Según informó TNCampo, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación precisó este 3 de marzo los alcances del nuevo Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), creado en el marco de la Ley de Modernización Laboral, que otorgará beneficios fiscales y laborales a las PyMEs agroindustriales con el objetivo de estimular la inversión productiva en el sector. El esquema contempla incentivos impositivos, facilidades para la amortización de bienes y cambios en el régimen de trabajo agrario, en una estrategia oficial orientada a fortalecer la competitividad y promover la formalización del empleo rural.
De acuerdo con lo publicado por TNCampo, el RIMI fue diseñado como complemento del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y está orientado a proyectos que van desde U$S150.000 para microempresas hasta U$S9 millones para empresas medianas tramo 2. La cartera agropecuaria indicó que el foco está puesto en inversiones vinculadas a la adquisición, elaboración, fabricación o importación de bienes muebles nuevos, amortizables en el impuesto a las Ganancias, así como en obras destinadas a la producción.
Uno de los aspectos destacados del régimen es que no establece montos mínimos para determinadas inversiones estratégicas, entre ellas sistemas y equipos de riego, bienes de alta eficiencia energética, mallas antigranizo y bienes semovientes. Esta decisión apunta a facilitar la incorporación de tecnología en explotaciones de distinta escala, en particular en economías regionales donde la inversión en infraestructura productiva resulta determinante.
En materia tributaria, el RIMI introduce un esquema de amortización acelerada. Para las inversiones estratégicas sin monto mínimo, la amortización podrá realizarse en una sola cuota. En el caso de bienes muebles, el plazo se extenderá a dos cuotas. Esta herramienta permite reducir la carga impositiva en los primeros años del proyecto y mejorar el flujo financiero de las empresas.
Asimismo, siempre según detalló TNCampo en base a la información oficial, los créditos fiscales de IVA derivados de estas inversiones podrán computarse luego de tres períodos fiscales mensuales, lo que acorta los tiempos de recuperación del impuesto y favorece la liquidez de las firmas.
La normativa también contempla una reducción significativa en la alícuota de IVA aplicada a la energía eléctrica utilizada en equipos de riego con destino agroindustrial. El punto impacta especialmente en producciones intensivas que dependen del riego artificial y enfrentan elevados costos energéticos.
Otro cambio señalado por la Secretaría es la modificación en el sistema de valuación de hacienda para establecimientos de invernada y engorde a corral. La medida incide en la determinación del impuesto a las Ganancias, ya que reduce el resultado por tenencia de cada ejercicio y busca adecuar el tratamiento fiscal a la dinámica del negocio ganadero.
El nuevo esquema incluye ajustes en el régimen de trabajo agrario. Entre las modificaciones figura la redefinición de la subcontratación y cesión de personal, estableciendo una relación directa con quien registre la relación laboral y limitando la responsabilidad solidaria. El objetivo oficial es brindar mayor claridad jurídica en la contratación.
También se estableció la continuidad de contratos temporarios sucesivos y se amplió el período de prueba a ocho meses, en línea con los cambios introducidos por la Ley de Modernización Laboral.
Otro de los puntos relevantes es la eliminación de las remuneraciones mínimas fijadas por la Comisión Nacional de Trabajo Agrario, que pasan al ámbito de la ley de convenciones colectivas, incluyendo aquellas vinculadas al rendimiento. Este reordenamiento forma parte de la actualización normativa impulsada por el Ejecutivo.
Finalmente, se dispuso la compatibilidad entre el trabajo rural temporario y las prestaciones sociales, lo que garantiza la continuidad en la percepción de asignaciones familiares y otros beneficios. Desde la Secretaría señalaron que la medida apunta a incentivar la formalización del empleo y adaptar la normativa laboral a las características propias del trabajo en el campo.
El RIMI se inscribe en una estrategia más amplia destinada a promover inversiones productivas en el entramado agroindustrial, especialmente en empresas medianas que no alcanzan los montos exigidos por el RIGI. El esquema busca dinamizar la incorporación de tecnología, mejorar la eficiencia y facilitar el acceso a equipamiento moderno.
Tal como consignó TNCampo, la cartera agropecuaria consideró que el régimen constituye una herramienta para estimular la inversión y fortalecer la producción, al tiempo que se procura generar empleo formal. Con beneficios que abarcan desde la amortización acelerada hasta cambios en la valuación ganadera y el régimen laboral, el RIMI se posiciona como una de las principales iniciativas oficiales para el desarrollo de las PyMEs agroindustriales.