El secretario de Estado adjunto para Asuntos Económicos, Energéticos y Empresariales de Estados Unidos, Caleb Orr, afirmó este 12 de febrero en Washington que América Latina ocupa un lugar central en la estrategia estadounidense para garantizar el abastecimiento de minerales críticos, tras la reunión Ministerial celebrada el 4 de febrero en la capital norteamericana. Durante una conferencia de prensa, el funcionario confirmó avances en acuerdos bilaterales con varios países de la región, con el objetivo de consolidar una red de suministro confiable y reducir la influencia de China en insumos clave para la economía y la seguridad nacional.
Orr señaló que la meta es construir una “red global de naciones afines para llevar a cabo los suministros”, en referencia a una arquitectura de alianzas que fortalezca cadenas de valor resilientes. En ese marco, precisó que el Gobierno estadounidense comprometió más de USD 30.000 millones en cartas de interés, inversiones y préstamos destinados a proyectos estratégicos, en articulación con el sector privado.
La iniciativa se inscribe en un escenario de competencia global por recursos esenciales para la transición energética, la industria tecnológica y el sector de defensa. Minerales como el cobre, el litio, el níquel, la bauxita y las tierras raras resultan fundamentales para la producción de baterías, vehículos eléctricos, redes eléctricas y equipamiento militar.
Al referirse a Brasil, Orr destacó que Washington lo considera un socio esencial en la construcción de cadenas de suministro más sólidas. La cooperación cuenta con el respaldo de la US International Development Finance Corporation (DFC), que financia proyectos vinculados con tierras raras, entre ellos Sarah Verde y Clara Project.
Según explicó, los marcos bilaterales incluyen mecanismos para enfrentar la volatilidad de precios, promover el desarrollo local, cerrar brechas en las cadenas productivas y facilitar el financiamiento de iniciativas estratégicas. Para Estados Unidos, Brasil representa un actor clave por la magnitud de sus reservas y su peso económico en la región.
En cuanto a Argentina, el funcionario señaló que el acuerdo con Buenos Aires generó nuevas oportunidades económicas en el área de minerales críticos. Destacó además el rol del presidente Javier Milei en el impulso de una agenda orientada a atraer inversiones y fortalecer la relación bilateral con Washington.
Orr indicó que el entendimiento tiene un alcance amplio, ya que habilita proyectos conjuntos en exploración, financiamiento e infraestructura. Subrayó que Argentina puede beneficiarse tanto de los precios internacionales como del crecimiento sostenido de la demanda global de minerales vinculados a la transición energética, en particular el cobre.
El país forma parte del llamado “triángulo del litio” y concentra importantes proyectos de cobre en distintas etapas de desarrollo, lo que lo posiciona como proveedor estratégico en el nuevo mapa energético.

Respecto de Ecuador, Orr expresó satisfacción por el avance de un acuerdo bilateral destinado a facilitar inversiones estadounidenses y promover proyectos en el sector minero. “Estamos orgullosos de poder trabajar con el gobierno y que hayan beneficios mutuos”, afirmó durante la conferencia.
El entendimiento contempla cooperación técnica y financiera para impulsar reservas de cobre y oro, con el objetivo de acelerar el desarrollo de iniciativas consideradas prioritarias. Desde el Departamento de Estado remarcaron que se trata de un esfuerzo para posicionar a Estados Unidos como líder en la diplomacia de minerales críticos.
En relación con Venezuela, el funcionario reconoció el potencial del país, que posee reservas relevantes de petróleo y minerales como bauxita, níquel, oro y tierras raras. No obstante, explicó que la política estadounidense se estructura en tres etapas.
En primer lugar, busca estabilizar la situación interna y garantizar que los ingresos derivados de los recursos naturales lleguen efectivamente a la población. En segundo término, apunta a respaldar la recuperación económica y el desarrollo del sector de minerales críticos. Finalmente, el objetivo es acompañar una transición que permita consolidar la estabilidad institucional y la prosperidad.
La referencia a Venezuela se produce en un contexto de tensiones diplomáticas, aunque Washington dejó planteada la posibilidad de ampliar la cooperación en la medida en que se registren avances en materia política y económica.

La estrategia presentada por Orr forma parte de un rediseño más amplio de la política exterior estadounidense. En un escenario marcado por la creciente influencia de China en la minería y el procesamiento de minerales críticos, Washington busca consolidar una red de aliados que garantice suministros seguros y previsibles.
China domina una porción significativa del mercado global de tierras raras y del refinamiento de litio y otros metales estratégicos. Frente a ese panorama, Estados Unidos apuesta por acuerdos bilaterales, financiamiento directo y cooperación técnica con países productores de América Latina.
El compromiso de más de USD 30.000 millones refleja la dimensión económica de esta ofensiva diplomática. La articulación con el sector privado apunta a acelerar proyectos que requieren inversiones de largo plazo y marcos regulatorios estables.
En ese contexto, América Latina emerge como un territorio estratégico por la magnitud de sus recursos naturales y su cercanía geográfica con Estados Unidos. Los acuerdos con Brasil, Argentina y Ecuador, sumados a la estrategia delineada para Venezuela, configuran un nuevo capítulo en la diplomacia económica norteamericana. La información fue dada a conocer tras la conferencia oficial y difundida por infobae.