en crecer de manera orgánica y fortalecer la operación.
El avance del trabajo remoto y la regionalización del talento mantienen vigente el problema que dio origen a First Plug. Cada vez más empresas contratan colaboradores fuera de su país de origen, lo que multiplica la complejidad logística y la necesidad de procesos claros y escalables. En ese escenario, soluciones que integren tecnología y operación ganan relevancia.
Para los fundadores, el desafío no es solo acompañar el crecimiento de sus clientes, sino también anticipar nuevas necesidades vinculadas a la gestión de activos tecnológicos. La visión es que el hardware deje de ser un dolor operativo y pase a convertirse en un proceso ordenado y previsible, alineado con la estrategia de cada empresa.
“Siempre estamos abiertos a evaluar oportunidades y conversaciones con personas que puedan aportar valor estratégico al proyecto, más allá del capital”, concluyó Sucari. Con clientes regionales, un equipo en expansión y un modelo probado, First Plug busca consolidarse como un actor clave en la infraestructura silenciosa que sostiene el trabajo remoto en América Latina.