La producción argentina de peras cayó cerca de 20% en la campaña 2026, según referentes del sector exportador, en un contexto marcado por episodios climáticos adversos en el Alto Valle de Río Negro. Sin embargo, la menor oferta coincide con una demanda internacional firme, especialmente desde Brasil, que permite sostener precios por encima de los registrados el año pasado. El panorama fue detallado por el director general de Emelka, Ariel Sabbag, en declaraciones consignadas por Fresh Plaza con aportes de Redacción +P.
La temporada comenzó en enero con la cosecha de Williams y continuó con las principales variedades rojas y verdes: Red Bartlett, Red Anjou, Anjou Verde, Abate y Packham’s. Desde el arranque, el dato dominante fue la merma productiva generalizada. “Viene con un poco menos de producción a nivel general en Argentina, te diría un 20% menos de fruta en promedio”, afirmó Ariel Sabbag a Fresh Plaza, al atribuir la caída a distintos eventos climáticos en la región productiva.
Ariel Sabbag se mostró optimista con los buenos resultados esperados para la pera en la presente temporada.Foto: Gentileza Fresh Plaza.
El núcleo de la actividad perera se concentra en el Alto Valle, donde las condiciones agroclimáticas, la amplitud térmica y el riego permiten obtener fruta de buena calidad y sanidad. Esa base productiva ha posicionado históricamente a la pera argentina en los principales mercados de exportación.
Brasil, uno de los destinos más relevantes junto con Estados Unidos y Rusia, inició la temporada con bajo nivel de stock, lo que favoreció un arranque dinámico. “El mercado empezó vacío en Brasil, lo cual nos ha permitido un muy buen arranque en cuanto a precios y movimientos”, señaló Sabbag al mismo medio. Si bien tras las primeras semanas los valores tendieron a estabilizarse, se mantienen por encima de los de 2025.
En el mercado estadounidense, la competencia inicial proviene de Chile, y luego de la propia producción local norteamericana, dependiendo del nivel de existencias. Se trata de un destino exigente en calidad y consistencia, lo que obliga a sostener estándares elevados en selección y conservación.
En Europa, el escenario cambió en los últimos años. “En el pasado, Argentina entraba con un mercado donde no había peras locales. Esto cambió y hoy Europa se autoprovee durante todo el año”, explicó Sabbag. La mejora en la conservación y la reorganización productiva del continente redujeron el espacio para la fruta del hemisferio sur, relegando a Argentina a nichos específicos y segmentos premium.
Gracias a la tecnología de atmósfera controlada, el país puede ofrecer peras durante todo el año, aunque las exportaciones de ultramar se concentran hasta mayo, cuando comienzan las cosechas en el hemisferio norte.
Pese a los desafíos estructurales —entre ellos, la distancia a los grandes centros de consumo y los costos internos— el ejecutivo se mostró confiado en el desempeño comercial. “Todos los años agotamos nuestros stocks y nos falta mucha fruta. No veo un problema de venta, te diría lo contrario”, sostuvo. También anticipó estabilidad en los valores. “Al no haber tanta oferta de fruta en general en Argentina, veo precios estables durante el año. Soy optimista”, agregó.
Además de consolidar los destinos tradicionales, el sector analiza oportunidades en Asia, con especial interés en India y China, mercados que muestran potencial de crecimiento en el consumo de fruta importada.
Con menor volumen pero precios firmes, la campaña 2026 se perfila como un ciclo de equilibrio para la pera argentina, apoyado en la calidad del producto y en un escenario internacional que, por ahora, acompaña.