La Argentina cerró el ciclo 2025 con cifras históricas en producción y exportaciones agroindustriales, impulsadas por condiciones climáticas favorables, mayor adopción tecnológica y un paquete de medidas del Gobierno Nacional orientadas a dinamizar el sector. Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía, el país alcanzó volúmenes récord en granos, crecimiento sostenido en ganadería y lechería, y un desempeño exportador que superó los USD 52.337 millones, consolidando su posición como actor clave en el mercado global de alimentos.
El dato central fue el volumen exportado: 115,41 millones de toneladas de productos agroindustriales durante 2025, lo que representó un incremento del 12% en cantidad y del 9% en valor respecto del año anterior. El resultado reafirma el rol del complejo agroindustrial como principal generador de divisas del país en un contexto de alta demanda internacional de alimentos y materias primas.
En el plano agrícola, el desempeño superó las proyecciones iniciales en los principales cultivos. El trigo marcó un hito en la campaña 2025/26 con 27,8 millones de toneladas, un 26% por encima del récord previo registrado en 2021/22. El rinde promedio nacional fue de 41,3 quintales por hectárea, 18% superior al máximo histórico alcanzado en 2010/11.
La cebada también alcanzó niveles inéditos, con 5,6 millones de toneladas y un rinde promedio de 46,9 qq/ha, el más alto del que se tenga registro. En tanto, el girasol cerró la campaña 2024/25 con 5 millones de toneladas, lo que implicó un aumento interanual del 28,2%.
La soja, cultivo emblemático del agro argentino, sumó 49,9 millones de toneladas, convirtiéndose en la mejor cosecha de los últimos seis años. A su vez, el segmento de legumbres mostró uno de los mayores crecimientos relativos: con 1.292.600 toneladas, registró un aumento interanual del 57% y superó en un 29% el promedio de las últimas cinco campañas.
Desde el Gobierno atribuyeron estos resultados a la combinación de clima favorable, incorporación de tecnología y medidas orientadas a reducir costos y facilitar inversiones. Entre las políticas destacadas se mencionan la eliminación de trabas regulatorias, la reducción de aranceles e impuestos específicos, líneas de crédito para capital de trabajo e inversión, y la apertura de nuevos mercados externos.
El desempeño no se limitó a los granos. En el sector pecuario, las exportaciones de carne bovina crecieron un 24% en valor, superando los USD 3.500 millones. El volumen exportado ya había quebrado en 2024 la barrera de las 900 mil toneladas equivalente res con hueso, acercándose al récord histórico de 1924.
La lana también mostró un repunte significativo. Durante la zafra 2024/2025 se exportaron 31.088 toneladas base sucia, un incremento del 31,9% respecto del ciclo anterior. En términos de valor, las ventas externas alcanzaron USD 114,168 millones, con una suba del 23,22% interanual.
En la cadena láctea, la producción llegó a 11.618 millones de litros, el volumen más alto de la última década y el segundo mejor registro histórico. El crecimiento interanual fue del 9,7%. En paralelo, las exportaciones de productos lácteos alcanzaron 425.042 toneladas, el mejor desempeño de los últimos doce años, con un valor total de USD 1.690 millones.
Otro eje destacado fue la biotecnología agropecuaria. En los últimos dos años se aprobaron 38 eventos genéticamente modificados, la cifra más alta registrada por la administración nacional. Estas aprobaciones amplían el abanico de herramientas disponibles para los productores, especialmente en materia de resistencia a plagas, tolerancia a herbicidas y adaptación a condiciones climáticas adversas.
En el plano financiero, 2025 también dejó un récord en la emisión de warrants, instrumentos que permiten a los productores obtener financiamiento con su producción como garantía. Durante el año se emitieron warrants por USD 2.079 millones y $178.653 millones, superando los registros de 2024 en un 93% en dólares y un 64% en pesos. Desde el área económica señalaron que este resultado fue posible tras un proceso de revisión y simplificación normativa que eliminó regulaciones consideradas restrictivas para la operatoria.
El conjunto de estos indicadores configura uno de los mejores desempeños integrales del sector en los últimos años. La convergencia entre condiciones agroclimáticas favorables, mayor eficiencia productiva, expansión tecnológica y políticas públicas orientadas a la competitividad permitió alcanzar volúmenes sin precedentes.
Con estos resultados, la agroindustria no solo consolida su liderazgo como principal generadora de divisas, sino que refuerza su peso estratégico en la matriz productiva nacional. El desafío hacia adelante será sostener estos niveles de producción y exportación en un escenario internacional dinámico, donde la competitividad, la innovación y la estabilidad macroeconómica serán determinantes para mantener la posición alcanzada.