Récord histórico: Argentina importó 1.273 toneladas de cerezas chilenas y el volumen creció 120% en un año

El salto interanual marca un punto de inflexión en la campaña 2025/2026 y abre interrogantes sobre el futuro del negocio

Récord histórico: Argentina importó 1.273 toneladas de cerezas chilenas y el volumen creció 120% en un año
miércoles 04 de marzo de 2026

Entre octubre de 2025 y febrero de 2026, la Argentina importó 1.273 toneladas de cerezas chilenas, el mayor volumen registrado hasta ahora, con un crecimiento interanual del 120% y un aumento superior al 360% frente al promedio de los últimos cinco años. El dato, publicado por LM Neuquén, posiciona a la campaña 2025/2026 como un punto de inflexión para el mercado local, en un contexto de sobreoferta internacional y dificultades climáticas en la Patagonia.

El total importado —que podría ajustarse levemente cuando se consoliden los datos de marzo— tuvo un único origen: Chile, principal exportador del hemisferio sur. El incremento se explica por la expansión estructural de la producción chilena y por la necesidad de ese país de diversificar mercados ante señales de saturación en sus destinos tradicionales.

La magnitud del salto no es solo estadística. Para un mercado como el argentino, de características relativamente pequeñas y con consumo concentrado en segmentos de alto poder adquisitivo, el ingreso de más de mil toneladas adicionales representa un movimiento significativo.

El trasfondo chileno y la presión de oferta

La temporada comenzó bajo un escenario de tensión en el comercio internacional. Chile consolidó en los últimos años una política agresiva de expansión del cultivo de cerezas, con nuevas plantaciones, incorporación de genética de alto rendimiento y mejoras logísticas. El resultado fue una cosecha récord.

Durante la última década, el crecimiento estuvo apalancado por la demanda asiática, especialmente de China, donde la cereza se consolidó como producto premium. Sin embargo, en la campaña actual reaparecieron señales de saturación: mayores stocks, presión logística y caída de precios en destino.

Europa y Estados Unidos tampoco absorbieron el incremento de oferta. Frente a ese escenario, América Latina ganó relevancia como mercado alternativo. Argentina se convirtió en una plaza atractiva para colocar excedentes, lo que explica el salto superior al 100% en los envíos hacia el país.

En términos estructurales, la diferencia de escala es marcada. Mientras Chile proyecta exportaciones cercanas a 650.000 toneladas en próximas campañas, la Argentina, en un año óptimo, ronda las 8.000 toneladas exportables. Para el país trasandino, redireccionar una fracción mínima de su producción hacia el mercado argentino implica un ajuste marginal. Para la Argentina, ese volumen puede alterar el equilibrio interno.

Clima adverso y mercado interno

La campaña local estuvo atravesada por tormentas de lluvia y granizo que afectaron zonas productivas del norte de la Patagonia, particularmente en Río Negro y Neuquén. Los daños redujeron volúmenes y afectaron calidad, lo que obligó a redirigir al mercado interno parte de la fruta que originalmente tenía destino exportador.

Récord histórico: Argentina importó 1.273 toneladas de cerezas chilenas y el volumen creció 120% en un año

En teoría, el mercado doméstico enfrentó un doble aumento de oferta: más cereza local reorientada y el récord de importaciones chilenas. Sin embargo, el impacto en precios fue menor al previsto.

De acuerdo con las estadísticas del Mercado Central de Buenos Aires, que concentra alrededor del 30% del volumen comercializado en el país, durante octubre, noviembre y diciembre de 2025 los precios mayoristas superaron los registrados en igual período de la campaña anterior. En varias semanas, las cotizaciones superaron los 10 dólares por kilo en el segmento mayorista.

En enero y febrero los valores se estabilizaron en un rango de entre 5 y 7 dólares por kilo, en línea con la temporada previa. En promedio, los precios en dólares resultaron levemente superiores a los del ciclo 2024/2025.

El dato es relevante: el mercado absorbió mayores volúmenes sin un deterioro significativo en la rentabilidad del productor.

Consumo premium y resiliencia

La explicación se vincula con la naturaleza del mercado argentino de cerezas. Se trata de un producto de nicho, con fuerte concentración en grandes centros urbanos y fechas específicas. El consumidor típico pertenece al segmento ABC1, con mayor poder adquisitivo y menor sensibilidad a variaciones de precio cuando la calidad acompaña.

En esta campaña, tanto la fruta importada como la local mantuvieron estándares aceptables de firmeza, calibre y presentación en góndola. Esa consistencia permitió sostener el posicionamiento premium del producto y evitó una competencia exclusivamente basada en precio.

Además, la mayor disponibilidad de mercadería generó más presencia en puntos de venta y amplió moderadamente la demanda dentro del mismo segmento socioeconómico. No hubo una masificación, pero sí una absorción que equilibró la oferta adicional.

Un escenario abierto hacia adelante

El récord de 1.273 toneladas marca un precedente. Si la sobreoferta chilena se consolida y los mercados tradicionales continúan mostrando límites de absorción, América Latina podría recibir mayores flujos en las próximas temporadas. En ese contexto, Argentina aparece como destino estratégico.

Para el sector local, la preocupación radica en la posibilidad de que mayores volúmenes importados presionen precios en campañas futuras. El equilibrio observado este año se apoyó en factores coyunturales: clima adverso que limitó exportaciones locales y una demanda interna activa en el segmento premium.

La estrategia argentina podría orientarse a profundizar la diferenciación por calidad y segmentación. Las condiciones agroclimáticas de la Patagonia otorgan a la cereza nacional características reconocidas en términos de firmeza y atributos organolépticos. La menor escala productiva permite flexibilidad comercial y colocación en nichos específicos.

Mientras Chile necesita mercados masivos para absorber su producción, la Argentina puede apostar a destinos selectivos y a relaciones comerciales de mayor valor agregado.

La campaña 2025/2026 deja, así, un saldo particular: récord histórico de importaciones, precios firmes y rentabilidad preservada, pero también una advertencia sobre la creciente integración regional del negocio.

Las 1.273 toneladas ingresadas entre octubre y febrero no son solo una cifra excepcional. Constituyen una señal de que el mercado argentino ya forma parte del tablero estratégico de la cereza en América Latina. El comportamiento de la próxima temporada será determinante para establecer si este fenómeno fue un episodio puntual derivado de una cosecha récord chilena o el inicio de una etapa de mayor competencia estructural.

Por ahora, el mercado resistió el impacto. El desafío será sostener ese equilibrio si los flujos importados continúan en ascenso.



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