La coinoculación gana terreno como estrategia para enfrentar la compactación en soja

Ensayos a campo evalúan cómo la combinación de microorganismos mejora el desarrollo radicular y la eficiencia del cultivo

La coinoculación gana terreno como estrategia para enfrentar la compactación en soja
viernes 27 de febrero de 2026

La compactación de suelos se consolida como una de las principales limitantes productivas en regiones agrícolas argentinas, y frente a ese escenario, especialistas destacan la coinoculación en soja como una herramienta biológica capaz de mejorar el desarrollo radicular y mitigar los efectos de la densificación del perfil. La evaluación surge de ensayos a campo difundidopor AgroNoa, donde se analizan biosoluciones orientadas a fortalecer la fertilidad física del suelo y sostener el rendimiento, incluso bajo condiciones restrictivas.

En muchas zonas productivas, la densificación del suelo limita la expansión de las raíces, reduce la capacidad de absorción de agua y nutrientes y condiciona el potencial del cultivo, aun en campañas climáticamente favorables. Este fenómeno no solo impacta en la arquitectura radicular, sino también en procesos clave como la nodulación y la fijación biológica de nitrógeno.

“El principal problema que vemos a campo es el escaso crecimiento de raíces en suelos densificados. Cuando la raíz no puede explorar el perfil en profundidad, la planta pierde capacidad para absorber agua y nutrientes en los momentos críticos. Además, esa limitación impacta directamente en la nodulación”, explicó Wenceslao Tejerina, titular de agroEstrategias Consultores.

Una estrategia biológica integrada

La coinoculación consiste en la aplicación conjunta de bacterias del género Bradyrhizobium, responsables de la fijación biológica de nitrógeno en soja, y Azospirillum, un microorganismo reconocido por estimular el crecimiento radicular. Esta combinación apunta no solo a mejorar el aporte de nitrógeno al cultivo, sino también a potenciar la estructura y funcionalidad del sistema de raíces.

El efecto de Azospirillum está asociado, entre otros factores, a la producción de fitohormonas como el ácido indolacético, que promueve la emisión y elongación de raíces laterales. De esta manera, la planta puede explorar un mayor volumen de suelo, incluso en condiciones donde la compactación restringe el desarrollo en profundidad.

Según los especialistas, el fortalecimiento del sistema radicular no solo favorece la absorción de agua y nutrientes, sino que también incrementa la formación de nódulos y la eficiencia del proceso de fijación biológica de nitrógeno. En consecuencia, el cultivo adquiere mayor capacidad de respuesta frente a situaciones de estrés.

“En escenarios donde la compactación limita el crecimiento de las raíces, potenciar el desarrollo radicular a través de herramientas biológicas se vuelve clave. No se trata únicamente de aportar nitrógeno, sino de mejorar la funcionalidad del cultivo frente a un problema físico del suelo que es cada vez más frecuente”, señaló Tejerina.

Implementación en el manejo habitual

En Argentina, la coinoculación ya puede aplicarse mediante formulaciones que integran ambos microorganismos en un mismo producto, lo que simplifica la logística y reduce la complejidad operativa. Entre las opciones disponibles se encuentra Nitragin Genesis, distribuido en el país por UPL Corporation Ltd. (UPL Corp), que combina Bradyrhizobium y Azospirillum en una única presentación.

De acuerdo con la información técnica difundida, esta integración asegura compatibilidad y estabilidad en la aplicación, lo que permite incorporar la práctica dentro del manejo habitual del cultivo sin modificar significativamente los esquemas operativos del productor.

El avance de estas biosoluciones se inscribe en una tendencia más amplia de adopción de tecnologías orientadas a la sustentabilidad. La búsqueda de mayor eficiencia en el uso de recursos y de alternativas que mejoren el desempeño del cultivo desde la raíz responde a un contexto donde los suelos muestran señales de deterioro físico en distintas regiones agrícolas.

Compactación, un desafío estructural

La compactación del suelo puede originarse por múltiples factores, entre ellos el tránsito de maquinaria pesada, la repetición de labores en condiciones inadecuadas de humedad y la falta de rotaciones que aporten diversidad estructural. Con el tiempo, estos procesos generan capas densificadas que dificultan la infiltración de agua y la penetración de raíces.

El resultado es un perfil menos permeable, con menor capacidad de almacenamiento hídrico y mayor vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos. En campañas secas, la restricción radicular limita el acceso a reservas profundas de agua; en años húmedos, puede agravar problemas de anegamiento y oxigenación.

En ese marco, la coinoculación se presenta como una estrategia complementaria que no reemplaza las prácticas de manejo físico del suelo, pero aporta una herramienta adicional para mejorar la respuesta del cultivo frente a condiciones adversas.

El enfoque integra conocimientos de microbiología y fisiología vegetal con el objetivo de optimizar la interacción entre la planta y el ambiente edáfico. Al fortalecer el sistema radicular y mejorar la fijación biológica de nitrógeno, la tecnología busca elevar la eficiencia productiva sin incrementar la presión sobre el suelo.

Perspectivas y adopción

Los ensayos a campo continúan evaluando el impacto de estas prácticas en distintos ambientes y bajo diversas condiciones de manejo. Si bien los resultados pueden variar según la región y el tipo de suelo, la evidencia preliminar indica que la coinoculación contribuye a generar raíces más activas y funcionales.

En un contexto de creciente preocupación por la degradación física de los suelos, la adopción de herramientas biológicas se perfila como parte de una estrategia integral para sostener la productividad agrícola. La combinación de manejo agronómico adecuado, rotaciones diversificadas y tecnologías microbiológicas podría ser determinante para enfrentar uno de los desafíos estructurales del sistema productivo.

Así, la coinoculación en soja emerge como una alternativa que apunta a mejorar la eficiencia desde la base del cultivo: la raíz. En un escenario donde la compactación avanza como limitante silenciosa, fortalecer el sistema radicular se convierte en un factor clave para sostener rendimientos y preservar la calidad del suelo a largo plazo.

 

 

 

 

 



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