A poco más de una hora de la Ciudad de Buenos Aires, Capilla del Señor se afianza como uno de los destinos elegidos para escapadas cortas gracias a la conservación de su casco histórico, su ritmo tranquilo y un entorno que mantiene el vínculo con el paisaje rural bonaerense. Ubicada en el partido de Exaltación de la Cruz, la localidad resulta atractiva para quienes buscan una alternativa cercana al movimiento urbano sin realizar largos viajes.
Declarada Bien de Interés Histórico Nacional en 1994, la ciudad se distingue por una identidad arquitectónica poco frecuente en la provincia de Buenos Aires. Fachadas bajas, construcciones de fines del siglo XIX y comienzos del XX, veredas angostas y faroles antiguos conforman una trama urbana que se mantiene casi intacta. Ese reconocimiento oficial valoró especialmente la preservación del diseño original del pueblo y su integración con el entorno natural que lo rodea.

El origen de Capilla del Señor se remonta al siglo XVIII, cuando comenzó a desarrollarse alrededor de un oratorio familiar que en 1735 fue elevado a viceparroquia. A partir de ese núcleo religioso, el pueblo creció de manera ordenada y con el tiempo adquirió relevancia administrativa y comercial dentro de la región. Esa historia sigue visible en sus calles y edificios.
El centro de la vida local gira en torno a la Plaza San Martín, rodeada por construcciones que reflejan distintas etapas de su desarrollo. Entre ellas se destaca la iglesia parroquial, inaugurada en 1866, cuya torre y reloj se convirtieron en uno de los símbolos urbanos más reconocibles. A pocas cuadras, la antigua estación ferroviaria, abierta en 1886, recuerda el papel clave del tren en el crecimiento económico de la zona y conserva su impronta original.
Otra construcción emblemática es la Casa Miralejos, una casona de estilo italianizante levantada en 1927, con torre mirador y detalles ornamentales que la transformaron en una de las imágenes más fotografiadas del pueblo. También forma parte del circuito cultural el Museo del Periodismo Bonaerense, instalado en la vivienda donde funcionó el histórico semanario El Monitor de la Campaña, fundado en 1871.

Más allá de su patrimonio, Capilla del Señor atrae por su clima sereno. Caminatas sin apuro, cafés frente a la plaza, comercios pequeños y restaurantes de cocina casera definen una experiencia que contrasta con la intensidad de la capital. A eso se suma el entorno natural, con caminos rurales, arboledas y estancias cercanas que invitan a recorrer la zona en bicicleta o simplemente a disfrutar del silencio.
El acceso desde Buenos Aires es sencillo. En auto, el viaje demanda alrededor de una hora y media por la autopista Panamericana, ramal Pilar, y luego por la ruta provincial 39. También es posible llegar en tren mediante una combinación de la línea Mitre hasta Victoria y un servicio que conecta con la localidad, lo que refuerza su perfil como destino accesible para el fin de semana.
