El INTA desarrolló nueve nuevas variedades de uva de mesa sin semilla tras más de 20 años de investigación en San Juan y Mendoza, y dos de ellas ya comenzaron a expandirse en mercados internacionales: la Serena INTA fue adquirida por productores de Australia y la Delicia INTA se exporta desde Mendoza hacia Centroamérica. El avance es relevante porque refuerza el posicionamiento argentino en el negocio de uvas frescas y pasas, en un contexto de mayor demanda global y caída del consumo de vino.
Las nuevas variedades —Delicia, Esperanza, Resistencia, Fernandina, Serena, Grandeza, Marisela, Revelación y Sorpresa— fueron inscriptas oficialmente luego de dos décadas de cruzamientos, ensayos y selección genética. Además, hay otras dos líneas experimentales, identificadas como 69 y 75, próximas a su registro.
Cinco de las nueve variedades están orientadas también a la producción de pasas, un segmento donde Argentina ocupa el sexto lugar mundial en exportaciones. El dato cobra relevancia porque la superficie destinada a uvas aptas para consumo en fresco y pasas creció 76 hectáreas en el último año, mientras que las variedades para vinificación retrocedieron 233 hectáreas, según cifras sectoriales.

El programa de mejoramiento fue iniciado por la genetista Silvia Ulanovski y actualmente es coordinado por la doctora en Agronomía Beatriz Pugliese, quien lidera un equipo técnico biprovincial. “Ese programa comenzó en un momento en que la demanda de uva de mesa era muy alta, estábamos en las estadísticas mundiales de venta. Así fue que Silvia inició este plan en las dos zonas más estratégicas, es decir Junín en Mendoza y en San Juan. Hizo muchísimos cruzamientos antes de llevarlas a campo y después las seleccionó, según el tamaño, la productividad, entre otros aspectos hasta que surgieron las nueve seleccionadas que ya están inscriptas”, explicó.
Uno de los hitos del programa fue la comercialización de la Serena INTA en Australia, uno de los principales exportadores mundiales de uva fresca. “La Serena Inta se ha vendido a Australia que es uno de los principales exportadores mundiales de uva en fresco, ellos producen mucho una variedad que se llama Crimson Seedless y ahora estamos haciendo tratativas con un vivero de California”, detalló Pugliese.
En paralelo, un productor del este mendocino comenzó a exportar la Delicia INTA a Centroamérica. Esta variedad, resultado de una cruza con Moscatel, es una de las más implantadas en Mendoza junto con Esperanza y Grandeza.

Las plantas desarrolladas por el INTA están disponibles en viveros locales sin pago de regalías, a diferencia de muchas variedades importadas. Esto reduce costos para los productores y facilita la adopción tecnológica.
Además de su potencial comercial, las nuevas variedades presentan adaptación a condiciones climáticas propias de Cuyo, como altas temperaturas y viento Zonda. Esa característica es clave para sostener rendimientos y calidad en zonas áridas.
La variedad Marisela, una cruza de vitis vinífera con lambrusca, mostró buen desempeño para jugos y mermeladas en ensayos experimentales. En el caso de las pasas, las más aptas son Esperanza, Resistencia, Fernandina y las líneas 69 y 75, todavía en etapa final de evaluación.
En Pocito, San Juan, el equipo técnico realiza pruebas comparativas con variedades tradicionales como Fiesta y Flame, con participación de productores. También se sumaron más de 40 ingenieros agrónomos para relevar el mapa varietal en los distintos departamentos productivos y analizar comportamiento, manejo e injertos.

Otro eje de trabajo es la investigación sobre ocratoxina, un factor que puede limitar exportaciones si supera los niveles permitidos en mercados exigentes. “Estoy haciendo ensayos con biofungicidas porque es un tema que hay que resolver para entrar a varios otros mercados”, señaló Pugliese.
En el plano internacional, el mercado de uvas frescas está liderado por Perú, seguido por Chile, Sudáfrica, Estados Unidos y China. Argentina se ubica entre los 20 principales exportadores en fruta fresca y sexta en pasas.
El desarrollo de genética propia posiciona al país no solo como proveedor de fruta sino también como generador de tecnología aplicada al agro. La validación en Australia y el interés de viveros californianos marcan un nuevo paso para la viticultura argentina en un escenario global competitivo.