El mercado global del vino ecológico alcanzó en 2024 un valor de US$12.140 millones y se proyecta que superará los US$30.060 millones en 2033, con una tasa de crecimiento anual del 10,6% entre 2025 y 2033, según datos de la consultora Astute Analytica difundidos por el medio especializado Vinetur. La expansión responde al cambio en las preferencias de los consumidores, que priorizan productos asociados a la salud, la sostenibilidad y la transparencia en los procesos productivos.
El crecimiento no solo se refleja en el valor de mercado, sino también en la superficie cultivada bajo estándares ecológicos. Actualmente existen 562.000 hectáreas de viñedos ecológicos en el mundo, de las cuales más de 490.000 hectáreas se concentran en Europa, región que controla más del 79% de los ingresos del sector. El liderazgo europeo confirma su rol central tanto en la producción como en la comercialización de este tipo de vinos.
Francia, España e Italia encabezan la expansión. De acuerdo con el informe citado por Vinetur, Francia cuenta con 157.358 hectáreas dedicadas a viñedos ecológicos, seguida por España con 149.934 hectáreas e Italia con 127.638 hectáreas. Estos países han impulsado inversiones en infraestructura y marcos normativos que facilitan la transición hacia modelos productivos con menor impacto ambiental.
Una de las tendencias emergentes hacia 2025 es el concepto denominado “organic plus”, que describe a productores que superan las certificaciones ecológicas tradicionales e incorporan estándares más exigentes, como la Certificación Orgánica Regenerativa. Esta evolución busca responder a consumidores que no solo demandan prácticas ambientales responsables, sino también compromisos sociales y de bienestar animal.

El fenómeno está estrechamente vinculado a cambios generacionales en el consumo. Los Millennials y la Generación Z muestran una mayor inclinación por productos con trazabilidad clara y credenciales verificables. En este segmento, la sostenibilidad deja de ser un atributo diferencial para convertirse en un requisito básico.

El panorama empresarial refleja esta diversificación. El mercado combina marcas premium, que capitalizan certificaciones diferenciadas y posicionamiento de alto valor, con propuestas orientadas al consumo masivo. Un caso reciente mencionado por Vinetur es el de Stag’s Leap Wine Cellars, que obtuvo la Certificación Orgánica Regenerativa el 15 de noviembre de 2024.
En paralelo, el calendario internacional incorpora encuentros específicos del sector, como Millésime Bio 2025, que reunirá a unos 1.500 expositores y convocará a compradores y profesionales de distintos países, consolidando un espacio exclusivo para el vino ecológico.
Se estima que entre 1.500 y 2.000 bodegas en el mundo se dedican exclusivamente a la producción ecológica, una cifra que muestra la consolidación de una comunidad empresarial diversa, integrada por firmas tradicionales que reconvirtieron su modelo productivo y nuevos actores que nacieron bajo estándares orgánicos.
El dinamismo del mercado también se explica por la transformación en los canales de comercialización. El segmento off-trade, que incluye supermercados, tiendas especializadas y plataformas digitales, representa más del 66% del mercado global. El consumo en el hogar creció en los últimos años y se proyecta que en 2025 alcance 17.600 millones de litros para vinos tranquilos.
La digitalización acelera este proceso. Para 2029 se estima que habrá más de 266 millones de compradores online de vino en todo el mundo. Las redes sociales se consolidan como canal de venta y promoción: una encuesta realizada en 2024 indicó que el 46% de los consumidores adquirió productos directamente a través de estas plataformas.
En Estados Unidos, el consumo total de vino alcanzaría los 33,3 millones de hectolitros en 2024, con una participación creciente del segmento ecológico, lo que refuerza el carácter global de la tendencia y su expansión más allá del mercado europeo.
Europa mantiene su liderazgo no solo por tradición vitivinícola, sino también por políticas públicas de incentivo. La Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea ofrece herramientas económicas que promueven la adopción de prácticas sostenibles. En ese contexto, Italia cuenta con más de 82.000 productores ecológicos y cerca de 24.000 procesadores, mientras que Francia registra unas 5.800 bodegas certificadas bajo estándares orgánicos.
Entre las empresas internacionales que participan activamente del segmento se encuentran Beckmen Vineyards, Bonterra Organic Vineyards, Concha y Toro, E.&J. Gallo Winery y Emiliana Organic Vineyards, entre otras.
El mercado segmenta su oferta principalmente por tipo de producto —vino tinto o blanco—, formato —botella o lata— y canal de venta —on-trade u off-trade—, con Europa, América del Norte y Asia-Pacífico como regiones de mayor dinamismo.
La proyección hacia 2033 confirma que el vino ecológico dejó de ser un nicho para consolidarse como uno de los motores de transformación del sector vitivinícola global. El cambio en el comportamiento del consumidor, la presión por prácticas responsables y el desarrollo de certificaciones más exigentes están redefiniendo las estrategias productivas y comerciales en todo el mundo.