Un informe del IERAL, centro de estudios económicos de la Fundación Mediterránea, reveló que el gasoil en Argentina es 21,4% más caro que el promedio de cuatro países agrícolas competidores —Estados Unidos y los socios del Mercosur— y que el precio de los tractores puede ser hasta 28% superior. El análisis, publicado por Bichos de Campo sostiene que, si bien hubo mejoras en varios insumos, persisten sobrecostos estructurales que afectan la competitividad del agro argentino.
El estudio comparó precios y costos en Argentina frente a Estados Unidos, Brasil, Paraguay y Uruguay. En el caso del gasoil grado 2, el valor local supera en 21,4% el promedio de esos países. El impacto se traslada al flete granario, donde el costo argentino resulta 3,7% superior al promedio: más caro que en Brasil y Paraguay, pero por debajo de Uruguay y Estados Unidos.
De acuerdo con el IERAL, el seguimiento de los últimos doce meses muestra una tendencia favorable en la brecha de costos, con una convergencia en varios rubros que antes exhibían desventajas marcadas. En particular, el segmento de agroquímicos presenta una mejora relativa: fertilizantes, herbicidas y fungicidas se ubican en niveles competitivos e incluso, en algunos casos, por debajo de la media regional.
No obstante, la entidad advierte que continúan los desafíos en maquinaria pesada y combustibles, donde el país opera con valores superiores a los de sus pares. En tractores, la diferencia alcanza hasta 28% respecto de los mercados comparados, lo que incide directamente en los costos de capitalización y reposición de equipos.
El informe también introduce una precisión relevante sobre la competitividad: el principal condicionante no estaría solo en los costos, sino en los ingresos del productor. “No debe perderse de vista que el principal problema de la competitividad del sector agropecuario se encuentra por el lado de los ingresos y no de los costos, debido a que en Argentina los productores enfrentan derechos de exportación que reducen de forma directa el precio efectivo que reciben por sus productos, lo que no ocurre en los demás países analizados”, señaló el IERAL, según consignó Bichos de Campo.
En ese marco, el análisis sugiere que la eliminación o reducción de brechas en insumos estratégicos no compensa plenamente el efecto de los derechos de exportación, que recortan el precio neto percibido por el productor. La combinación de retenciones y sobrecostos en energía y maquinaria configura un escenario de menor margen operativo frente a competidores directos.
El contexto regional agrega presión. Brasil y Paraguay mantienen estructuras de costos más bajas en combustible, mientras que Estados Unidos presenta ventajas en financiamiento y escala productiva. Uruguay, por su parte, exhibe mayores costos logísticos en algunos segmentos, aunque con un esquema tributario distinto al argentino.
Para el IERAL, la evolución reciente muestra que la competitividad argentina dejó de estar rezagada en la mayoría de los insumos, pero aún enfrenta distorsiones puntuales que impactan en la estructura de costos. La reducción de la brecha en agroquímicos y otros insumos básicos representa una señal positiva, aunque insuficiente para equiparar condiciones en el plano internacional.
El debate sobre competitividad se produce en un contexto de alta presión fiscal y volatilidad macroeconómica, variables que influyen en la formación de precios internos. En ese escenario, el costo del gasoil adquiere una relevancia estratégica, dado su peso en labores agrícolas, transporte de granos y operaciones logísticas.
La conclusión del estudio es que Argentina logró avances en la convergencia de precios en varios rubros, pero mantiene sobrecostos significativos en combustible y maquinaria, además de un esquema de derechos de exportación que condiciona los ingresos. La combinación de estos factores continúa siendo un eje central en la discusión sobre la competitividad estructural del sector agropecuario.