El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) incorporó este 12 de febrero de 2026 un nuevo producto satelital a su plataforma Herramientas satelitales para el Seguimiento de la Producción Agropecuaria (SEPA), que permite medir la duración de las anomalías negativas del índice de vegetación NDVI en todo el país. La herramienta, desarrollada por el equipo del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar, aporta una dimensión temporal al análisis de la vegetación y resulta relevante porque mejora la lectura territorial del estado de cultivos y pasturas, con impacto directo en la planificación productiva y la gestión del riesgo.
Según explicó María de los Ángeles Fischer, investigadora del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar, “este producto permite identificar las áreas del país donde el NDVI se encuentra por debajo de su promedio histórico y cuantificar el tiempo en el que se sostuvo esa condición”. De este modo, el sistema no solo detecta anomalías en la cobertura vegetal, sino que también mide cuánto tiempo persisten, lo que constituye un indicador clave sobre la situación general de los sistemas productivos.
El NDVI (Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada) es un parámetro ampliamente utilizado para evaluar el vigor y la condición de la vegetación a partir de información satelital. Hasta ahora, la plataforma SEPA ofrecía mapas que mostraban el estado de la vegetación en un momento determinado, comparado con su comportamiento histórico. Con esta actualización, se agrega continuidad temporal al análisis.
“Proporciona la duración, en días, durante la cual el NDVI permaneció por debajo de los valores medios históricos, permitiendo caracterizar la persistencia de las anomalías negativas”, precisó Fischer. Para los productores, esta información permite comprender la evolución reciente del sistema y anticipar escenarios posibles. “Esta información contribuye a mejorar la toma de decisiones vinculadas con, por ejemplo, fechas de siembra, selección de cultivos y variedades, planificación de ciclos productivos o estrategias de manejo frente a escenarios de déficit hídrico”, agregó.
El enfoque temporal resulta determinante para distinguir entre eventos transitorios —como una caída puntual del índice por factores climáticos de corta duración— y situaciones prolongadas que pueden afectar el rendimiento de cultivos o la disponibilidad forrajera. De acuerdo con el INTA, la persistencia del estrés vegetal es un factor que incide de manera directa en la estabilidad de los planteos productivos, especialmente en regiones expuestas a variabilidad climática.
Desde el organismo señalaron que la herramienta “facilita la anticipación a escenarios productivos desfavorables y brinda respaldo para ajustar estrategias de manejo y reducir riesgos”. El indicador, al sistematizar la información histórica y actualizarla de forma periódica, se convierte en un insumo técnico para la planificación a escala predial y regional.
El nuevo desarrollo se integra con el mapa de anomalías históricas de vegetación que ya estaba disponible en SEPA. Mientras ese producto permite observar si la cobertura vegetal se encuentra por encima o por debajo del promedio en una fecha determinada, el nuevo indicador agrega la variable tiempo. “Este nuevo producto incorpora la dimensión temporal, mostrando cuánto tiempo se sostuvieron esas anomalías negativas”, detalló Fischer.
El análisis contempla intervalos acumulados de 16, 32, 48, 64, 80, 96 y hasta 112 días previos, con actualizaciones cada 16 días. Esta estructura permite identificar áreas donde la vegetación mantiene anomalías negativas persistentes y diferenciar niveles de severidad en función de la duración del fenómeno.
Desde el punto de vista técnico, el sistema utiliza imágenes provenientes del sensor MODIS, a bordo del satélite Terra, con una resolución espacial de 6,25 hectáreas. Esa escala posibilita una lectura detallada del territorio productivo, adecuada para monitorear tanto cultivos extensivos como áreas de pastoreo.
El desarrollo forma parte del trabajo del equipo SEPA, que integra el Observatorio Permanente de los Agroecosistemas del Instituto de Clima y Agua (CIRN-INTA). Este espacio se orienta a la generación y difusión de productos satelitales y agrometeorológicos destinados a mejorar la toma de decisiones en el sector agropecuario.
Para Fischer, la incorporación de este indicador representa un avance metodológico dentro del análisis territorial. “Sumar la duración de las anomalías negativas es un enfoque útil, ya que agrega una dimensión temporal que no suele estar incluida en los productos tradicionales”, sostuvo.
En un contexto de creciente variabilidad climática y necesidad de optimizar recursos, contar con información objetiva y sistematizada sobre la evolución de la vegetación permite fortalecer la gestión productiva. Con esta actualización, la plataforma SEPA amplía su capacidad de monitoreo y consolida su rol como herramienta de consulta técnica para productores, asesores y organismos públicos en todo el país.