La empresa marplatense Pesquera Latina S.A. fue autorizada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca a utilizar el Sello “Alimentos Argentinos – Una Elección Natural” para su producción congelada de calamar Illex argentinus, una distinción que le permitirá acceder a un reintegro adicional del 0,5% sobre el valor exportado. La medida fue oficializada el 28 de febrero de 2026 mediante la Resolución SAGyP 16/2026 y difundida por el portal especializado Pescare.com.ar, en un contexto en el que el calamar se mantiene como uno de los principales productos del complejo pesquero nacional.

La autorización se enmarca en la Ley 26.967, que
regula el régimen del sello de calidad, y tiene una vigencia de dos años sin carácter exclusivo. Para acceder al derecho de uso, la firma debió acreditar el cumplimiento del protocolo específico de calidad para la especie, así como los requisitos establecidos por la normativa complementaria.
El beneficio alcanza a la producción proveniente de los poteros BP Lu Qing Yuan Yu 275, 277, 278, 279, 280, 286, 287 y 288, todos con habilitación oficial vigente y con certificados de producto emitidos por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). La certificación sanitaria es uno de los pilares del esquema, dado que el sello busca respaldar estándares diferenciados de calidad e inocuidad en mercados internacionales.
Uno de los ejes centrales del régimen es el incentivo económico. Los productos que cuenten con el sello podrán percibir un reintegro adicional del 0,5% sobre el monto exportado, siempre que la empresa gestione un certificado por cada operación ante la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional y acredite ante la Aduana la vigencia del derecho de uso. El esquema apunta a fortalecer la competitividad externa mediante herramientas de diferenciación comercial y estímulos fiscales.
La resolución también establece obligaciones específicas en materia de rotulado. Los envíos por los cuales se solicite el reintegro deberán exhibir el sello en sus rótulos y elementos de packaging, reforzando la identificación del producto bajo el estándar “Alimentos Argentinos”. Esta exigencia no solo responde a criterios formales, sino que busca consolidar una estrategia de posicionamiento basada en atributos verificables de calidad.
Además, la normativa introduce una condición adicional que comenzará a regir el 1° de enero de 2027: los productos que utilicen el sello deberán comercializarse en envases de hasta veinte kilogramos. El objetivo es homogeneizar la presentación y adecuarla a los lineamientos definidos por la autoridad de aplicación, en línea con prácticas habituales de comercio exterior para productos congelados.
El calamar Illex argentinus ocupa un lugar estratégico dentro de las exportaciones pesqueras argentinas, con fuerte presencia en mercados asiáticos y europeos. En ese escenario, el acceso a certificaciones oficiales que respalden calidad y trazabilidad se vuelve un elemento diferenciador en un mercado internacional altamente competitivo.
Desde el punto de vista empresarial, la obtención del sello representa una herramienta adicional para consolidar presencia en destinos externos, al combinar reconocimiento institucional con un incentivo fiscal concreto. La articulación entre protocolos técnicos, certificación sanitaria y beneficios comerciales configura un esquema orientado a potenciar el valor agregado de la producción primaria.
La medida se inscribe en una política más amplia de promoción de alimentos con identidad nacional y estándares diferenciados, que busca mejorar la inserción internacional de productos agroindustriales. En el caso del sector pesquero, donde la competencia global es intensa y las exigencias sanitarias son crecientes, la validación oficial puede incidir en negociaciones comerciales y en la percepción de calidad por parte de importadores.
Con esta autorización, Pesquera Latina se suma al conjunto de empresas que operan bajo el paraguas del sello “Alimentos Argentinos”, un régimen que combina certificación técnica, visibilidad de marca país e incentivos económicos. El desafío hacia adelante será sostener el cumplimiento de los requisitos y aprovechar el diferencial competitivo en un mercado donde precio, calidad y confiabilidad resultan determinantes.