Un acuerdo entre Estados Unidos y China por 8 millones de toneladas adicionales de soja, la aplicación de nuevos subsidios a los biocombustibles en EE.UU. y la sequía en la zona núcleo argentina configuran un escenario de fuerte volatilidad para el mercado agrícola. El análisis, publicado por TodoAgro, advierte que la combinación de estos factores impulsa los precios en Chicago, presiona a Brasil y abre oportunidades parciales para la industria aceitera argentina, aunque con riesgo productivo local.
Según consignó el medio, el expresidente Donald Trump habría obtenido el compromiso de China de ampliar sus compras de soja estadounidense. La noticia activó compras especulativas y elevó los precios en Chicago. Sin embargo, el impacto no implica mayor demanda global.
“Esta noticia no crea demanda nueva, no desaparecen stocks: simplemente cambia el origen del negocio. Todo lo que exporte EE.UU. es soja que no va a exportar Brasil”, explicó Dante Romano, del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, citado por TodoAgro.
El especialista recordó que en antecedentes similares los fondos impulsaron subas intensas que luego se corrigieron. “Hoy los fondos estaban neutros en soja y muy vendidos en maíz, por eso están comprando agresivamente. Chicago tuvo récord de volumen operado. Pero esto ya lo vimos: la suba puede ser intensa y después desinflarse”, advirtió.
El redireccionamiento de compras hacia EE.UU. podría dejar a Brasil con mayores volúmenes sin colocar, presionando las primas de exportación. “Brasil corre el riesgo de terminar con mucha soja trabada en puertos, lo que va a presionar las primas de exportación a la baja, incluso más de lo que suba Chicago”, señaló Romano.
El segundo factor proviene de la política energética estadounidense. Las nuevas guías de subsidios al biodiésel, vinculadas al índice de intensidad de carbono (CI), favorecen la producción local y excluyen importaciones de ciertos orígenes. Además, quedó fuera el criterio de uso indirecto del suelo (ILU).
“Todo esto crea demanda adicional de aceite y empuja a que EE.UU. muela más soja. Es claramente alcista para el aceite, que ya tiene una relación stock/consumo muy baja”, afirmó Romano.

Para Argentina, que exporta mayormente aceite y harina, el contexto ofrece una ventaja relativa frente a Brasil. “La molinería argentina es la que nos puede salvar de la presión negativa de precios del poroto. Con más demanda de aceite, nuestra performance puede ser mejor que la brasileña”, sostuvo.
En el plano local, la sequía afecta la soja en plena floración en la zona núcleo. “La soja venía muy bien, pero cuando entró en floración se cortó el agua y apretó el calor. En ese contexto, la planta aborta flores y ya empezamos a descontar rindes en la zona núcleo”, indicó.
Si las lluvias no se normalizan, podrían consolidarse recortes productivos que sostengan precios locales. En maíz, el impacto es dispar y depende del momento fenológico de cada planteo.
El escenario combina factores financieros, políticos y climáticos. “Si Chicago sube, es muy probable que el poroto sudamericano no lo copie. Todo lo que suba el mercado de referencia, lo van a descontar las primas”, resumió Romano.
La recomendación final apunta a actuar con prudencia. “No hay que encapricharse con los precios externos. Si las subas se trasladan al mercado local y los valores nos cierran, es momento de vender y asegurar margen”, concluyó en declaraciones citadas por TodoAgro.