El mercado ganadero argentino registró un hecho inédito cuando, en el segundo remate del año de Rosgan, el precio del ternero superó los cuatro dólares, un valor histórico que marcó el inicio de la zafra y reflejó un nuevo escenario para la cadena de la carne. El evento se realizó en el recinto de operaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, donde se ofrecieron cerca de 11.000 cabezas con una demanda sostenida en todas las categorías.
El promedio de $6.222 por ternero permitió quebrar una barrera simbólica para el sector y confirmó la firmeza de los valores, incluso después de un cierre de 2025 con alto volumen de invernada comercializada. Lejos de enfriar el mercado, ese nivel de oferta no logró moderar los precios, que retomaron la tendencia alcista desde el inicio del año.

El resultado del remate se inscribe en un contexto internacional favorable. La demanda global de carne vacuna continúa firme, mientras varios países exportadores enfrentan restricciones de stock, entre ellos Estados Unidos, lo que reconfigura el mapa de abastecimiento y mejora las perspectivas para los productores argentinos. En ese marco, el comienzo de 2026 aparece como una etapa de precios sostenidos y señales claras de escasez relativa de hacienda.
Argentina llega a este escenario con ventajas competitivas derivadas de acuerdos comerciales vigentes y de la necesidad de los mercados de cubrir faltantes. China se mantiene como un destino central para la carne argentina, mientras que Europa continúa demandando producto ante la caída de sus existencias internas y las regulaciones ambientales que limitan la producción local. Aunque el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur sigue demorado, el interés europeo por la carne de calidad se sostiene.

Las buenas noticias para el eslabón primario contrastan con los desafíos del resto de la cadena. La faena muestra una tendencia descendente y el stock nacional se mantiene en torno a los 51 millones de cabezas, un nivel que limita la oferta. Para los frigoríficos exportadores, el nuevo piso de precios implica mayores dificultades para conseguir hacienda y cubrir costos operativos, en un contexto de márgenes ajustados.
En el mercado interno, la suba de la hacienda también plantea tensiones. Los valores de referencia se fortalecen en Cañuelas, pero encuentran resistencia al trasladarse a los mostradores, en un escenario donde el consumo intenta adaptarse a precios más elevados.

El remate de Rosgan dejó así una señal contundente: el precio del ternero alcanzó un nivel sin precedentes y confirmó que la ganadería argentina atraviesa un momento de alta valorización, sostenido por factores externos y por una oferta limitada. El desafío hacia adelante será equilibrar esa mejora para el productor con la sostenibilidad del resto de la cadena y la capacidad del mercado interno para absorber los nuevos valores.