Estados Unidos y Taiwán firmaron en Washington un acuerdo comercial definitivo que establece un arancel del 15% para las importaciones taiwanesas y compromete a Taipei a reducir o eliminar gravámenes y barreras a productos estadounidenses entre 2025 y 2029, con el objetivo de equilibrar el intercambio bilateral, fortalecer las cadenas de suministro estratégicas y reducir el creciente déficit comercial entre ambas economías.
El documento fue divulgado por la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos y consolida el entendimiento preliminar alcanzado en enero. La tasa del 15% reemplaza el arancel inicial del 20% aplicado durante la administración de Donald Trump, y coloca a la isla en condiciones similares a las de otros exportadores asiáticos.
Uno de los ejes centrales del pacto es el compromiso de Taiwán de aumentar de manera significativa sus compras de productos estadounidenses entre 2025 y 2029. El cronograma incluye USD 44.400 millones en gas natural licuado y petróleo crudo, además de USD 15.200 millones en aeronaves civiles y motores, y USD 25.200 millones en equipos y generadores para redes eléctricas, equipamiento marítimo y maquinaria para la producción de acero.
Desde la perspectiva de Washington, el acuerdo amplía oportunidades de exportación para sectores clave como energía, industria pesada y tecnología. El Representante Comercial de EE.UU., Jamieson Greer, afirmó que el entendimiento beneficiará a agricultores, ganaderos, pescadores, trabajadores e industriales estadounidenses y reforzará la resiliencia de las cadenas de suministro, especialmente en áreas de alta tecnología.
En paralelo, Taiwán eliminará de inmediato aranceles de hasta el 26% sobre numerosas importaciones agrícolas estadounidenses, incluidas carne vacuna, lácteos y maíz. Sin embargo, algunos productos mantendrán gravámenes reducidos: la panceta de cerdo, actualmente con un arancel del 40%, y el jamón, con 32%, descenderán al 10% según el calendario acordado.
El acuerdo se inscribe en un marco más amplio de cooperación en sectores críticos como semiconductores, inteligencia artificial y manufactura avanzada. En enero, Taiwán ya había comprometido que sus empresas invertirían USD 250.000 millones en Estados Unidos para ampliar la producción en energía, chips y tecnologías vinculadas a IA.
De ese monto, USD 100.000 millones fueron anunciados por Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, el mayor fabricante mundial de semiconductores por contrato. Además, el gobierno taiwanés garantizaría otros USD 250.000 millones en inversiones destinadas a sectores estratégicos.
Aunque el texto final no detalla nuevos desembolsos, sí establece que la oficina de representación taiwanesa en EE.UU. colaborará con autoridades estadounidenses para facilitar inversiones directas en manufactura de alta tecnología, con foco en electrónica avanzada y producción de chips de última generación.
Más allá de los aranceles, el pacto incluye compromisos para eliminar barreras no arancelarias. Taiwán aceptará normas de seguridad automotriz estadounidenses y estándares aplicables a dispositivos médicos y productos farmacéuticos, además de suprimir restricciones que afectaban la importación de vehículos.
El presidente taiwanés Lai Ching-te destacó que el acuerdo permitirá optimizar el marco económico bilateral y consolidar una asociación estratégica en alta tecnología. También señaló que la isla obtuvo exenciones arancelarias para más de 2.000 partidas exportadas a Estados Unidos, lo que reducirá el arancel promedio aplicado a sus ventas externas.
El entendimiento deberá ser aprobado por el Parlamento taiwanés, donde la oposición cuenta con mayoría, un paso clave para su implementación definitiva.
El acuerdo se produce en un contexto de creciente desequilibrio comercial. Durante los primeros once meses de 2025, el déficit de Estados Unidos con Taiwán ascendió a USD 126.900 millones, frente a los USD 73.700 millones registrados en todo 2024, impulsado principalmente por el fuerte aumento de importaciones de chips avanzados para inteligencia artificial.
Con este nuevo marco, ambas partes buscan estabilizar el vínculo comercial, asegurar el abastecimiento tecnológico y ampliar los flujos de inversión y comercio en sectores estratégicos, según información publicada por Infobae.