La japonesa Nissan Motor Co. informó este 20 de febrero los resultados correspondientes a los primeros nueve meses del año fiscal 2025, cerrados en diciembre, con una reducción de pérdidas operativas y una revisión de sus proyecciones para el cierre del ejercicio en marzo. La compañía, que atraviesa un proceso de transformación bajo la conducción del mexicano Iván Espinosa, busca recuperar rentabilidad en un contexto internacional marcado por aranceles y fuerte competencia.
Entre abril y diciembre de 2025, Nissan comercializó 2,26 millones de vehículos a nivel global, impulsada principalmente por los mercados de Estados Unidos y China. En ese período, los ingresos netos consolidados alcanzaron los 8,6 billones de yenes, equivalentes a unos US$ 55.500 millones al tipo de cambio promedio reciente.

El beneficio operativo acumulado fue negativo en 10.100 millones de yenes (aproximadamente US$ 65 millones), aunque la empresa destacó que se trata de una mejora significativa frente al trimestre previo, gracias a la reducción de costos fijos y a mejoras de eficiencia productiva bajo el concepto de Monozukuri.
El resultado neto arrojó una pérdida de 250.200 millones de yenes (alrededor de US$ 1.615 millones), impactado por menores aportes de compañías asociadas y por costos vinculados a la reestructuración en curso. Pese a ello, la firma remarcó que mantiene una posición financiera sólida, con una liquidez total de 3,6 billones de yenes, de los cuales 2,1 billones corresponden a efectivo y equivalentes.
Espinosa, quien asumió la presidencia y dirección ejecutiva en abril de 2025, señaló: “Gracias al esfuerzo colectivo de los empleados en toda la compañía, estamos logrando un progreso constante bajo Re:Nissan. Hemos anunciado los siete sitios de consolidación en solo diez meses, reflejando una ejecución disciplinada y un avance significativo en mejoras de costos fijos. Aunque las ventas siguen bajo presión y el impacto de los aranceles continúa, mantenemos el enfoque operativo y reconocemos el impulso continuo de nuestra línea de productos”.

De cara al cierre del año fiscal en marzo, Nissan ajustó su previsión de ventas globales a 3,2 millones de unidades. En términos financieros, proyecta ingresos por 11,9 billones de yenes (unos US$ 76.800 millones) y un resultado operativo negativo de 60.000 millones de yenes (aproximadamente US$ 387 millones). Esta estimación implica una mejora de 215.000 millones de yenes respecto del cálculo anterior, incluso contemplando el efecto de aranceles.
La pérdida neta prevista para el ejercicio asciende a 650.000 millones de yenes (cerca de US$ 4.190 millones), principalmente por cargos contables no monetarios asociados al proceso de reorganización.
“Si bien nuestro año fiscal 25 reflejará una pérdida neta sustancial impulsada por gastos contables no monetarios, estas acciones son necesarias para permitir un retorno al desempeño positivo en el año fiscal 26. Continuaremos reforzando nuestra base financiera e incrementando nuestros ingresos mediante la introducción de modelos nuevos y competitivos, apoyando nuestra trayectoria hacia las metas de Re:Nissan”, afirmó Espinosa.

El programa de transformación Re:Nissan tiene como objetivo alcanzar un beneficio operativo positivo en el negocio automotriz y flujo de caja libre también positivo hacia el cierre del año fiscal 2026, antes de considerar el impacto de aranceles.
La compañía identificó ahorros en costos variables por 240.000 millones de yenes, con iniciativas ya en implementación, y avances en reducción de costos fijos que superan el ritmo previsto. En la primera mitad del ejercicio se lograron más de 80.000 millones de yenes en recortes, acumulando 160.000 millones, con la meta de superar los 250.000 millones hacia 2026.
El plan también contempla la consolidación de plantas productivas y mejoras en eficiencia de ingeniería, con una reducción del 15% en costos por hora, camino a un objetivo del 20%.

En el plano regional, la marca prevé lanzar en Argentina el modelo Kait, que reemplazará al Kicks Play y se posicionará como SUV de entrada de gama, por debajo del Nuevo Kicks presentado a fines de 2025. El movimiento forma parte de la estrategia de renovación de portafolio con la que la automotriz busca recuperar volumen y competitividad en distintos mercados.
Con ventas aún presionadas y márgenes ajustados, Nissan apuesta a sostener la disciplina financiera y acelerar su reorganización para encaminarse a la rentabilidad en el mediano plazo.