Argentina consolidó en los últimos tres años una cartera de 10 proyectos agroforestales certificados en el mercado voluntario de carbono, que abarcan más de un millón de hectáreas en distintas regiones del país, según informó Infobae. El avance posiciona al carbono como un posible nuevo motor de divisas y desarrollo federal, en un contexto de creciente demanda internacional por créditos ambientales de alta integridad.
De acuerdo con lo publicado por Infobae, el salto se produjo tras la creación de la Mesa Argentina de Carbono (MAC), que articuló iniciativas bajo estándares reconocidos globalmente como Verra, Cercarbono y el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). Las propuestas incluyen restauración y conservación de bosques nativos, forestación mixta y esquemas de ganadería regenerativa, con el objetivo de transformar prácticas productivas en activos financieros vinculados a la captura de carbono y la biodiversidad.
“El aumento de proyectos certificados demuestra que el sector agropecuario y forestal del país está viendo al mercado de carbono como un mecanismo que complementa la producción sustentable mediante ingresos económicos adicionales. Cada nueva validación internacional confirma que Argentina puede ofrecer créditos de carbono competitivos y de alto impacto al mundo”, señaló Juan Pedro Cano, coordinador de la Mesa Argentina de Carbono.
Actualmente, las iniciativas certificadas cubren una superficie equivalente a casi 50 veces la Ciudad de Buenos Aires y se distribuyen en el Gran Chaco, la Selva Misionera, las Yungas, el Litoral, la región pampeana y la Patagonia. Empresas nacionales trabajan en alianza con inversores locales e internacionales en proyectos que combinan restauración forestal, plantaciones comerciales y manejo ganadero con criterios ambientales.

Entre los casos destacados figura el Proyecto SARA, que promueve la transición hacia sistemas de ganadería regenerativa en más de 400.000 hectáreas de Argentina, Chile y Paraguay. También sobresale el programa Patagonia Región Improved Grazing – POA, primer esquema argentino de carbono en pastizales registrado por Verra, que impulsa manejo holístico en 500.000 hectáreas de la estepa patagónica para revertir procesos de desertificación y generar ingresos adicionales a productores.
En la región pampeana, chaqueña y litoral se desarrolla el proyecto Grassland Restoration in the Temperate Grasslands of South America, enfocado en prácticas que incrementan el carbono almacenado en suelos en casi 30.000 hectáreas.
En materia de bosques nativos, el Proyecto REDD+ Gran Chaco evita la deforestación en casi 5.000 hectáreas, mientras que Selva Paranaense Vida Nativa, en Misiones, abarca más de 22.800 hectáreas con un esquema que combina conservación, empleo local y monitoreo tecnológico.

En forestación mixta se destacan iniciativas como Santo Domingo, en Corrientes, con 3.400 hectáreas; Unitán afforestation and reforestation of grazing lands, con plantaciones en Chaco y Formosa; y proyectos de forestación con especies nativas y exóticas en Salta y la región pampeana.
“El mundo necesita créditos de carbono confiables y Argentina está comprobando que tiene recursos naturales, conocimiento y empresas capaces de proveerlos. El desafío ahora es generar las condiciones para escalar”, afirmó Cano, según consignó Infobae.
El desarrollo del mercado de carbono no reemplaza a las exportaciones tradicionales, pero podría convertirse en un complemento relevante para economías regionales y productores agropecuarios. La posibilidad de monetizar servicios ambientales agrega una nueva variable al esquema productivo y ofrece una vía adicional para captar inversiones vinculadas a la transición climática global.
